Nacional tuvo una nueva y preocupante derrota internacional, en una flojísima actuación ante Deportes Tolima, el conjunto de los mil pases, que esta vez estuvo bastante cerca de la disparatada afirmación del técnico colombiano cuando, en medio del partido en Montevideo, les dijo a sus futbolistas que eran “100 veces mejores”. Bueno, no habrán sido 100, pero por lo menos lo fueron tres, en un partido que tuvo una abismal diferencia de juego y de propuesta de parte de los colombianos.

Fue pobrísima la exhibición de Nacional, pero además no lo fue por la capacidad del rival, sino por un flojísimo desarrollo de la oncena uruguaya, que estuvo por debajo de su oponente en todo. Mal, muy mal Nacional, que aún está con posibilidades de clasificar, pero debe vencer a Universitario —por más de dos goles, para quedar dependiendo de sí mismo— y a Coquimbo Unido para pasar a octavos de final.

1 minuto y nada más

El primer cuarto de hora en el Manuel Murillo Toro tuvo la singularidad de ofrecer dos situaciones claras de gol, una para cada bando. Nacional impuso un inicio frenético, buscando el golpe de vestuario, y ya al minuto de juego tuvo una pelota que dio en el caño tras un guascazo bien calzado de Camilo Cándido y una respuesta exigida de Neto Volpi, a quien el caño le salvó las manos vencidas. El remate al palo de Cándido silenció momentáneamente el feudo pijao, acentuando la presión inicial del equipo uruguayo pese a la altitud de Ibagué.

Del otro lado, fue el panameño Luis Mejía quien respondió con una gran atajada ante el ataque del local. Sin embargo, tras ese arranque eléctrico, el desarrollo se volvió entreverado. El juego entró en una dinámica de transiciones rotas, sin conexiones claras, donde la pelota iba de un lado para el otro sin que hubiese circuitos establecidos que generaran acciones de peligro real.

Se advertía claramente una consigna en el campo: la forma en la que Nacional trataba de ajustarse a la marca, casi cargando contra el balón y yendo con mucho énfasis a cada pelota dividida. Esa agresividad, característica de los equipos de Jorge Bava, buscaba incomodar específicamente a Brayan Rovira, el eje del Tolima, para que no pudiera lanzar con comodidad a Adrián Parra o Luis Sandoval. Fue un tramo de fricción, donde el despliegue físico de Dos Santos y Boggio intentó anular la claridad creativa del rival.

Superada la mitad del primer tiempo, tras la pausa de hidratación, el partido incrementó su desgaste físico. El equipo colombiano generaba con naturalidad, desde su zona medular, transiciones rápidas y efectivas. Nacional, por su parte, le ponía el cuerpo a cada embate para intentar defensas que, en principio, no salían del todo limpias, pero que en la última línea eran resueltas en última instancia por la jerarquía de Sebastián Coates, quien emergió como un tiempista fundamental para transmitir calma.

Sin embargo, ese esfuerzo desmedido para contener el avance colombiano empezó a fracturar las líneas de Bava. Nacional se transformó en un colectivo inconexo; con éxito parcial al resolver incendios cerca de su propia área, pero muy aislado y con sus futbolistas desperdigados al intentar alguna tímida acción ofensiva. Lo más determinante del equipo uruguayo fue su capacidad para cercar y encimar a los rivales con posesión. A pesar de la flacura de sus ataques, generó peligro de forma aislada; situaciones que, con más hombres poblando el área, habrían tenido otro destino. La muestra más clara ocurrió a los 35 minutos, cuando Baltasar Barcia desbordó y lanzó un centro venenoso que buscaba a Gonzalo Carneiro, pero la defensa logró cerrar in extremis, sacándole la pelota del buche justo antes de sentenciar.

Dos penales por un peso

Sobre los 40 minutos, el Tolima frotó la lámpara con una jugada de laboratorio que desnudó una distracción poco habitual en el fondo tricolor. Ante la complacencia de los defensas de Nacional, Rovira sacó un remate potentísimo con destino de red, pero se agigantó la figura de Mejía para mandarla al córner con una atajada inolvidable.

Apenas dos minutos después, el Tolima repitió la receta con otra jugada de engaño. Nacional careció de los atributos de un colectivo profesional para evitar que lo vulneraran dos veces con el mismo libreto: la pelota fue al segundo palo y allí, Luciano Boggio, en su afán por despejar, terminó cometiendo infracción sobre el delantero local. Raphael Claus no dudó y señaló el punto penal.

