Inglaterra se quedó este sábado con el tercer lugar del Mundial 2026, tras un partido raro y carente de nervio competitivo, pero lleno de golazos. El equipo francés regaló el primer tiempo y se fue al descanso perdiendo 4-0. En el complemento, Francia se decidió a jugar y se puso a tiro del resultado, pero los ingleses lo cerraron con un gol de penal y una enorme apilada de Jude Bellingham.
Todo inglés
En el primer tiempo, Francia no dio ninguna señal de querer disputar seriamente el partido. No se puede saber si eso ya era así desde antes del juego, o si el click se produjo después del primer gol de Inglaterra, que llegó a los dos minutos, por intermedio de Declan Rice. El volante del Arsenal interceptó un pase en la mitad de la cancha y condujo hasta el borde del área, cuando se le abrió un hueco claro para tirar y la puso contra el segundo palo.
La respuesta de Francia terminaba siempre en Kylian Mbappé. Tal vez la mayor -¿la única?- motivación en el conjunto francés parecía la del delantero, quien, en carrera para ser el goleador del Mundial, abusó de los intentos individuales. El resto de los galácticos franceses, Michael Olise, Désiré Doué y Rayan Cherki (hoy titular por primera vez en el Mundial) jugaron con displicencia, como si estuvieran en un picadito.
Ezri Konsa, de Inglaterra y Kylian Mbappe, de Francia, el 18 de julio en Miami.
Foto: Buda Mendes, Getty Images, AFP
Inglaterra aprovechó las facilidades. El segundo lo hizo el zaguero Ezri Konsa, de cabeza tras un tiro de esquina. El tercero y el cuarto fueron de Bukayo Saka, uno de contragolpe, que lideró y asistió Marcus Rashford, y otro con un tiro preciso del borde del área después de gran jugada y asistencia de Eberechi Eze, que entró como titular.
El técnico inglés, Thomas Tuchel, dio descanso a varios titulares, entre ellos Harry Kane y Jordan Pickford, que no jugaron, y Bellingham, que entró en el complemento.
Y Francia se puso a jugar
Didier Deschamps hizo cuatro cambios en el entretiempo, dos en la defensa y dos en ataque. El cambió de actitud fue ostensible y el partido dio un giro radical. Francia arrancó como una aplanadora: en la primera, recuperó Dayot Upamecano -uno de los recién ingresados-, la cedió para Olise, y este le puso una asistencia exquisita a Mbappé para el primer descuento.
Minutos después, Mbappé fue el asistidor y Bradley Barcola, otro recién ingresado, puso el segundo. Más tarde, otra combinación entre Mbappé y Olise, dentro del área, terminó con el segundo personal de Kiki, que llegó a los diez goles en el Mundial, dos más que Lionel Messi, el único que mantiene chances de disputarle el galardón de máximo artillero mundialista.
Mike Maignan, arquero de Francia y Bukayo Saka, de Inglaterra, el 18 de julio en Miami.
Foto: Buda Mendes, Getty Images, AFP
En uno de los pocos ataques ingleses del complemento, a cinco del final, se metió en el área el lateral izquierdo Djed Spence, uno de los grandes destacados del equipo de Tuchel en el torneo, y Malo Gusto lo bajó. Saka cambió el penal por gol para volver a darle margen a Inglaterra.
El francés Ousmane Dembelé volvió a descontar con un gol típicamente suyo -enganche hacia adentro y zurdazo-, después de otra gran recuperación de Upamecano, líder de la remontada francesa.
Jude Bellingham, de Inglaterra anota el sexto gol a Francia, el 18 de julio en Miami.
Foto: Jamie Squire, Getty Images, AFP
Para coronar el partido, Bellingham hizo un gol de antología, ante una defensa quizá un tanto pasiva. De todos modos, el diez inglés encaró, se metió en el área, apiló a toda la defensa y llegó con pelota dominada para culminar casi en el área chica.
Los jugadores de inglaterra luego de obtener el tercer puesto en la Copa del Mundo, el 18 de julio en Miami.
Foto: Buda Mendes, Getty Images, AFP
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