En la última semana, el dólar en Uruguay profundizó su debilidad y las autoridades manifestaron su preocupación –y anunciaron medidas– por el impacto que esto puede tener en la competitividad. Las expectativas de inflación permanecen por debajo de la meta que trazó el Banco Central del Uruguay (BCU), de 4,5%, y genera alerta el riesgo de que se pueda perforar el piso del rango meta ubicado en 3%. En ese marco, el Comité de Política Monetaria de la institución monetaria confirmó el lunes un recorte en la tasa de política monetaria (TPM) de 100 puntos básicos, es decir, la caída de un punto porcentual de la tasa de interés, a 6,5%.

Asimismo, el presidente del BCU, Guillermo Tolosa, anunció que, si no se normaliza el dólar, el ente “estará pronto” para seguir el rumbo de otros agentes estatales y “hacer intervenciones en el mercado de cambios” luego de casi cinco años sin emplear ese recurso. Por su parte, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) se sumó a los esfuerzos el martes: anunció que Tesorería adelantará la compra de dólares y adelantó que también se coordinará con las empresas públicas para que se muevan en el mismo sentido.

El mismo día del anuncio del MEF, el dólar alcanzó su valor más bajo. Estuvo por debajo de los 37 pesos a la compra. A partir de allí, repuntó y en los días posteriores permaneció por encima. Según explicó a la diaria Nicolás Cichevski, economista de CPA Ferrere, el proceso de los últimos días se enmarca en un último año en el que la moneda estadounidense “se ha debilitado a nivel global en buena medida por factores exógenos a la economía de Uruguay”.

De acuerdo al análisis del especialista, este “fenómeno global” tiene como causas probables una serie de medidas que forman parte de la agenda del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Como ejemplo, mencionó el “ataque” que el mandatario llevó adelante contra “algunas instituciones”, en particular, contra la Reserva Federal (FED).

Cichevski remarcó, sin embargo, que el hecho de que sea un “fenómeno global no necesariamente implica que no deba generar preocupación o respuestas” a nivel local. Uno de los terrenos más delicados, desde su punto de vista, tiene que ver con el piso del rango meta de inflación. El economista explicó que previo a la última caída del dólar las expectativas de inflación ya se ubicaban en 3,5%, por lo que la permanencia de la moneda norteamericana en valores bajos podría haber llevado incluso a “perforar” el piso marcado por el BCU del 3%.

“La credibilidad de la política monetaria se fortalece cuando el banco cumple con su meta, y la meta hoy es 4,5%”, recordó el integrante de CPA Ferrere. También remarcó que luego de haber trabajado con los agentes en los últimos seis meses a partir de esa meta tampoco era “momento” para bajarla. Indicó que, por ejemplo, se cerró recientemente la ronda de ajustes salariales con esa “inflación implícita”.

Impacto de las acciones y posibles nuevos movimientos

Cichevski detalló que, como la “génesis del debilitamiento del dólar es esencialmente externa”, más allá de las acciones locales, su tendencia en las próximas semanas y en los próximos meses “va a depender de lo que ocurra con el dólar en el resto del mundo, y en particular, en lo que hace a Estados Unidos”. En ese sentido, aseguró que el papel de las últimas medidas del BCU y el MEF sólo cumplen el papel de “mitigar o suavizar la volatilidad del tipo de cambio”.

En esa línea, aseguró que no se puede esperar “un fortalecimiento del dólar en el corto plazo”, y mucho menos por “acciones unilaterales de Uruguay”. En cuanto a la acción concreta del MEF con el anuncio de la compra de dólares, Cichevski planteó que “es difícil” prever su impacto desde el desconocimiento de las cifras que manejan la Tesorería o las empresas públicas. No descartó, sin embargo, que pueda tener que ver “puramente” con “un efecto de expectativa”. En ese sentido, remarcó que, de tratarse de esto último, “dependerá de la habilidad” de las autoridades el lograr “seguir afectando” las expectativas. Por el contrario, si se trata de compras efectivas de dólares, el impacto en el tipo de cambio dependerá de “cuál es el flujo previsto de compra”.

