Ayer se divulgó la noticia de que la FIFA finalizará en 2031 su vínculo con Panini, la empresa que desde 1970 se encarga de publicar los álbumes de figuritas de los mundiales, y firmará un nuevo contrato con la estadounidense Fanatics. El cambio fue aprovechado por varias organizaciones de la sociedad civil para volver a plantear una propuesta de larga data: que se liberen las patentes del álbum y las figuritas y se habilite la fabricación de genéricos en los países en vías de desarrollo. “No puede ser que millones de niños en todo el mundo no puedan acceder a un producto tan básico como un álbum del Mundial porque es simple y sencillamente inaccesible. Si permitimos la fabricación de figuritas y álbumes genéricos en países como Honduras, Guinea Ecuatorial y Laos, muchos más niños van a poder acceder a estos productos. En definitiva, estaríamos construyendo un mundo más justo”, expresó un representante de la ONG Free the stickers.

La FIFA se viene oponiendo a esta iniciativa desde hace años, con el argumento de que los derechos de imagen del Mundial le pertenecen y no está obligada a compartirlos en forma gratuita con nadie. “Si fuéramos una organización benéfica, no haríamos mundiales en países gobernados por autócratas”, declaró Gianni Infantino.

Estado de necesidad: “Jamás podría condenar a un padre que robó para comprarles figuritas del Mundial a sus hijos”. Juez compasivo.