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Economía Actividad económica
Foto principal del artículo 'Gráfico de la semana | La economía uruguaya y el “Súper Niño”'

Gráfico de la semana | La economía uruguaya y el “Súper Niño”

Si bien aún es pronto para definir su efecto definitivo, una mayor frecuencia de lluvias conlleva impactos mixtos en los distintos sectores. Aun así, la severidad de este fenómeno podría traducirse en un efecto neto negativo para el país.

El dato

Durante agosto las precipitaciones acumuladas superaron los 800 milímetros (mm), prácticamente duplicando (97% superior) el promedio histórico de precipitaciones mensuales. De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), es el segundo mes consecutivo con precipitaciones por encima de lo habitual.

De hecho, agosto fue el tercer mes más lluvioso de los últimos cuatro años, prácticamente empatando con diciembre de 2023 y ubicándose por detrás de marzo de 2024, que, según el Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet), fue uno de los meses más lluviosos de los últimos 45 años. Ese año las inundaciones afectaron a unas 5.000 familias.

El contexto

En junio empezó El Niño, un fenómeno climático que ocurre de forma irregular cada pocos años y se caracteriza por un calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico a la altura del ecuador. Este cambio altera los patrones de vientos, modificando las lluvias y temperaturas en distintas regiones del mundo. Históricamente, este fenómeno en nuestro territorio se asocia con un aumento sensible de las precipitaciones y, por tanto, con riesgo de inundaciones

Este año, en particular, los pronósticos sugieren que podría tratarse de uno de los episodios más intensos registrados, pudiendo superar el de 1950 (INIA, 2026).1 Por eso, hay quienes hablan de “Súper Niño”. Según la Organización Meteorológica Mundial, se espera que este fenómeno se intensifique durante el segundo semestre del año, provocando climas cálidos y secos, así como precipitaciones más frecuentes e incrementos de la humedad.

Entre las regiones afectadas se encuentra América Latina, donde se esperan incrementos de las temperaturas y un clima más seco en el norte de Brasil y en América Central, mientras que más al sur el clima podría tornarse más húmedo y provocar mayor frecuencia de precipitaciones.

Por tanto, en algunas regiones aumenta la probabilidad de sequías, mientras que en otras incrementa el riesgo de inundaciones. En el pasado, este fenómeno ha desencadenado disrupciones a nivel mundial sobre la oferta de alimentos, provocando incrementos importantes de los precios.2

Por lo general, El Niño alcanza su máxima intensidad hacia fines de año, pero sus efectos podrían extenderse hasta 2027, por lo que aún no es posible definir de forma certera sus impactos.

¿Cuáles son las implicancias para Uruguay?

El exceso de lluvias en el territorio nacional, o incluso en nuestros países vecinos, puede tener consecuencias directas sobre la población. Las crecidas de ríos y arroyos pueden provocar cortes de caminos, puentes y rutas, mientras que las inundaciones pueden afectar barrios y ciudades, obligando a las familias a abandonar sus hogares o ser evacuadas por las autoridades.

Según la información disponible en el Sistema Nacional de Emergencias, entre el 17 y el 26 de agosto hubo 648 personas afectadas, la mayoría proveniente del departamento de Durazno (580). Del total, la mayor parte son autoevacuados (589). De esta forma, las inundaciones alcanzaron aproximadamente a unas 200 familias y a sus viviendas. Semanas atrás, la presidenta del Inumet, Madeleine Renom, advirtió que entre setiembre y noviembre se registrarán lluvias superiores a la media histórica en el norte del país.

El impacto económico

Además de este tipo de impactos, los eventos climáticos extremos afectan la actividad económica. Las dificultades para trasladarse pueden impedir que los trabajadores lleguen a sus lugares de trabajo, mientras que las empresas pueden verse obligadas a interrumpir temporalmente sus actividades. A su vez, los cortes de rutas y caminos pueden dificultar el transporte de mercaderías y generar retrasos en las cadenas de suministro.

Algunas actividades son particularmente sensibles a estas condiciones. En la construcción, por ejemplo, las lluvias pueden obligar a postergar determinadas obras y tareas hasta que las condiciones permitan retomarlas. Estos efectos pueden ser acotados en el tiempo, pero eso dependerá de la intensidad y duración del evento.

Otro ejemplo tiene que ver con los efectos sobre la generación de energía eléctrica, en particular la generación hidráulica. Una mayor disponibilidad de agua puede incrementar el aporte de las represas y reducir la necesidad de recurrir a otras fuentes de generación o incluso importar energía. Sin embargo, si las represas deben abrir sus compuertas y dejar pasar agua, como ocurrió el lunes en el Rincón del Bonete, no es posible aprovecharla para generar electricidad.