En el caso de la acción del BCU que afectó la tasa de interés, Cichevski remarcó que, por lo pronto, hay que “ver cómo lee el mercado”. Más allá de esto, valoró que este movimiento llevará a que no se den “cambios significativos en las expectativas de inflación”, en el marco de un dólar que “difícilmente se fortalezca más de lo que lo hizo en los últimos días”. En ese sentido, dependiendo de la situación internacional, aseguró que “la herramienta” a utilizar por parte de la institución monetaria para influir sobre la volatilidad de la moneda norteamericana “debería continuar siendo la TPM”.

Sobre la posible intervención en el mercado de cambio mencionada por Tolosa, el economista consideró que se trata de algo que “debería utilizarse como instrumento de último recurso y en forma muy selectiva”. Explicó que “eventuales intervenciones” implicarían “un esfuerzo importante en materia de comunicación” para que no se vea afectada “la credibilidad de la política monetaria a mediano plazo”. Tomando esto como punto de partida, Cichevski consideró que no ve posible que se pueda incurrir en una intervención en “las próximas semanas”.

Explicó que la lógica indica que desde el BCU en cualquier caso se va a “esperar” a que se “entienda el mensaje” por parte de los agentes de los movimientos a nivel de la TPM. Según mencionó, esto tiene que ver, por ejemplo, con lo que indiquen las expectativas de inflación. De todas formas, el académico de CPA Ferrere dejó claro que eventualmente la institución monetaria “tiene algo de margen” para bajar la TPM.

“La fuente de volatilidad que genera la necesidad de intervenir, me imagino que debería estar asociada a fenómenos cuya génesis probablemente esté en la incertidumbre respecto de la política económica de Estados Unidos”, adelantó. No obstante, dijo que la reciente nominación de Kevin Warsh como candidato para presidir la Junta de Gobernadores de la FED por parte de Trump “viene a calmar las aguas” y “debería reducir la volatilidad”.

Estados Unidos y posibles impactos

El viernes, Trump anunció en la red Truth Social que nominó a Warsh como candidato para presidir la Junta de Gobernadores de la FED a partir de mayo y hasta 2030 en sustitución de Jerome Powell. Escribió no tener dudas respecto de que su patrocinado “pasará a la historia como uno de los mejores presidentes” o “quizás el mejor”.

El mandatario estadounidense destacó en su publicación la nutrida trayectoria de su candidato, pero más allá de eso todavía requiere el aval del Senado. Trump ha sido crítico del actual presidente, Jerome Powell, por su postura evasiva en relación con profundizar la baja de las tasas de interés. En la primera reunión de la FED en 2026, la institución decidió mantenerla sin cambios, entre el 3,5 % y el 3,75%, y el mandatario embistió contra Powell y valoró que “siempre llega demasiado tarde y se equivoca”.

Mathías Consolandich, economista de la consultora Exante, analizó en diálogo con la diaria como “una buena señal” la nominación de Warsh. “Entre los candidatos posibles que estaban bajo consideración de Trump, es un perfil académico, con experiencia previa en la FED”, valoró. Agregó que, comparativamente, no se trata de alguien con “una agenda muy disruptiva, como podían ser otros candidatos” más afines al mandatario, que veían con buenos ojos “bajar significativamente las tasas de interés”.

“Trump quiere que la economía de Estados Unidos crezca más y para eso busca una moneda más competitiva y bajar el costo del crédito, por eso presiona a la FED para tener tasas más bajas”, detalló el economista. “Si fuéramos a un escenario de tasas más bajas en Estados Unidos de las que están hoy descontadas en los mercados, eso favorecería un debilitamiento adicional del dólar en el mundo”, agregó.

En ese marco, Consolandich marcó que “este tipo de decisión en la FED es relevante” para Uruguay. En ese sentido, se refirió a eventuales intervenciones del BCU sobre el mercado cambiario y puntualizó que, más allá de “efectos acotados y limitados en el tiempo” de esta acción, la institución monetaria no debería dejar de lado que “todavía tendría espacio para bajar más las tasas de interés”.