“¿Quién mandó matar a Marielle Franco?” es la pregunta que guía desde hace ocho años la búsqueda de justicia por el asesinato de la edila y activista feminista y LGBTI+ en Brasil. Este miércoles, por fin, llegó la respuesta judicial: el Supremo Tribunal Federal (STF) decidió, por unanimidad, condenar a Chiquinho y Domingos Brazão por planear y ordenar los asesinatos de Franco y de su chofer, Anderson Gomes, el 14 de marzo de 2018 en Río de Janeiro.
Los ministros del STF decidieron condenar a 76 años y tres meses de prisión a los hermanos Brazão por los delitos de doble homicidio con tres circunstancias agravantes, tentativa de homicidio –contra la asistente de Marielle, Fernanda Chaves, que iba en el auto y sobrevivió–, y por pertenecer a una organización criminal armada. Se trata de dos hombres políticos: Domingos fue asesor del Tribunal de Cuentas del estado de Río de Janeiro y Chiquinho es un exdiputado federal.
Así, la Justicia de Brasil castigó tanto a los autores materiales del doble asesinato –los expolicías Ronnie Lessa y Élcio Queiroz, condenados en octubre de 2024– como a los autores intelectuales, y cierra una deuda con sus familiares.
Otras tres personas fueron condenadas este miércoles por colaborar en el ataque. El exjefe de la Policía Civil de Río de Janeiro Rivaldo Barbosa fue absuelto del delito de homicidio agravado por “duda razonable”, pero condenado a 18 años de cárcel por corrupción pasiva y obstrucción a la Justicia, por recibir dinero de la milicia para obstaculizar las investigaciones, informó O Globo. En tanto, Ronald Alves, mayor de la Policía Militar, fue condenado a 56 años de prisión por doble homicidio e intento de homicidio, por monitorear la rutina de Marielle y pasar la información a los perpetradores, consignó CNN; mientras que Calixto Fonseca, policía militar y exasesor de Domingos Brazão, obtuvo una pena de nueve años de prisión por organización criminal.
A la hora de fundamentar su voto, el juez Alexandre de Moraes afirmó que el asesinato de Marielle y de Anderson fue de naturaleza política y estuvo motivado por intereses vinculados al mantenimiento de esquemas de ocupación irregular de tierras en Río de Janeiro. En esa línea, afirmó que existen “amplias pruebas” de que los hermanos Brazão “no solo tenían contacto con la milicia” de Río de Janeiro, “sino que eran la milicia”. Para el magistrado, el asesinato también tuvo un carácter simbólico, ya que la intención fue “eliminar al oponente y enviar un mensaje a otros oponentes”.
“Domingos y João Francisco [Chiquinho] Brazão fueron los autores intelectuales del doble homicidio y la tentativa de homicidio contra las víctimas. La investigación demostró que el uso irregular de la tierra constituyó apropiación indebida. La preservación de esta actividad y del poder político en la zona fue esencial para la decisión de los hermanos Brazão de asesinar a Marielle”, declaró Moraes, y agregó que, en ese sentido, la edila se había convertido en una “piedra en el camino” para los hermanos debido a su labor parlamentaria.
El juez dijo, además, que “el tema político se combinó con la misoginia, el racismo y la discriminación”. “Marielle era una mujer negra pobre que desafiaba los intereses de los milicianos. ¿Qué mensaje más contundente se podría enviar? Y, en la mente misógina de los perpetradores, ¿a quién le importaría eso?”, declaró Moraes.
“Tras casi ocho años de lucha incansable por parte de familias, mujeres negras, las favelas y todos aquellos que se negaron a olvidar, Brasil da un paso histórico”, celebró el Instituto Marielle Franco, fundado por los familiares de la activista. “Esta condena marca el inicio de un nuevo Brasil. Un país que afirma que las vidas de Marielle y Anderson importan, que la democracia no acepta el silencio impuesto por la violencia y que la justicia es posible cuando el pueblo se alza”, se agrega en el texto publicado en redes sociales luego de conocerse el fallo.