A su vez, una mayor probabilidad de ocurrencia de eventos climáticos extremos genera una mayor percepción del riesgo, lo que puede inducir a empresas y a las personas a destinar recursos para cubrirse mediante la contratación de seguros. En ese sentido, según operadores del mercado asegurador, la demanda por esta clase de seguros está creciendo.3 En ausencia de estos riesgos, esos recursos podrían tener otros destinos.

Según advierte el INIA, como consecuencia del Súper Niño, la probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal será mayor en la región norte del país, en particular entre los trimestres setiembre-octubre-noviembre, diciembre-enero-febrero y marzo-abril-mayo.

Inundaciones en Salto. Foto: Ariel Volpi (archivo, agosto de 2026)

Inundaciones en Salto. Foto: Ariel Volpi (archivo, agosto de 2026)

Asimismo, los efectos sobre el sector agropecuario tampoco son homogéneos. Una mayor disponibilidad de agua puede favorecer determinadas actividades, al mejorar la disponibilidad de forraje o reducir el riesgo de sequías. Sin embargo, cuando las precipitaciones son excesivas, pueden dificultar las tareas productivas, aumentar la incidencia de enfermedades y deteriorar la calidad de los cultivos y productos.

En la agricultura, los efectos dependen del cultivo. En el caso del maíz, las lluvias pueden favorecer el desarrollo de las plantas, aunque un exceso de agua puede dificultar la siembra y aumentar el riesgo de enfermedades. En la colza, una mayor disponibilidad de agua puede incrementar los rendimientos, pero también elevar el riesgo de enfermedades asociadas a la humedad. Para la cebada y el trigo, las mayores temperaturas y niveles de humedad pueden favorecer la aparición de infecciones y enfermedades.

En la ganadería, por su parte, una mayor disponibilidad de agua puede favorecer la producción de forraje y, por esa vía, beneficiar al sector. Sin embargo, el exceso de lluvias puede deteriorar la calidad del pasto y generar problemas asociados al barro, dificultando el acceso de los animales a los comederos, aumentando su gasto energético y favoreciendo lesiones y enfermedades. En la lechería, las lluvias también pueden favorecer la producción de forraje, aunque un exceso puede dificultar el pastoreo, el movimiento de los animales y algunas tareas del tambo.

En la horticultura y fruticultura, las mayores precipitaciones pueden contribuir a recargar acuíferos y embalses y reducir el riesgo de sequías, mientras que las temperaturas más elevadas pueden disminuir la probabilidad de heladas. No obstante, el exceso de humedad puede favorecer la aparición de enfermedades, dificultar el ingreso de maquinaria a los predios y retrasar tareas como trasplantes y cosechas. Las lluvias intensas también pueden arrastrar nutrientes del suelo y afectar la calidad de los frutos.

Finalmente, en el arroz, la disponibilidad de agua constituye en general un factor favorable. Sin embargo, un exceso de precipitaciones puede dificultar las tareas de preparación, siembra, fertilización, manejo y cosecha en el momento adecuado, además de favorecer la aparición de determinados patógenos.

En síntesis, los efectos de este fenómeno sobre la economía son diversos y, en algunos casos, inciertos. Si bien el fenómeno es transitorio,3 sus consecuencias económicas pueden extenderse más allá del período de mayores precipitaciones. Los daños sobre infraestructura, la interrupción de actividades productivas o decisiones de inversión y prevención pueden generar efectos que persistan, incluso una vez que estén normalizadas las condiciones climáticas. Por ello, si bien todavía resulta prematuro determinar cuál será su impacto agregado sobre la economía, las perspectivas apuntan a que podría tener un efecto negativo dada la magnitud que se espera que alcance el Súper Niño.


  1. INIA (2026). “El Niño llega a Uruguay: ¿cómo puede prepararse el sector agropecuario? Consideraciones técnicas y recomendaciones de los equipos de investigación del INIA para los principales sistemas productivos del país”. 

  2. Cashin, P, Mohaddes, K y Raissi, M (2015). Fair Weather of Foul? The Macroeconomic Effects of El Niño (IMF Working Paper 15/89). International Monetary Fund. 

  3. FAO (2026). Versión resumida de “El estado de los mercados de productos básicos agrícolas 2026. Comercio, resiliencia y seguridad alimentaria: los mercados mundiales de alimentos bajo presión”, Roma. doi.org/10.4060/ce0337es