El día miércoles suele marcar tendencia en la recta final de la Vuelta Ciclista producto de las dos carreras del día. La primera ya es historia: Lisandro Bravo se impuso en los 84,5 kilómetros entre Melo y Río Branco, correspondiente a la séptima etapa.

Hubo escapada temprana, con el ganador del Club Ciclista Cerro Largo, los hermanos Ignacio y Anderson Maldonado y Bruno Martin, que bancaron la parada durante 80 kilómetros para despegarse sin que el pelotón lograra cazarlos. La diferencia llegó a ser de más de un minuto, pero en el cierre de la competencia mañanera se juntaron un poco los tiempos.

Los Maldonado –Anderson, que defiende al Club Náutico y de Pesca Boca del Cufré, e Ignacio, que corre por el Armonía Cycles– fueron segundo y tercero, respectivamente, en la primera carrera del día, lo que les sirvió para empezar a achicar distancias en la general respecto del podio, que parecía inalcanzable.

Justamente, la tabla global mantiene a Lucas Gaday, de Dolores Cycles, como el que manda, seguido por Pablo Bonilla, del Club Náutico y de Pesca Boca del Cufré, y Alejandro Quilci, del Alas Rojas de Santa Lucía. Ahí se mezclaron Ignacio y Anderson Maldonado, casi un minuto más cerca que en la mañana, para dar pelea.

A las 16.00 será la contrarreloj, en la que se recorrerán poco más de 19 kilómetros hasta la laguna Merín. Es una distancia muy corta para achicar tanta distancia entre los hermanos y los tres de avanzada, más teniendo en cuenta que Bonilla, el segundo en la general, es el actual campeón de contrarreloj en el país y un especialista en la materia. El gurí, de 21 años, de futuro europeo inminente, se jugará gran parte de su chance. Luego de la etapa vespertina quedarán cuatro carreras para terminar la competencia.