En la parte alta de la bota, con un recorrido casi todo llano pero sinuoso de 171 kilómetros que unió la localidad de Fai della Paganella con el pueblo Pieve di Soligo, se corrió la etapa 18 del Giro de Italia, que tuvo una vez más al uruguayo Thomas Silva en el grupo de vanguardia que definió la llegada.
En el arranque de la última semana del Giro está todo dado para la victoria del favorito, el danés Jonas Vingegaard, que hace cuatro etapas le arrebató al portugués Afonso Eulálio el primer lugar de la clasificación general individual, que ya tiene prácticamente en su bolsillo, al igual que la clasificación de montaña (la maglia azzurra), que lidera con ventaja. Difícil que se le escape este Giro al danés, que tiene como desafío adicional igualar el récord de Tadej Pogačar en 2024 y quedarse con seis etapas (lleva cuatro).
Por eso, esta etapa, en su mayoría llana, aparecía como una de transición en la recta final del Giro, con el foco de atención especialmente en la clasificación individual por puntos y en la lucha por la maglia ciclamino, que el francés Paul Magnier ha liderado a lo largo de la carrera, con el ecuatoriano Jonathan Narváez como principal retador.
Narváez había recuperado la maglia ciclamino en la etapa de ayer, pero este jueves Magnier, un velocista, sorprendió a todos y se mantuvo a la cabeza de la carrera, incluso después del muro en el Ca’ del Poggio, una subida de poco más de un kilómetro pero con pendientes de hasta 19%, a menos de diez kilómetros de la llegada, que amenazaba con romper el grupo principal, cosa que no ocurrió.
Así, el sprint final después de esa subida fue masivo, con un numeroso grupo de corredores que había resistido el ritmo fuerte de la carrera y la dura subida, definiendo la carrera con un embalaje vibrante en una llegada con curvas, en la que iba mezclado Thomas Silva.
El corredor fernandino entró en el sexto lugar de esa emocionante definición, con una nueva exhibición en las grandes ligas que ratifica su nivel y su ambición, ya manifiestas desde aquel inicio con triunfo de etapa y liderazgo de la general incluidos, a los que se suman un podio y un cuarto y quinto lugar.
La carrera entra en su recta final con su definición más exigente. Las próximas dos etapas son de montaña, en el escenario más legendario y arduo del Giro en medio de las montañas de los alpes, en el infierno de las Dolomitas, para cerrar, el domingo, en Roma.
