El viernes se concretó un nuevo hito en el proceso de construcción de la majestuosa catedral catalana: la colocación de la cruz en la torre de Jesús. De todas maneras, el edificio, que comenzó a construirse hace 140 años, está lejos de finalizarse. “En estos momentos, lo que más nos preocupa es no poder terminar la basílica antes de que muera Dios. Si bien Friedrich Nietzsche se apresuró un poco al decretar la muerte de Dios, es claro que tarde o temprano eso va a ocurrir. Si no aprovechamos para terminar esto mientras todavía existe Dios, corremos el riesgo de que quede así como está ahora”, explicó un representante de la Iglesia católica de España.

Pero a pesar de que muy probablemente la Sagrada Familia llegue a cumplir un siglo y medio como edificio en construcción, los católicos españoles se mantienen confiados. “Si no lo hacemos con la fuerza de la fe, lo vamos a hacer con la fuerza del turismo, que de hecho es bastante más poderosa hoy en día”.

La queja: “Ya es el vigésimo constructor que envío al Infierno por las demoras, pero siguen sin terminarla”. Dios, cliente insatisfecho.