En la madrugada del 28 de diciembre, Nora, de 57 años, fue asesinada por su hijo, de 38 años, tras una discusión por artículos del hogar que el hombre había vendido sin su consentimiento. La golpeó en la cabeza y falleció a raíz de las fracturas del cráneo.

Luego de matarla, ocultó su cuerpo en el terreno de la casa que compartían. La hermana de la mujer encontró el cuerpo este domingo 3 de enero.

La fiscal a cargo del caso, Bárbara Zapater, lo formalizó por femicidio. La Justicia lo imputó por un delito de homicidio especialmente agravado por el vínculo familiar, y muy especialmente agravado por femicidio.

Según explicó la fiscal a Subrayado, “había un vínculo de violencia doméstica entre ambos”. Sin embargo, el hombre no tenía antecedentes penales y no había denuncias previas de violencia doméstica entre ellos.

El perito forense determinó en la pericia psiquiátrica que el hombre comprende “el actuar ilícito de sus actos” y reconoce la gravedad del hecho. Por eso se lo declara imputable. Dice que ocultó el cuerpo de su madre, pero niega haberla matado. El agresor alegó tener esquizofrenia. Se investigará a través de su historia clínica y otras pericias si su patología tuvo que ver con el delito que cometió.