El presente de Rampla Juniors desde lo deportivo y lo institucional no es bueno. En dos años hizo la escalerita inversa, pasando de la A a la C, sin escalas. En el medio, llegó un gerenciamiento, con el inglés Foster Gillet como emblema, que no cambió en absoluto la realidad del club cerrense.
La presente temporada de la primera división amateur, o la vieja C, comenzó el fin de semana. Rampla Juniors postergó su partido ante Mar de Fondo, que estaba pactado para el sábado a las 10.00 en el Olímpico. El picapiedra pidió dos prórrogas para abonar los más de 350.000 dólares de adeudos que le impedían participar en el torneo.
La segunda fecha para ponerse al día fue el martes a las 23.59, y esta se trasladó al miércoles, cuando finalmente llegó el dinero y el rojiverde quedó al día con todas sus obligaciones para comenzar el torneo.
Con la novedad reciente, se volvió a fijar el partido de la primera fecha; el debut del popular equipo del Cerro será en su escenario pero en un horario poco común que atentará contra la concurrencia: el jueves a las 15.00 enfrentará a Mar de Fondo.
“Con la plata que nos llegó se va a pagar la deuda para poder jugar y después quiero pagar algo de la deuda de jugadores, cuerpo técnico y trabajadores”, dijo Gastón Tealdi, presidente de la SAD, en el programa Derechos exclusivos de los medios públicos.
Cooper, otro equipo impedido para comenzar, tiene hasta esta tarde para solucionar su situación. En el caso del conjunto de Carrasco, se apunta a refinanciar las deudas para poder competir. En caso de que lo haga, jugará el jueves a las 20.00 ante Alto Perú en el Complejo Rentistas.