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Economía Actividad económica
Kristalina Gueorguieva, el 30 de julio, durante su visita al Banco Central del Uruguay. Foto: Ernesto Ryan

Kristalina Gueorguieva, el 30 de julio, durante su visita al Banco Central del Uruguay. Foto: Ernesto Ryan

Uruguay está “bien posicionado”, pero debe impulsar la innovación, la adopción de IA y promover reformas para crecer más

El jefe de misión para Uruguay, Raphael Espinoza, habló con la diaria sobre qué implica el llamado de la directora del FMI a que Uruguay asuma más riesgos. Asimismo, elogió el manejo de la deuda y aseveró que el nuevo sistema de transferencias a la pobreza infantil tiene un costo “moderado”.

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Uruguay ya no enfrenta los mismos desafíos económicos que hace dos décadas. Tras consolidar la estabilidad macroeconómica, controlar la inflación y preservar el acceso al financiamiento internacional, el principal reto pasa ahora por aumentar el crecimiento económico. Ese es el diagnóstico que hizo el Fondo Monetario Internacional (FMI), que consideró que el país está “bien posicionado” para convertirse en un referente regional, aunque advirtió que para lograrlo deberá avanzar en una nueva agenda de reformas.

En diálogo con la diaria, el jefe de misión del FMI para Uruguay, Raphael Espinoza, sostuvo que el principal desafío del país es elevar la productividad y la inversión privada, luego de un “prolongado período de crecimiento relativamente moderado”. “Las cargas regulatorias, los elevados costos comerciales y logísticos, la competencia limitada en algunos sectores y la escasa profundidad de los mercados locales de crédito y de capitales en moneda nacional frenan el dinamismo empresarial y el crecimiento potencial”, señaló en el marco de la visita que hizo la semana pasada la directora del FMI, Kristalina Georgieva.

Por esa razón, Espinoza, quien también es subdirector de la División en el Departamento del hemisferio occidental del FMI, afirmó que resulta “esencial” continuar implementando la agenda de reformas estructurales para cerrar esas brechas y fortalecer los incentivos para que las empresas “inviertan, innoven, adopten nuevas tecnologías y se expandan hacia mercados de exportación”.

“Uruguay está bien posicionado para destacar, ya que cuenta con instituciones sólidas, políticas macroeconómicas sensatas, altos estándares de gobernanza y credibilidad en sus políticas. El desafío consiste en aprovechar estas fortalezas acelerando las reformas, lo que incluye reducir las barreras regulatorias, profundizar los mercados de crédito, mejorar la facilitación del comercio y la logística, fortalecer la innovación y la adopción de inteligencia artificial, así como mejorar la flexibilidad y las competencias en el mercado laboral”, indicó el doctor en Economía.

Para el organismo, además, los desafíos no son únicamente regulatorios. Espinoza advirtió que durante la próxima década comenzarán a pesar cada vez más las restricciones demográficas. El envejecimiento de la población, el “lento” crecimiento de la fuerza laboral, las “bajas” tasas de culminación de la educación secundaria, los desajustes entre las habilidades que demanda el mercado y las que ofrece el sistema educativo, junto con el “elevado desempleo juvenil”, podrían limitar la productividad y el acceso a empleos de mayor calidad.

Frente a ese escenario, el economista planteó que Uruguay deberá mejorar la educación y la capacitación, aumentar la participación laboral, integrar exitosamente a la población migrante y avanzar hacia un mercado de trabajo que refleje mejor las condiciones de productividad entre empresas y sectores.

La estabilidad ya no alcanza

Uno de los mensajes centrales del FMI es que la estabilidad macroeconómica de Uruguay dejó de ser suficiente para sostener mayores tasas de crecimiento. Espinoza destacó que haber llevado la inflación al rango meta constituye “un logro importante”, pero remarcó que esa estabilidad debe convertirse ahora en un motor para elevar el crecimiento. “La estabilidad macroeconómica es una condición necesaria pero no suficiente para lograr un crecimiento más sólido”, afirmó.

En ese sentido, sostuvo que Uruguay debe transformar la “credibilidad” alcanzada durante los últimos años en una agenda de reformas orientadas a aumentar la productividad, la inversión y la creación de empleo.

Al mismo tiempo, aclaró que ese giro hacia políticas de crecimiento no implica abandonar la prudencia macroeconómica. “La prudencia fiscal y unos marcos de política económica sólidos deben seguir siendo el ancla del esfuerzo reformista”, indicó. Mantener la credibilidad de la regla fiscal, estabilizar la deuda pública y preservar condiciones favorables de financiamiento seguirá siendo, según el organismo, una condición para que las reformas cuenten con la confianza de los inversores.

