Durante la semana pasada circularon por todo el mundo imágenes de yacimientos y refinerías de gas y petróleo ardiendo como consecuencia de bombardeos. Esta situación causó alarma en todo el mundo, debido a que el precio de los combustibles sigue subiendo, pero también generó cierto malestar entre la base de apoyo de Donald Trump. “No puede ser que nuestro presidente bombardee instalaciones de gas natural y petróleo, que son las mejores fuentes de energía que tenemos y no generan calentamiento global, a pesar de que lo dice el fundamentalismo woke, y no haga nada con las represas hidroeléctricas, los parques eólicos, los parques solares y esas porquerías por el estilo. De alguna forma me siento traicionado”, confesó un integrante del movimiento MAGA.
Otra seguidora de Trump fue un poco más allá y afirmó estar “asqueada” de ver cómo la guerra de Irán está retrasando el desarrollo de la industria de los combustibles fósiles. “¿No se dan cuenta de que les estamos dando argumentos a quienes dicen que el mundo necesita más energía verde? ¡Deberíamos estar bombardeando fábricas de biomasa!”.
La advertencia: “La guerra por el agua nos enfrentará a un escenario completamente diferente, porque es muy difícil incendiar un yacimiento de agua”. Estratega en temas militares y energéticos.