Como profesionales de la educación nos parece pertinente abordar una de las tantas dimensiones que tiene la labor docente en el marco específico de la educación media nocturna. La educación para adultos requiere de una atención diferenciada y, por ende, nuestras prácticas educativas requieren de una formación específica que atienda las necesidades, tiempos y modalidades de aprendizaje propias de nuestro estudiantado, su reinserción y continuidad en el sistema educativo.

El propio plan 94 Martha Averbug es la expresión clara de cómo desde el colectivo docente se intentó generar una propuesta pedagógica que atienda dichas necesidades. Posteriormente, el plan 2013 de ciclo básico para estudiantes adultos y extraedad, inspirado por el 94 reeditará un proceso de elaboración colectiva de similares características.

El estudiantado que concurre al nocturno presenta una serie de particularidades, tales son la heterogeneidad, sus condicionamientos laborales, de salud y familiares, pero también la vivencia del fracaso escolar. Con mayor frecuencia, este alumnado reintegra estudiantes jóvenes y adultos que han cursado anteriormente el bachillerato o parte de él. Por esto, el turno nocturno aparece como una segunda oportunidad para la continuidad educativa.

Sin embargo, ante la opinión pública, en el decir de las autoridades de la educación, la no culminación de los ciclos escolares es uno de los problemas más graves a afrontar. En este marco, el plan 94 sufrió modificaciones encaminadas a mejorar el egreso a costa de perder, los que creemos, sus pilares pedagógicos fundamentales.

Intentaremos justificar esta aseveración y, con el ánimo de resguardar lo que aún tiene de valioso este plan, presentarles su reivindicación.

El criterio economicista que se manifiesta en las políticas educativas imperantes manifiesta su clara expresión en los recortes y retaceos presupuestales, impactando gravemente en la educación media nocturna. En este marco, es dable hacer un poco de retrospectiva y observar así el gradual pero sostenido desmantelamiento del espíritu propio del plan.

Desde sus fundamentos, el plan 94 Martha Averbug intentó promover la participación de todos los actores que hacen a la vida liceal. Desde su concepción fue un plan de estudios innovador, se apuntó a que todos los actores institucionales se implicaran activamente en el proyecto, promoviendo salas docentes con autonomía pedagógica de carácter resolutivas. Centros de estudiantes igualmente activos y propositivos, generando en conjunto una comunidad educativa verdaderamente implicada en el proceso de enseñanza-aprendizaje. La especificidad en referencia a los condicionamientos laborales y la heterogeneidad del estudiantado estructuraba el proyecto o cualquier posible modificación que se entendiera pertinente. Todo esto sin la afectación de los contenidos, teniendo como principio el carácter propedéutico de la educación media superior.

Respecto a esto, contamos con un valioso artículo escrito por la profesora Mabel Quintela, quien siendo parte del proceso de construcción deja testimonio de la filosofía que sostenía al plan. En dicho artículo cuenta que fue una “experiencia de autogestión en pos de transformar orgánicamente la enseñanza” y agrega: “En el nocturno del Rodó, en los años 1994 y 1995 un bullente equipo de actores educativos generaba una dinámica de estilo horizontal y en red que daba un perfil absolutamente diferente a ese centro de estudios. La organización jerárquica y piramidal se desvanecía ante los ojos más bien escépticos de los que se aferraban a un papel de funcionario burocrático” (Quintela, 2014).

Por otra parte, la Comisión de Nocturnos que adquiere un rol importante para la organización y seguimiento del plan desde 1999, Sin embargo, la comisión fue eliminada en el año 2016, cuando trasladó sus tareas a la órbita de la Oficina de Planeamiento y Evaluación Educativa de Secundaria, comenzando así un proceso gradual de modificaciones que se concretan en agosto de 2023 con la supresión del Reglamento de Evaluación y Pasaje de Grado.

