Durante buena parte de las últimas décadas, las visitas de las máximas autoridades del Fondo Monetario Internacional (FMI) a América Latina estuvieron asociadas a programas de ajuste. La presencia de la directora gerenta del organismo, Kristalina Georgieva, respondió a un contexto muy distinto: el país no mantiene un préstamo vigente con el Fondo y recibió elogios por la estabilidad macroeconómica alcanzada.
Para la coordinadora del área de coyuntura del Instituto de Economía de la Universidad de la República, Gabriela Mordecki, ese es el principal significado de la visita. “Es la primera vez que un director del Fondo visita Uruguay en un momento en el que el país no tiene un préstamo vigente”, señaló a la diaria. A su juicio, ese hecho resulta “sintomático” de la posición que hoy ocupa Uruguay y contrasta con otras visitas del organismo a la región, como es el caso de Argentina, donde predominan las negociaciones asociadas a programas de financiamiento.
La economista recordó que el FMI continúa realizando misiones técnicas y de supervisión en Uruguay, además de brindar apoyo en áreas como estadísticas y cuentas nacionales. Sin embargo, sostuvo que la presencia de Georgieva tuvo un carácter principalmente protocolar y estuvo marcada por un discurso de reconocimiento a la trayectoria del país. “Fue una visita bastante amistosa”, resumió Mordecki, quien destacó que la directora gerenta llegó “con halagos” hacia las políticas económicas aplicadas y una actitud “muy diferente” a la que históricamente caracterizó a las misiones del organismo cuando Uruguay necesitaba asistencia financiera.
Por su parte, el magíster en Economía y exdirector de Planificación de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto Fernando Isabella coincidió en que la visita refleja una realidad distinta en la relación entre Uruguay y el FMI. En ese sentido, recordó que el país canceló hace casi dos décadas sus obligaciones con el organismo y, desde entonces, obtiene financiamiento en los mercados internacionales en condiciones más favorables.
“La visita fue muy elogiosa del proceso que Uruguay ha llevado en las últimas décadas, que ha logrado una estabilidad económica muy sólida. Eso tiene que ver con que Uruguay no es deudor del Fondo desde 2006. Ahora Uruguay puede conseguir crédito en los mercados a tasas más bajas y en mejores condiciones, lo que llaman los buenos soberanos, donde el que pone las condiciones es el país y no el FMI”, destacó.
Para Isabella, la visita constituye además un reconocimiento explícito a la estabilidad institucional y macroeconómica lograda durante los últimos años. “El contexto general es bastante bueno. La directora resalta la estabilidad de Uruguay, y también su presencia hace evidente que Uruguay tiene una situación bastante distinta a la de otros países de la región, porque no depende del FMI y puede tener un diálogo de igual a igual”, resaltó.
Un mensaje abierto a interpretaciones
Las opiniones de ambos economistas fueron cautas cuando analizaron el mensaje de Georgieva de que Uruguay debe “asumir más riesgos”. Para Mordecki, la directora gerenta planteó una idea general –que la estabilidad ya no alcanza y que el país necesita crecer más–, pero sin precisar qué políticas concretas deberían adoptarse. Sin embargo, advirtió que “no quedó tan claro” a qué se refería exactamente el organismo y que el mensaje admite distintas interpretaciones.
Según explicó, una lectura posible sería avanzar en reformas más orientadas al mercado, como cambios en empresas públicas o una mayor participación del sector privado en determinadas actividades. No obstante, subrayó que esas son interpretaciones y no recomendaciones explícitas del FMI. “Hay muchas cosas en las que el gobierno podría hacer reformas más promercado, pero no lo dijo en forma contundente; quedó libre a interpretaciones”, señaló.
La economista también relativizó la idea de que exista evidencia de que una actitud más cautelosa haya limitado el crecimiento de Uruguay. “No he visto trabajos que permitan medir eso. No es que haya una evidencia concreta de que ser imprudente haga que te vaya mejor; te puede ir mejor o peor”, afirmó, destacando que el mundo está “muy revuelto” y eso afecta a los gobiernos y a los agentes.
“Uruguay se está tomando su tiempo para analizar bien todos los posibles impactos. En otra dirección, Argentina está tratando de aprobar leyes, desprotege la ley de glaciares, entre otras iniciativas. Si eso es arriesgarse, tal vez el pueblo uruguayo, la idiosincrasia uruguaya, crea que por este camino no debemos ir”, remarcó.
Para Isabella, la frase debe entenderse como una invitación a aprovechar la estabilidad alcanzada para plantearse nuevos objetivos de desarrollo. “En principio, nadie puede estar en desacuerdo con una afirmación tan general. Es necesario aprovechar la estabilidad lograda y, sobre esa base, ir un poco más allá. Pero habría que ver a qué se refiere ella en particular”, sostuvo. El economista consideró que algunas de esas apuestas podrían pasar por profundizar la desdolarización de la economía, avanzar hacia una mayor estabilidad del tipo de cambio real e impulsar una política industrial más activa para desarrollar sectores estratégicos.
La búsqueda de una imagen diferente
Más allá de las diferencias sobre el alcance del mensaje, ambos expertos coincidieron en que la visita también refleja un intento del FMI por proyectar una imagen distinta en países como Uruguay.
Mordecki sostuvo que “en otras épocas el Fondo era visto en Uruguay como el gran villano”, pero dijo que en esta ocasión buscó mostrar “otra imagen”. “La directora viene, halaga las cosas que se están haciendo, y me parece que también busca mejorar la imagen del Fondo ante un mundo cambiante”, señaló.
En la misma línea, Isabella coincidió en que el organismo ha intentado revisar su imagen, aunque advirtió que todavía mantiene contradicciones, como el respaldo al programa económico argentino. “Después de la inestabilidad y la turbulencia que vivió América Latina en las décadas de 1980 y 1990, muchos países estaban obligados a seguir las recomendaciones del FMI porque no tenían otra alternativa: era prácticamente el único prestamista al que podían recurrir. En muchos casos, esas políticas generaron más problemas y, sobre todo, más sufrimiento para amplios sectores de la población. El FMI se ha replanteado parte de ese enfoque, ha hecho cierta autocrítica sobre algunos aspectos. Sin embargo, todavía mantiene una posición dual. Por ejemplo, hoy es uno de los principales respaldos financieros del plan de ajuste de Javier Milei”, concluyó.
