El dato
Durante el segundo trimestre del año el ingreso promedio de los hogares1 fue de 96.897 pesos y se ubicó 8% (unos 7.200 pesos) por encima del nivel observado un año atrás. Dado que durante ese período la inflación fue de 4,3%, el poder de compra de los ingresos aumentó 3,6% en promedio, según informó el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Ese monto, conformado por los ingresos provenientes del trabajo, las transferencias y otros ingresos personales, fue mayor entre los hogares de la capital que entre los del interior, con una diferencia de 34.300 pesos entre ambas regiones, una brecha que se redujo 3% en términos reales con respecto al año pasado.
El contexto
El ingreso de las familias es un elemento fundamental para el bienestar de las personas y el desarrollo económico de los países, en la medida en que es uno de los principales determinantes de sus condiciones materiales de vida. También es un determinante relevante del crecimiento económico, dado que influye de forma significativa sobre el consumo de los hogares, que representa alrededor del 60% del producto interno bruto.
El año pasado, el ingreso de las familias siguió una trayectoria descendente durante el primer semestre del año. No obstante, desde entonces acumula cuatro trimestres consecutivos de aumento, y durante los tres primeros la tasa de incremento fue superior al 4% en términos reales (por primera vez desde 2017).
Ingreso por categorías
Un componente central del ingreso de los hogares es el que proviene del mercado de trabajo. Según los datos del INE, el salario real creció un 1,4% en términos interanuales durante el segundo trimestre del año. No obstante, ese dato no es informativo sobre qué tan altos son los salarios ni sobre las disparidades que conviven dentro de la órbita laboral.
En ese sentido, estadísticas adicionales del INE revelan que el ingreso medio de los ocupados durante el primer trimestre del año ascendió a 48.260 pesos. Obviamente, esta cifra esconde una fuerte heterogeneidad en función de las distintas categorías de contratación, siendo los patrones y los asalariados públicos quienes presentan los ingresos más altos: 103.000 y 68.400 pesos, respectivamente. En el extremo contrario, se ubicaron los trabajadores de programas sociales y por cuenta propia, con ingresos promedio de 17.700 y 34.000 pesos, respectivamente.
De esta forma, los patrones ganan en promedio un 130% más que los asalariados privados, tres veces más que los trabajadores por cuenta propia y alrededor de seis veces lo que perciben los trabajadores de programas sociales. Por su parte, los trabajadores públicos cuentan con ingresos promedio 50% superiores a los de su contraparte en el sector privado.
No obstante, estas estadísticas refieren a los ingresos laborales líquidos mensuales, por lo que no permiten incorporar al análisis otros factores que podrían explicar una parte relevante de estas diferencias, como los niveles educativos de los trabajadores, el género, los sectores de actividad en los que se desempeñan, las tareas que realizan, si trabajan en la capital o en el resto del país, y la duración de sus jornadas laborales.
Las implicancias
Si bien el aumento real del ingreso constituye una buena noticia, ya que implica una mejora en el bienestar de la población, las cifras se expresan en términos promedio y no recogen la diversidad de realidades que conviven actualmente dentro de esta dimensión.
En ese sentido, debe tenerse en cuenta que en 2025 el 13,3% de los hogares se encontraba en situación de pobreza (16,6% en el caso de las personas) según el método del ingreso, mientras que un 18,9% lo estaba según la medición multidimensional. Además, uno de cada cinco trabajadores contaba con salarios por hora menores al equivalente del salario mínimo (asumiendo se trabajan unas 40 horas a la semana) y un 30% de los ocupados (512.000 personas) percibió salarios sumergidos durante el año pasado (25% de los asalariados). Esta problemática, relevada anualmente por el Instituto Cuesta Duarte, afecta con mayor intensidad a los jóvenes, a los trabajadores del interior, a las mujeres y a quienes se desempeñan en el sector privado.
-
Sin valor locativo y sin aguinaldo. ↩