El proceso gradual que llevó a dicha supresión comienza desde la interna de los propios centros. Amparadas en el recurso de la excepcionalidad, direcciones y salas docentes solicitaron modificaciones al reglamento; las demandas se multiplicaron a la vez que se autorizaron. Las resoluciones se sucedían en cualquier momento del año lectivo, a pesar de generar problemas administrativos y pedagógicos al modificar los criterios de evaluación del curso. Si una de las virtudes de un plan de estudios es su universalidad, aquella multiplicación de excepcionalidades propició las condiciones para su debilitamiento. Primaba en los argumentos la apelación al beneficio del estudiante.

Estas versiones sui generis desestimaron la construcción colectiva del plan. Nos alejamos así de aquellas críticas y las reflexiones de las que era objeto, las que se realizaban por su cauce formal: su consideración primero en salas, luego en órdenes más generales: asambleas liceales y nacionales.

Asimismo, las modalidades de cursada, de vanguardia en la década del 90, fueron reduciéndose a la semestral y libre asistido. La eliminación de los cursos anuales en los hechos se justificó por la baja asistencia en relación a los semestrales. Aunque las modalidades se dirigían a estudiantes con trayectorias diferentes, una valoración económica primó para la gradual eliminación de los cursos anuales.

El último lustro traería otros cambios que acelerarán este proceso. Tales son la eliminación de los cargos de Profesor Orientador en Informática y Tecnología Educativa en los turnos nocturnos, la eliminación de grupos, su creación sujetos a inscripción y otros creados a mitad del año lectivo, además de la eliminación de turnos nocturnos.

Durante el período pandémico, alusión que facilita la referencia temporal, el cuerpo docente estable del plan 94 empieza a fragmentarse ante las dificultades para optar por su unidad, con la afectación de su acceso al trabajo y de las condiciones laborales. Entendemos que este trasvase implica una pérdida de saberes insustituibles, adquiridos a través de la experiencia áulica.

La devaluación del proyecto colectivo y las sistemáticas solicitudes unidireccionales de modificaciones del reglamento fueron aprovechadas oportunamente por las autoridades que, utilizando argumentos falaces como el de la autonomía y libertad de cada centro, facilitaron rápidamente las resoluciones, atentando así contra el principio de universalidad y el propio espíritu del plan. Respecto a este punto fue de gran valor el comunicado público que emitió la sala general docente del liceo 26 Nocturno, en agosto de 2023 en el que se denuncia y alerta sobre esta situación junto a otros temas que expresan con claridad el gradual desmantelamiento del plan.

El 3 de agosto de 2023 se aprueba la circular de modificación del Reglamento de Evaluación y Pasaje de Grado por el que aún sigue vigente: una especie de Frankenstein, inconsistente y limitante. Entre sus aspectos más preocupantes se encuentran la restricción al proceder de las salas docentes, espacios que pasan a ser meramente receptores pasivos a directivas tanto de las direcciones como inspecciones, la eliminación de las asambleas estudiantiles, la supresión de recesos para preparación de pruebas, la flexibilización de las mismas, la supresión de las pruebas sumativas y la reducción de las modalidades de cursada.

Paralelamente , desde la Administración nacional de Educación Pública (ANEP) se integran a la oferta educativa programas destinados a adultos en los que a través de una única prueba en línea se acreditan ciclos educativos completos, como es el caso de Acredita EBI. Propuestas similares para los bachilleratos se proyectan para el futuro próximo. Este tipo de propuesta, con directivas claramente economicistas y de racionalidad productiva, busca llegar al estudiantado adulto, presentándose como una alternativa flexible para el acceso al sistema educativo. Entendemos que a través de estos programas se atenta directamente contra la educación pública nocturna y se contribuye a su desmantelamiento. Esto útlimo fue alertado desde la última ATD: “También se ve con inquietud que, en nombre de la universalización de la educación de jóvenes y adultos, se avance en la promoción de planes piloto que tienden a sustituir los Planes 2013 y 94 Martha Averbug. Continuamos defendiendo su vigencia ante la clara imposición de cambios que afectan su esencia”.

