Desde hace varios períodos legislativos el Parlamento se encuentra en un proceso de reducción de sus gastos y aumento de la eficiencia. El comienzo de esta semana vio cómo se alcanzaba un nuevo hito en este terreno con el debate público sobre el proyecto de la vicepresidenta Carolina Cosse para hacer algunas reformas en el Palacio Legislativo y sus alrededores. “Generalmente los grandes deterioros en materia de imagen llegan tras gastos excesivos, como viáticos y medallas. Pero en esta ocasión logramos bajar aún más la popularidad de los parlamentarios sin gastar un solo peso. Solamente bastó con que alguien presentara un proyecto de reformas edilicias para que se desatara una batalla campal en los medios y las redes sociales. Esperemos que en el futuro podamos mantener esta política de ahorros y eficiencia. Si hay algo que probó este episodio es que no se necesitan grandes inversiones de dinero para cumplir con el objetivo que nos hemos trazado de soterrar las discusiones importantes debajo de asuntos nimios. Con ingenio y creatividad se puede lograr resultados iguales o mejores que gastando un dineral”, destacó un legislador.

Indecisos: “Aún no hemos decidido si vamos a abordar el tema de la reforma mediante una comisión investigadora o si vamos a ir por el lado de una interpelación a Cosse”. Legislador opositor enojado.