La decisión de Yamandú Orsi de descartar la idea de construir un túnel por 18 de Julio y, presumiblemente, aceptar el plan de Mario Bergara para que los nuevos ómnibus transiten por la superficie generó repercusiones en la interna del partido de gobierno, pero varios analistas consideran que los verdaderos efectos se sentirán en el mediano y largo plazo. Un politólogo de la Udelar opinó que el martes “se cerró para el Frente Amplio un período histórico que comenzó el 9 de noviembre de 1989, con la caída del Muro de Berlín. Si bien los debates que se dieron en aquel momento tuvieron una carga ideológica mayor que los que comenzarán a partir de ahora, y el resultado de ellos fue la constitución de un bloque de centroizquierda y otro de izquierda, el fracaso del túnel también generará un nuevo escenario, en el que el eje divisorio será, básicamente, la postura favorable o contraria a que los ómnibus vayan por debajo del pavimento de 18 de Julio”.
Una politóloga de la Universidad Católica consideró que el cisma ocurrido el martes podría tener algunos efectos positivos en la interna frentista, que en los últimos años “estaba enfrascada en discusiones menores como cuál es la mejor forma de redistribuir la riqueza y cómo debe articularse la fuerza política con los movimientos sociales”.
El aviso: “Se busca: candidato a figura política de primer nivel, con proyección en el mediano plazo”. Aviso colocado por el MPP.