La última reforma educativa también afectó, sin modificar su nombre, al plan 94. La precarización de saberes y el recorte presupuestal perjudicó a los turnos nocturnos.

Sabemos de los intentos de las comunidades educativas por lograr en este nuevo marco la mejora de los aprendizajes, contener la deserción estudiantil, también de la capacidad de adaptación a los cambios impuestos, pero todo esto no puede desconocer la pérdida que conlleva en el propio proceso educativo. La última reforma educativa también afectó, sin modificar su nombre, al plan 94. La precarización de saberes y el recorte presupuestal perjudicó a los turnos nocturnos, así lo expresamos en oportunidades anteriores, sin dudas la circular consolida estas limitaciones.

Según expresan Elba Bertoni y Mabel Quintela en el artículo La dimensión afectiva e intersubjetiva del aprendizaje. Una mirada desde la filosofía: “La racionalidad técnica que por lo general orienta las reformas educativas de la enseñanza básica en la región separa cada vez más las urgencias y la lógica de lo inmediato —propias del aula— de la teoría y la investigación educativa. Estas quedan en manos de los ‘expertos’ que, trabajando en el nivel de gestión y administración, procuran utilizar a los docentes solo para la implementación de los cambios. La interacción intersubjetiva entre docente/s y alumno/s tanto como la cultura del aula quedan cada vez más aisladas y lejanas de las preocupaciones de la política educativa dominante. Todos estos factores aumentan en los protagonistas del acto pedagógico la incapacidad para plantearlo y vivirlo como trama integrada de cognición y afección, como creador del clima pedagógico capaz de aprovechar las emergencias y constreñimientos propios del sistema-aula, como propiciador de la contextualización y problematización a través del diálogo”.

En el marco de los cambios que venimos relatando y a pesar de ellos, reivindicamos espacios de problematización, intercambio y reflexión pedagógica que, al igual que en la época de los 90 estructuraron la construcción de un proyecto que movilizó intelectual y colectivamente a toda una comunidad educativa.

El valor fundamental del Plan 94 Martha Averbug es haberse pensado desde la práctica concreta, como una organización pedagógica específica que compromete a todos los actores (estudiantes, docentes, adscriptos,secretario, funcionarios) en la vida de un liceo nocturno (Quintela, 2014).

Consideramos que aquellos docentes de los 90 nos dejaron un legado que debemos valorar y reivindicar ya que es un camino trazado de posibilidades y concreción de alternativas pedagógicas que emanan del cuerpo docente, de su compromiso, conocimientos, saberes y experiencias.

Sin dejar de lado las circunstancias actuales que afectan al sistema educativo y en las que se imponen la voz de tecnócratas y gestores en educación, entendemos que la realidad que experimenta hoy la educación pública nocturna, nos vuelve a interpelar a los docentes como lo hizo en otros tiempos, tal vez propiciando espacios que nos devuelvan nuestro poder dentro del sistema educativo, nuestro valor, nuestra palabra.

Por una educación pública nocturna que apunte a la libertad y autonomía del estudiante para que pueda desarrollar todas sus potencialidades. Por una educación que dignifique la labor profesional docente.

Inés Ferreira y Natalia Quintana son profesoras en educación secundaria pública. Desde hace años desarrollan su labor docente en bachilleratos dirigidos a estudiantes adultos y extraedad en el marco del Plan 94 Martha Averbug.

Referencias

  • Quintela, Mabel (2014). Filosofía del Plan 94 Martha Averbug plan para adultos y jóvenes con condicionamientos laborales. En: Convocación: Revista interdisciplinaria de reflexión y experiencia educativa. n.º 18 Separata - set., 2014 - Homenaje a Mabel Quintela.