Reformas para elevar el crecimiento

Según Espinoza, las distintas reformas no deben analizarse de forma aislada, sino como parte de una estrategia integral. El economista explicó que reducir barreras regulatorias, facilitar el acceso al crédito, mejorar la competencia, fortalecer la educación y promover la innovación son medidas que se potencian entre sí y pueden elevar significativamente la capacidad de crecimiento del país.

De acuerdo con las estimaciones del organismo, un paquete integral de reformas estructurales podría incrementar el crecimiento potencial de Uruguay en hasta 1,5 puntos porcentuales en el mediano plazo. “El gobierno ya está avanzando en esta dirección a través de su agenda de competitividad, la cual incluye medidas para reducir las barreras de entrada, simplificar las regulaciones, promover la inversión y la innovación, y profundizar los mercados financieros”, agregó.

El FMI respalda el foco en reducir la pobreza infantil y señala que el costo del nuevo sistema de transferencias es “moderado”

Espinoza valoró positivamente que el gobierno haya colocado la reducción de la pobreza infantil entre sus prioridades. Asimismo, indicó que el nuevo sistema de transferencias dirigido a la primera infancia refuerza el apoyo a los niños, niñas y familias vulnerables. “El costo fiscal adicional parece relativamente moderado, y las autoridades han acompañado el nuevo gasto con medidas compensatorias que incluyen ahorros en el gasto y reducciones en determinados gastos tributarios. Mantener este enfoque será importante para asegurar que las prioridades sociales sigan siendo compatibles con la disciplina fiscal y la sostenibilidad de la deuda”, agregó.

Según su visión, las transferencias bien focalizadas hacia los hogares más vulnerables no solo tienen un impacto social inmediato, sino que también pueden traducirse en mayores niveles de capital humano, equidad y crecimiento en el largo plazo. No obstante, el organismo subrayó que esas políticas deben diseñarse preservando la sostenibilidad fiscal y acompañarse de mejoras en educación, capacitación e inserción laboral para lograr efectos permanentes sobre el crecimiento.

Un contexto internacional incierto

El organismo también advirtió que la agenda de reformas cobra mayor importancia en un escenario internacional cada vez más complejo. Además, sostuvo que frente a las “crecientes tensiones comerciales a nivel mundial”, Uruguay se encuentra en una “posición relativamente favorable” debido a que sus exportaciones están “diversificadas”, su exposición comercial a Estados Unidos es “comparativamente reducida”, y la incertidumbre a nivel mundial ha tenido efectos “macroeconómicos limitados”.

En ese contexto, sostuvo que profundizar la integración comercial y continuar diversificando mercados contribuirá a aumentar la resiliencia de la economía. “Los esfuerzos continuos de Uruguay por profundizar la integración comercial, impulsados por el reciente acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, también deberían contribuir a mitigar estos riesgos”, destacó.

Frente al escenario internacional, destacó que la economía uruguaya “ha demostrado resiliencia –respaldada por instituciones sólidas y marcos de política creíbles– y se mantiene bien posicionada para gestionar los choques externos y financieros”. “Unas reservas internacionales y colchones de liquidez amplios, plazos de vencimiento de la deuda pública a largo plazo y un acceso continuo a los mercados internacionales constituyen herramientas importantes a disposición de las autoridades para gestionar estos riesgos”, finalizó.

Uruguay tiene una “deuda manejable” y lleva adelante una “gestión prudente”

El FMI afirmó que Uruguay mantiene una posición fiscal sólida en comparación con otros países de la región. “En comparación con muchos países de la región, la deuda pública de Uruguay se mantiene en niveles manejables y cuenta con el respaldo de instituciones sólidas, marcos de política creíbles, calificaciones de grado de inversión y amplios colchones de liquidez. Si bien la deuda sigue siendo más elevada que antes de la pandemia, Uruguay se beneficia de una gestión prudente de esta, un acceso favorable a los mercados y los diferenciales de riesgo soberano más bajos de la región”, destacó Espinoza.

Asimismo, sostuvo que Uruguay tiene una “posición más sólida que muchos de sus pares regionales”, pero indicó que las reformas para impulsar el crecimiento deben desarrollarse sin poner en riesgo la sostenibilidad de la deuda pública.

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