Al igual que el año pasado, con el 50° aniversario del Plan Maggiolo, 2018 es un año en el que se conmemoran fechas importantes para la Universidad de la República (Udelar). Además de cumplirse 60 años de la aprobación de la actual Ley Orgánica de la institución y 110 años de la Ley Orgánica de 1908, se conmemora el centenario de la publicación del Manifiesto Liminar de Córdoba, en el que estudiantes de esa ciudad lograron una serie de reformas en su universidad. Si bien se trató de un movimiento que se dio a varios kilómetros de Montevideo, su repercusión en los movimientos estudiantiles del continente fue notoria. De hecho, los postulados de Córdoba marcaron en buena medida la creación de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU), y por intermedio de ella el texto de la Ley Orgánica de 1958.

Con la intención de recordar al movimiento de estudiantes gestado en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y de reflexionar sobre la vigencia de buena parte de sus postulados, la FEUU organizó un foro del que participaron estudiantes, docentes y autoridades universitarias de Uruguay y la región. La apertura del foro coincidió con el día en que la federación cumplió 89 años, y en la primera mesa, que trató sobre la educación como derecho humano, expusieron cuatro rectores. Roberto Markarian, de la Udelar, estuvo acompañado por tres argentinos: Hugo Andrade, de la Universidad Nacional de Moreno; Jorge Calzoni, de la Universidad Nacional de Avellaneda; y Nicolás Trotta, de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo. Además de la temática de la mesa, los rectores abordaron la previa de la III Conferencia Regional de Educación Superior de América Latina y el Caribe, que organiza este año la UNESCO y se llevará a cabo en la UNC.

Markarian señaló que el sistema educativo sirve para perpetuar las sociedades en las que funciona, por lo que quienes quieren realizar transformaciones sociales deben atender ese desafío. El rector se refirió a un estudio que hizo Jorge Landinelli, en el que señala que en Latinoamérica, la educación superior está marcada por realidades y miradas divergentes en cada país. Como ejemplo, citó el caso de Brasil, en el que 70% de los estudiantes de ese nivel educativo concurre a universidades privadas. Por lo tanto, señaló que el sistema educativo que se postuló en Córdoba hace 100 años dista del que existe actualmente en el continente. Markarian dio a entender que se ha idealizado al movimiento de estudiantes gestado en la UNC hace 100 años, y, por ejemplo, sostuvo que había dirigentes que defendieron el cobro de una matrícula universitaria. No obstante, consideró que es necesario tomar de ese movimiento “la voluntad de transformar las sociedades con cabeza crítica e inteligente”. Para el rector, un camino a seguir es asociar las metas del sistema educativo con los objetivos de desarrollo sustentable de la Organización de Naciones Unidas.

Pasado y presente

Markarian señaló que la Udelar está modificando su sistema de relaciones internacionales; no sólo para redefinir la forma en que se otorgan becas de intercambio o se traen docentes extranjeros, sino para pensar de que forma se da el vínculo con la región y el mundo. El rector también señaló que en las elecciones universitarias que se harán el 9 de mayo votarán 106.000 estudiantes y hay 260.000 personas en el padrón total, mientras que en la Udelar de 1958, en función de la cual se pensó la actual Ley Orgánica, apenas había 10.000 alumnos. Además, sostuvo que en esa época había “casi cero” estudiantes en el interior, y que hoy 13% de la matrícula está cursando carreras fuera de Montevideo.

Si bien adelantó que la Udelar coordinará uno de los ejes de la discusión de la próxima conferencia regional que organiza la UNESCO, advirtió que “la cosa viene mal”, algo en lo que estuvieron de acuerdo los otros rectores de la mesa. Por ejemplo, Markarian dijo que “vio con indignación” que en el marco de la organización llamaron al referente de “un pequeño organismo de universidades privadas”, Claudio Rama, para opinar sobre el financiamiento de universidades. De todas formas, adelantó que un mes antes de la conferencia en la Udelar se realizarán jornadas de preparación, y que el rectorado promoverá que la universidad financie el viaje de una delegación de la FEUU, ya que consideró importante la participación de estudiantes.

La región

A su turno, Trotta señaló que si bien la universidad que dirige es de gestión privada, se organiza desde una perspectiva social y sindical, ya que su creación provino de un sindicato. El rector señaló que para mirar lo que pasó en la UNC en 1918 es necesario mirar la Revolución Rusa de 1917, y también tenerlo en cuenta para analizar el mayo francés de 1968 y otros movimientos estudiantiles de América Latina. En cuanto a la educación como un derecho, Trotta planteó que la secundaria aún no se universalizó en el continente, y que la primaria demoró casi 100 años en hacerlo, por lo que reclamó que no puede demorarse la misma cantidad de tiempo. Respecto del rol de las universidades, entendió que este tipo de instituciones deben ser “vanguardia para construir mejores condiciones en la sociedad” y no un instrumento para consagrar derechos de los más favorecidos. Para ello, planteó que es necesario ver la diversidad de orígenes de los estudiantes para no reproducir las desigualdades que se dan en la sociedad y garantizar no sólo el acceso sino también el tránsito por la educación terciaria.

Andrade dedicó su intervención a criticar a quienes definen a la educación como un “bien público”, por tratarse de un concepto meramente economicista, y señaló que en su lugar prefiere hablar de la educación como derecho social y humano. Andrade cuestionó las políticas universitarias que se están impulsando desde el gobierno argentino, que según su punto de vista, “se están alejando un poquito de los postulados de Córdoba”. Según entendió, lo que pasó hace 100 años en la UNC debe ser visto como “una revolución cultural” en la que se cuestionó la función social de la universidad.

Por su parte, Calzoni señaló que la reforma de Córdoba rompió con la educación elitista que se impartía en la época, y recordó que el entonces presidente argentino, Hipólito Irigoyen, intervino la universidad porque se dio una elección de rector que estuvo amañada. En ese contexto, los estudiantes, liderados entre otros por Deodoro Roca, hicieron sus reclamos. El rector recordó que la UNC era gobernada por los jesuitas, y que una parte del reclamo estudiantil consistió en lograr la autonomía y la gratuidad, que en Argentina no se consiguió hasta 1949. Otro de los reclamos era el de la libertad de cátedra, algo que para Calzoni debe ser mirado con otros ojos en la actualidad, porque la forma tradicional de concebir a las cátedras “segmenta el conocimiento” y no da lugar a la interdisciplina. Además, dijo que la extensión universitaria “no puede ser la hermanita menor” de la enseñanza y la investigación, y señaló que una forma de evitarlo es lograr su curricularización.