El número de personas que viven en la calle aumenta año a año y esto hace que crezca también la preocupación por el tema en el sistema político y en toda la sociedad. Es que las condiciones de vida “inhumanas” en las que viven estas personas que se dedican a molestar a los vecinos de bien son capaces de conmover a cualquier observador. Ayer varios legisladores se refirieron al tema. “A mí me duele muchísimo contemplar el sufrimiento de todas estas personas que comen, duermen y defecan en las calles y con ello molestan a las personas que viven bajo un techo en condiciones dignas, comen bien, pagan sus impuestos y votan”, confesó un diputado oficialista.
Un diputado opositor consideró, por su parte, que “hemos fracasado como sociedad”. “Un país que no puede asegurar condiciones de vida mínimamente decentes para miles y miles de personas que arruinan las calles con su sola presencia es un país que debería avergonzarse de sí mismo. Acá no hay dos opciones. El único camino posible es ser solidario con todos estos malandros”.
La comprensión: “Yo entiendo que no se puede solucionar de un día para el otro la situación de esta pobre gente, pero por lo menos podrían llevarlos a la otra cuadra”. Vecino compasivo.