Peñarol complicó seriamente su pase a octavos de final de la Copa Libertadores tras el empate 1-1 con Platense en Vicente López. El equipo aurinegro quedó en el último escalón de la tabla de posiciones del grupo con 2 puntos, igual que Independiente Santa Fe de Bogotá, a cinco unidades de las siete con las que quedó el equipo argentino y a ocho de Corinthians, inalcanzable para los carboneros. Los brasileños ya clasificaron y, si Platense suma una unidad más, dejará sin chances a los carboneros aun cuando ganen los 6 puntos que les restan por jugar. Es que si Peñarol y Platense quedaran igualados en 8 puntos, la forma de definición actual de la Conmebol –por los partidos jugados entre ellos– beneficia a los calamares, que ganaron en el Campeón del Siglo y empataron en su casa.
Darlo todo
Lo dio todo el aurinegro, pero no le alcanzó, sencillamente porque no pudo superar el regular nivel de juego de sus rivales. Esto es una competencia y, por lo general, para ganar se necesita ser mejor que el rival, algo que esta vez no consiguieron los uruguayos.
El primer cuarto de hora del partido tuvo varias acciones a reseñar, pero no de juego, de goles o de acciones a repensar, sino porque en apenas 15 minutos ya hubo que anotar dos cambios, uno de cada lado: la salida de Eric Remedi en Peñarol y la salida de Tomás Nasif en el elenco de Platense.
En ese cuarto de hora, como en los cinco o diez siguientes, la preeminencia del juego fue casi absolutamente del elenco local, que incluso tuvo un par de acciones peligrosas con dos pelotas que pasaron zumbando el arco de Washington Aguerre.
Peñarol estaba sitiado, aunque con buena actitud, y no podía salir. Sin embargo, a los 28, después de un rebote, la pelota le quedó cerca de la media luna, arriba, a Facundo Batista, que ensayó un remate de media vuelta por arriba que sorprendió a toda la defensa calamar y anotó, para delirio de los miles de aurinegros presentes en el estadio de Platense, el primer gol del partido y la diferencia que los de Diego Aguirre precisaban mantener las expectativas de avanzar en la Libertadores.
Platense sintió el impacto del gol, que a su vez tonificó a Peñarol y cambió el formato de juego del primer tiempo, porque los aurinegros, a su ritmo y con su impronta, sacaron la pelota de su campo y llevaron el juego a la mitad y a la cancha de Platense.
Pero apenas unos minutos después reapareció el buen toque argentino y sus combinaciones acertadas. Con Guido Mainero por la derecha generando una acción que terminó en el área, la pelota le quedó a Agustín Lagos, que fusiló al artiguense Aguerre para poner el 1-1 cuando iban 38 minutos de juego.
La Copa de antes
Tras el empate, el dominio del juego volvió a ser de los locales, aunque Peñarol intentaba, con muy buena actitud, dar la pelea y crear alguna situación que no tuvo. Sí la generó Platense, ya en los descuentos, cuando un error de Mauricio Lemos propició que la pelota quedara en pies de Franco Zapiola, que la cruzó para Kevin Retamar: el remate del argentino, muy pasado, terminó dando en el vertical derecho.
Fue un final caliente para la primera etapa, en un partido que tenía el sello de las Libertadores del siglo XX, pero ya no tanto por el roce de los futbolistas, sino por el ambiente a estadio lleno, las banderas, la gente, los visitantes. Ningún protocolo del fútbol empresa transnacional tiene estas notas de adhesión a la camiseta, al barrio, al cuadro. Platense terminó mejor plantado, con esa sensación de que, si el remate de Retamar entraba, el partido se les ponía muy cuesta arriba a los de Aguirre.
El segundo tiempo arrancó con una variante en Peñarol: ingresó Gastón Togni para intentar cambiarle la cara al equipo. No obstante, Platense volvió a tener la preeminencia absoluta en los primeros cinco minutos: los calamares llegaron dos veces con clarísimo peligro sobre el arco de Aguerre. Ese asedio duró hasta que una pelota pasada permitió el primer ataque peligroso de Peñarol, cuando Matías Arezo puso, al segundo palo, un muy buen cabezazo por elevación que Matías Borgogno sacó al córner.
Se mantuvo el dominio de Platense, con buena proyección y potencialidad de sus atacantes, que, en cada pelota que combinaban cerca del arco de Aguerre, parecían presagiar un futuro gol. Sin embargo, se fue debilitando el ritmo ofensivo de Platense, que de alguna manera también podía saber que a Peñarol solo le servía el triunfo.
Un fierrazo de Togni, de zurda, estremeció a Borgogno, que la sacó al córner. Comenzó a insinuarse Peñarol en el ataque, fundamentalmente con la figura de Arezo, sin duda el más determinante de los aurinegros en acciones ofensivas. En la media hora del complemento entró Abel Hernández por el josefino Leandro Umpiérrez y, en la primera acción de juego, segundos después de haber ingresado, la Joya tuvo el gol y su definición ajustadísima se fue apenas al lado del caño izquierdo.
Como respuesta al aumento del caudal ofensivo de Aguirre, el director técnico calamar Walter Zunino defendió con línea de cinco, ratificando que el empate era favorable al local. El partido se hizo de bomba y bomba, porque la guinda iba de un lado para el otro por la desesperación de Peñarol y la respuesta argentina. En medio de ese vértigo, otra vez apareció Abel para ganar entre los zagueros y definir por arriba, pero una gran atajada de Borgogno evitó el gol.
Empujó como pudo y cuanto pudo Peñarol, tratando de encontrar un ataque que le diera el gol que el equipo carbonero precisaba, pero el pitazo final decretó el reparto de puntos en Vicente López.
Detalles
Estadio: Ciudad de Vicente López (Buenos Aires, Argentina)
Árbitros: Juan Gabriel Benítez, Eduardo Cardozo y Milciades Saldivar (paraguayos)
Platense (1): Matías Borgogno, Agustín Lagos, Ignacio Vázquez, Víctor Cuesta, Tomás Silva, Pablo Ferreira, Maximiliano Amarfil (86’ Martín Barrios), Franco Zapiola (76’ Iván Gómez), Guido Mainero (79’ Matías Mendía), Kevin Retamar (86’ Juan Gauto) y Tomás Nasif (16’ Augusto Lotti, 79’ Gonzalo Lencina). Entrenador: Walter Zunino.
Peñarol (1): Washington Aguerre, Franco Escobar, Lucas Ferreira, Mauricio Lemos, Maximiliano Olivera, Jesús Trindade, Eric Remedi (12’ Diego Laxalt), Nicolás Fernández, Leandro Umpiérrez (76’ Abel Hernández), Facundo Batista (46’ Gastón Togni) y Matías Arezo. Entrenador: Diego Aguirre.
Goles: 28’ Facundo Batista (PEÑ); 38’ Agustín Lagos (PLA).