La biotecnológica Kinzbio, de origen uruguayo, realiza un tratamiento, llamado fagoterapia, que combate infecciones persistentes, posicionando al país como el primero en Latinoamérica en este tema.
“Uruguay es el primer país de América Latina donde se realizan tratamientos de fagoterapia. (...) Hoy en día somos el primer país de la región en tener accesible esta tecnología frente a uno de los mayores problemas de salud pública global que estamos enfrentando, que es la resistencia a los antibióticos, y naturalmente esto está teniendo repercusiones a nivel regional y también internacional”, explicó, en diálogo con la diaria el CEO de la empresa, Gregorio Iraola.
La empresa está recibiendo solicitudes de pacientes y médicos de la región, sobre todo de Argentina y Chile, y actualmente tramita la firma de un acuerdo con un hospital universitario en Colombia.
Durante el año pasado, Kinzbio trabajó con la aceleradora del Hospital Albert Einstein (San Pablo, Brasil) y el tratamiento está en proceso de aprobación por la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) de Brasil.
“Hemos recibido interés de inversores, organizaciones y laboratorios de la región que estamos evaluando. Tenemos una proyección hacia afuera y nos encantaría que Uruguay tome el proyecto como bandera para que seamos también el primer país que universalice esta tecnología a nivel del Sistema Nacional Integrado de Salud”, añadió Iraola, quien además es microbiólogo.
El CEO de Kizbio destacó que la respuesta de las autoridades al proyecto para convertirlo como un tratamiento universal ha sido “muy positiva” y señaló que la empresa está trabajando con la Dirección General de la Salud para diagramar cómo dicha terapia podría incorporarse al sistema de salud.
Según Iraola, Kinzbio ha realizado decenas de tratamientos con un nivel de efectividad por encima del 95% de los casos.
“Recordemos que todos estos pacientes no tenían prácticamente ninguna alternativa con las terapias tradicionales o disponibles a nivel clínico. Ya habían agotado prácticamente todas sus oportunidades de cura. (...) En ese sentido, desde el punto de vista más técnico-científico, los resultados son muy alentadores y nos posicionan muy bien para poder dar un paso más y hacer de esto algo mucho más extendido a nivel del sistema de salud”, afirmó.
El 13 de octubre, la Organización Mundial de la Salud advirtió en un informe que en 2023 una de cada seis infecciones bacterianas confirmadas en laboratorio que desembocaron en infecciones habituales en las personas eran resistentes a los tratamientos con antibióticos. Entre 2018 y 2023, la resistencia a los antibióticos aumentó en más del 40%, con un incremento anual medio de entre el 5% y el 15%.
¿Qué es la fagoterapia?
La fagoterapia, utilizada como una alternativa o complemento a los antibióticos, es un tratamiento médico que utiliza bacteriófagos (virus) que infectan y destruyen bacterias para combatir infecciones. Se suele usar esta terapia para combatir bacterias resistentes.
Para realizar dicho tratamiento, se identifica la bacteria que causa la infección, se selecciona el bacteriófago que pueda atacarla y se administra al paciente. Posteriormente, el virus infecta a la bacteria, se multiplica dentro de ella y la destruye.
“La fagoterapia consiste en utilizar bacteriófagos, que por definición son virus que existen en la naturaleza y tienen la capacidad específica de infectar únicamente bacterias. De hecho, los bacteriófagos son los únicos virus que tienen esta capacidad y fueron descubiertos originalmente hace muchísimos años, hace más de un siglo, mucho antes que el primer antibiótico, la penicilina, y se comenzaron a utilizar en aquel momento con tecnologías que hoy en día serían inadecuadas”, explicó Iraola.
El experto recordó que luego de que comenzó a crecer la resistencia a los antibióticos, sobre todo a partir de la década de los 2000, se redescubrieron los bacteriófagos como herramienta. “Con toda la tecnología nueva que ya existía en ese entonces, se comienza a desarrollar nuevamente como una alternativa a la resistencia a antibióticos”, indicó.
El especialista dijo que estos virus se formulan de forma específica para cada paciente. “Se genera un fármaco personalizado con una formulación específica de bacteriófagos que sólo atacan la bacteria problema que está causando la infección al paciente sin alterar ninguna otra, ni la microbiota ni ningún otro tipo de aspecto de la fisiología del paciente. Son muy precisos y seguros”, remarcó.
¿Por qué se produce la resistencia a los antibióticos?
La resistencia a los antibióticos es un “problema multifactorial”, señaló Iraola. “En gran medida se produce porque durante muchísimo tiempo, y aún hoy, los antibióticos fueron utilizados de forma errónea e irresponsable”.
En muchos casos se indicó antibióticos cuando no se necesitaba y en otros los pacientes no se ajustaron a los protocolos de tratamiento.
“Por ejemplo, si a mí me recetan un antibiótico ocho días y lo tomo durante cuatro, eso también contribuye a la generación de resistencia porque las dosis y los remanentes que quedan en el cuerpo son subletales para las bacterias, lo cual genera que las bacterias generen resistencia”, explicó.
Asimismo, el 80% de los antibióticos que se usan a nivel mundial se utilizan en producción animal, lo cual está menos regulado y ha generado que las bacterias que habitan los animales hayan generado mucho más resistencia y pasaron a los humanos, convirtiéndose en enfermedades zoonóticas, indicó.
“En resumen, durante décadas ha habido un uso irracional de los antibióticos. Y por otro lado, el interés de los laboratorios a nivel internacional por el desarrollo de nuevos antibióticos en las últimas décadas ha sido muy pobre. Entonces, la velocidad a la cual desarrollamos nuevos antibióticos es mucho menor a la velocidad con la cual las bacterias desarrollan resistencia. Esa carrera la estamos perdiendo hace tiempo. Es la tormenta perfecta que explica la situación en la que estamos hoy en día”, afirmó.
Cómo surgió
En 2021, Kinzbio se creó como una empresa biotecnológica y desarrolló durante tres años un proceso de investigación hasta que en 2024 comenzó a realizar las terapias.
“En 2021 se funda la empresa. Anteriormente no había antecedentes de investigación en bacteriófagos con este propósito, al menos en el país, y había muy poco a nivel regional. La empresa nace inicialmente haciendo toda la investigación para impulsar la actual plataforma de medicina personalizada que tenemos”, recordó Iraola.
El CEO de Kinzbio destacó el acompañamiento que realizaron varias autoridades nacionales al proyecto. La iniciativa ha sido apoyada por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), el Ministerio de Salud Pública y el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU).
Actualmente, la empresa centra su trabajo en el abordaje de neumonías asociadas a la ventilación mecánica en unidades de cuidados intensivos, cuadros urinarios recurrentes, complicaciones vinculadas al reemplazo de prótesis de cadera y afecciones de tejidos blandos relacionadas con patologías previas y subyacentes. No obstante, Kinzbio cuenta con la capacidad de ampliar su alcance a otras infecciones, destacó Iraola.
Por otro lado, el especialista sostuvo que la receptividad de la comunidad médica ante esta terapia ha sido “muy buena” y señaló que muchos profesionales de la salud ya la han aplicado a nivel nacional, mientras que otros expresan interés por conocer sobre la tecnología para poder utilizarla en distintas especialidades.
“En general hay un desconocimiento por tratarse de algo tan nuevo y también de que no había experiencia previa a nivel nacional. Por eso (...) estamos construyendo y reforzando el diálogo y trabajo conjunto con médicos, instituciones tanto públicas como privadas, con cátedras de universidades para empezar a introducir también el tema y para que los médicos de primera mano conozcan las particularidades técnicas y el potencial de la tecnología”, finalizó.