A la situación de crisis crónica que se vive en Cuba desde hace años se sumó ahora una escasez de petróleo nunca antes vista que está causando estragos no solo en la economía de la isla, sino también en la vida cotidiana de sus habitantes. Donald Trump parece estar determinado a hacer caer el régimen, aunque reconoció no saber hasta cuándo podrá mantener el bloqueo de exportación de petróleo. “Estoy firmemente comprometido con la causa de la libertad en Cuba, aunque prohibirle a alguien la utilización de combustibles fósiles me resulta extremadamente difícil. Realmente no sé cuánto tiempo más voy a poder soportarlo”, confesó el mandatario.
Desde el entorno de Trump reconocen que el presidente tiene “mucho miedo” de que aparezca alguna imagen satelital en donde se vea el impacto positivo para el medioambiente que seguramente está teniendo en Cuba la drástica disminución en el consumo de petróleo. “Tiene pesadillas con el tema. Si alguien hace un cálculo de cuánto disminuyeron las emisiones de CO2 desde que empezó esta etapa del bloqueo, seguramente no podrá soportarlo”.
El ultimátum: “Haremos lo que sea necesario para abrir el estrecho de Ormuz y que de esa forma siga fluyendo el petróleo que calienta el planeta”. Donald Trump, mandatario fósil.