En la noche helada en el Prado en el Parque Viera, que justamente este año es el escenario principal de ambos contendientes, Wanderers venció por 1-0 a Liverpool y cerró su Apertura 2026 momentáneamente, quedando en el noveno lugar, pero definitivamente quedándose con 20 puntos de los 45 en disputa para dar la pelea por mantener la categoría.

La victoria bohemia, que no la soltó y la defendió con todo después de anotar el gol de la diferencia, hizo que Wanderers alcanzara en puntos a Liverpool, aunque no lo pudo pasar por la diferencia de goles. La posición final de ambos contendientes en el Viera no es definitiva, por lo que aún no se sabe qué serie ocuparán para el torneo Intermedio. En lo que tiene que ver con la tabla del descenso, el bohemio salió del último lugar provisoriamente superando a Progreso y quedó al momento a diez unidades de Danubio en esta apuradísima tabla del descenso, a la que le quedan 67 puntos por jugar.

Mucho frío, poca gente y mucho juego en el primer tiempo en el que, a pesar de sumarse jugadas para los editores televisivos, el gol no llegó sino hasta el final mismo de la primera parte. Fue cuando, a través del VAR y después de una tapada única de Martín Campaña –de las varias que tuvo igual que su colega el floridense Agustín Buffa–, el árbitro Mathías de Armas pitó el penal por una mano de Ruben Bentancourt, que el castillense Joaquín Zeballos mandó a las redes.

Mathías Corujo, entrenador de Wanderers, y Jorge Fossati, entrenador de Liverpool.

Mathías Corujo, entrenador de Wanderers, y Jorge Fossati, entrenador de Liverpool.

Foto: Rodrigo Viera Amaral

Un resultado que se anunciaba

El gol llegó casi al final del primer tiempo, pero durante 45 minutos se había anunciado en un arco y en el otro, con los goleros y el caño en el arco bohemio evitando los gritos de gol. Seguramente, si no hubiese existido ese penal, nos hubiésemos quedado con la idea de que Liverpool, jugando con una camiseta azul con vivos y detalles celestes, iba a marcar primero. Es que Kevin Amaro, carrilero por derecha en los de Jorge Fossati –ambos equipos jugaron con sistemas espejos–, reventó el caño derecho de Agustín Buffa. Después, y tan claro como la anterior, Federico Martínez dejó atrás y gateando a Agustín Buffa, pero se abrió tanto que decidió cederla al medio, por donde entraba Ruben Bentancourt, a quien le quitaron el cuero en el momento que lo iba a empujar. Debía haber un gol o goles y los hubo, y en el otro arco, porque además estaba la respuesta bohemia.

Pero, atención, que Wanderers también, al influjo de los pases y el tratamiento de la globa quieta de Jonathan Urretaviscaya y la movilidad y el buen momento del floridense Facundo Labandeira, había puesto a los revolcones a Martín Campaña, de excelente respuesta.

Alan García, de Wanderers, y Diego Romero, de Liverpool.

Alan García, de Wanderers, y Diego Romero, de Liverpool.

Foto: Rodrigo Viera Amaral

El partido se presentaba bien como esa tensión entre los sistemas espejos de Jorge Fossati y Mathías Corujo, donde el error o el azar (la mano de Bentancourt) terminó siendo el factor que inclinaba la balanza dramática.

La segunda parte mostró otra cara, tal vez por el gol de Zeballos, porque Wanderers ya no atacó tanto. Tenía mucho que defender y Liverpool no pudo cargar con claridad y tampoco después, cuando Fossati puso en cancha a Facundo Barcelo, Ramiro Degregorio y Matías Mir. Sí es cierto que intentó atacar Liverpool, pero más cierto es que el Chengue Nicolás Olivera y Fabricio Tito Formiliano sacaron todo apagando todas las ideas y acciones que propusiera la ofensiva negriazul.

Quiso Liverpool, lo intentó, pero Wanderers se quedó con un triunfazo que le permite entrar a la Anual cerca de los torneos internacionales.