El colectivo Familias Organizadas de la Escuela Pública se formó en 2019, a partir de la iniciativa de integrantes de varias comisiones de fomento, promoviendo la participación de las familias en la comunidad educativa. Por las restricciones del distanciamiento físico, el sábado 12 se reunieron en asamblea unos 30 integrantes del colectivo, de unas 25 escuelas distintas, para analizar la marcha del reintegro presencial a las clases y las perspectivas para este año.

La discusión, según contó a la diaria Natalia Cámara, “se centró en la preocupación que tenemos respecto de las pocas horas de clase que están teniendo los chiquilines”. De hecho, el colectivo hizo una encuesta que abarcó a 101 grupos de 48 escuelas (la mayoría de ellas, 37, de horario simple, y el resto de horario completo o extendido) y determinó que en las escuelas de horario simple los niños están yendo 8,4 horas por semana, 42% del horario que cumplirían en un año normal, mientras que en las de tiempo extendido y completo están yendo 12 horas por semana, 34% y 32% respectivamente de las horas que irían en circunstancias habituales.

Además, los datos del relevamiento indican que sólo dos grupos de los 75 de horario simple tienen clases todos los días, aunque eso no significa que los niños vayan el máximo de horas, y sólo uno de los 75 grupos de escuelas comunes supera las diez horas de clase por semana. Por otro lado, 90% de los familiares respondieron que los niños no tienen clases a distancia en su escuela. En la encuesta participaron familias de escuelas de Montevideo, Rocha, Colonia, Canelones, Maldonado y Florida.

Cámara aseguró que los números “asustan”, y contó que la moción final de la asamblea plantea la necesidad de solicitar a las autoridades de la educación “la presencialidad plena”, tomando en cuenta el informe del Grupo Asesor Científico Honorario que recomiendan avanzar en esa línea, así como las sugerencias de la Sociedad Uruguaya de Pediatría respecto de que la escuela cumple un lugar “de protección y cuidado para los niños”.

Por otro lado, el colectivo acordó pedir información a las autoridades sobre la planificación: “No tenemos información de cuál es el plan para volver a una posible obligatoriedad o para aumentar las horas, y estamos en el último trimestre del año”, destacó la integrante del grupo de familias, y se preguntó si habrá algún plan de apoyo para los estudiantes de sexto que el próximo año dejarán la escuela, cuál es la perspectiva para retomar la obligatoriedad, si habrá clases en verano o cuándo comenzará el curso en 2021. Mencionó, además, que “todo plan necesita una correlación en términos económicos; quizá exista, pero no lo conocemos y tenemos mucha incertidumbre”.

Educación, trabajo y cuidados

Por otro lado, según Cámara, entre los padres “se habló mucho de la incoherencia que significa que toda la actividad productiva y económica esté en funcionamiento desde hace un buen tiempo: el transporte, la construcción, los shoppings... la economía está a pleno y la educación no”. En ese sentido, argumentó que la flexibilidad para arreglar los horarios en los trabajos en función de los cronogramas escolares “tiene su techo, tanto en lo público como en lo privado, y hay una incompatibilidad con el trabajo y la productividad, particularmente entre las mujeres. Las autoridades no están teniendo en cuenta las dificultades que están generando en los cuidados de las familias: los cuidados están colapsados”.

Las familias cuestionan que las alternativas para lograr mayor horario escolar queden libradas a la autonomía de los centros, ya que en función de las circunstancias se generan grandes diferencias entre escuelas, pero mencionaron, como ejemplos, que hubo centros que retiraron todos los muebles de los salones, como estanterías, a los pasillos, para permitir la mayor cantidad de niños en las aulas, respetando el metro y medio de distancia. Además, se plantean utilizar otros espacios, por ejemplo, gimnasios o locales públicos barriales, y en vistas de que está llegando el buen clima se abre la posibilidad, para el colectivo, de usar los patios exteriores.

“No siempre hay apertura para construir la respuesta en forma colectiva, con la comunidad, pero en aquellas escuelas donde la dirección tomó ideas del colectivo docente o las familias se logran pequeños cambios que permiten que aumente la presencialidad y termina siendo un cambio abismal”, opinó Cámara.