La responsabilidad del cobro recayó en Tatay Torres, pero Mejía volvió a vestirse de héroe al tapar el disparo hacia su izquierda. En el rebote, Coates puso el cuerpo para resolver la situación, pero la tecnología entró en escena. Antes de reponer, Claus detuvo el juego a instancias del VAR para repasar la secuencia y, tras la revisión, volvió a cobrar penal por una infracción en la continuidad de la jugada.

Esta vez fue Sandoval quien asumió el reto, rematando fuerte al medio para sellar el 1-0. Fue un mazazo definitivo; porque, seguramente, no existe estructura anímica capaz de soportar dos penales distintos en un mismo minuto. Nacional, que se había sostenido en la épica de su arquero y su capitán, terminó sucumbiendo ante la reiteración de sus propios errores en el cierre de la etapa.

Mil toques

El reinicio de las acciones fue otra muestra de la desconexión y el bajo momento del equipo tricolor. Apenas se movió la pelota, en un envío llovido por la calle central que encontró dormida a la zaga, Deportes Tolima estuvo a milímetros de aumentar la cuenta. Solo la figura omnipresente de Mejía, convertido ya en el único bombero ante el asedio local, evitó una caída que parecía inevitable de salida.

Los 15 minutos iniciales del complemento fueron un auténtico monólogo del conjunto pijao. El Tolima, lejos de renunciar al ataque o especular con la ventaja mínima, siguió armando jugadas y sacando remates que hicieron temblar las manos de Mejía. Mientras tanto, Nacional se seguía mostrando como un equipo inconexo, sin posibilidades de armar jugada alguna y, mucho menos, de generar una ofensiva clara. En medio de ese desierto creativo, el único peso lo aportó Maxi Silvera, quien entró desde el vestuario y promovió, con su empuje y esfuerzo, la sensación de ser el único futbolista que peleaba por un ataque, aunque carecía de una sociedad que lo respaldara.

Ante una situación tan compleja, Bava ordenó dos cambios para intentar generar alguna respuesta. El técnico tricolor dio paso a Tomás Verón Lupi y Juan Cruz de los Santos, retirando a Carneiro y Barcia. Con este movimiento, pretendió generar una estructura de 4-4-2 que fuera sobre el arco de Neto Volpi, buscando una agresividad que no había tenido en todo el partido. Sin embargo, este nuevo dibujo chocó rápidamente con la falta de circuitos de juego.

La sentencia llegó en el minuto 77. En una rápida transición, el Tolima volvió a tomar a la línea de cuatro de Nacional mal parada y estática, quedando todos sus integrantes en línea. El atacante colombiano se fue largo por la banda derecha, ganando en velocidad, y lanzó el pase de la muerte hacia atrás. Allí ingresó, libre de toda marca y en absoluta soledad, Mosquera, quien abrió su pie derecho para empujar la pelota a las redes y marcar el 2-0.

Para colmo de males, en el epílogo del encuentro se consumó la goleada. Nacional no solo perdió el partido, sino que cedió su ventaja en el ítem de definición directa entre clubes, quedando ahora en desventaja frente al equipo colombiano. La estocada final llegó tras una asistencia de lujo: Valencia le puso una pelota “azucarada” a Jersson González, quien inició una diagonal letal de derecha a izquierda. Al alcanzar el balcón del área, González visualizó el adelantamiento de Mejía y, con una vaselina exquisita, tiró la pelota por encima del portero para anotar el 3-0 definitivo.

El pitazo final hizo explotar a la ciudad de Ibagué, sellando una noche negra para el equipo uruguayo en suelo colombiano y dejando a Nacional obligado a ganar lo que queda para soñar con los octavos de final.

Detalles

Estadio: Manuel Murillo Toro (Ibagué, Colombia)
Árbitros: Raphael Claus, Bruno Pires y Bruno Boschilia (brasileños).

Deportes Tolima (3): Neto Volpi; Jan Angulo, Anderson Angulo y Cristian Arrieta; Edwar López (73’ Jersson González), Sebastián Guzmán, Brayan Rovira (73’ Cristian Trujillo) y Kevin Florez; Juan Torres, Adrián Parra (73’ Jherson Mosquera) y Luis Sandoval. Entrenador: Lucas González.

Nacional (0): Luis Mejía; Emiliano Ancheta, Sebastián Coates, Agustín Rogel y Camilo Cándido; Agustín Dos Santos, Luciano Boggio (87’ Luciano González), Nicolás Lodeiro (46’ Maxi Silvera) y Baltasar Barcia (68’ Tomás Verón Lupi); Gonzalo Carneiro (68’ Juan Cruz de los Santos) y Maximiliano Gómez. Entrenador: Jorge Bava.

Gol: 45+6′ Luis Sandoval (DT), de penal; 77’ Jherson Mosquera (DT), de contragolpe; 88’ Jersson González (DT), vaselina.