Desde este lunes las personas privadas de libertad en la Unidad N° 6 Punta de Rieles llevan adelante una huelga de hambre, a raíz de la reducción de alimentos autorizados al ingreso, requisas no habituales en la madrugada y cierre de prácticamente todos los emprendimientos, entre otros motivos. Este lunes ninguna persona privada de libertad salió a trabajar ni levantó su comida.

“El motivo principal de nuestros reclamos es el recorte generalizado al que estamos expuestos”, dijo a la diaria Hugo Barrera, vocero de la movilización, quien pertenece a la barraca 5 de la unidad. “El destrato es constante, la alimentación es de pésima calidad –chancho viejo hervido o polenta que es prácticamente agua–, ya no dejan que las familias nos traigan ni siquiera verduras, sólo se permite el ingreso de morrón y cebolla, después más nada, con lo fundamental, que son algunos alimentos para cocinar”, expresó.

la diaria accedió a una lista de alimentos que fueron prohibidos, entre ellos levadura, royal, harina, maicena, dulce de membrillo, pasta rellena, bombones rellenos, cualquier tipo de congelados, todo aquello que no sea entregado en envases transparentes, frutas, papa y boniato. “Son alimentos que antes dejaban entrar, estos que ahora prohíben y muchos más”, explicó Barrera.

“No sólo ya no podemos trabajar porque han cerrado casi todos los emprendimientos que hacía muchos años que funcionaban. Tampoco podemos tener visitas conyugales como se venían realizando: ahora están reducidos el horario y los lugares, y sólo permiten que sean en espacios sin baño y sin agua, algo fundamental para la higiene”, agregó. “Las familias nos vienen a ver, pero no podemos movilizarnos con ellos dentro de la unidad como se hacía antes, tampoco se puede vestir ropa blanca. Además, hace unos días decidieron que, por ejemplo, sólo pueden traernos medio kilo de azúcar, con el esfuerzo que hacen para llegar hasta acá”, lamentó.

Ninguna de las restricciones fueron justificadas por las autoridades carcelarias. “Ocurren cosas que hacía muchos años acá no pasaban. Nos sacan para afuera a las cinco de la mañana, en ropa interior, con la excusa de requisar, o nos dejan sólo una hora de patio al día. Los pocos que aún trabajan, si justo coincide en esa hora, se quedan sin patio”, dijo.

Antes de tomar esta medida, intentaron varias veces dialogar con las autoridades, pero “sólo prometieron cosas que luego no se cumplieron nunca, y cuando te quejás mediante el buzón no leen las cartas o las dejan allí 15 o 20 días; para no negociar nada, dan todas las órdenes por escrito”, explica.

Debido a la falta de diálogo, hace unos días quienes pertenecen a la barraca 6 no levantaron la comida, pero lejos de entrar en comunicación, la resolución de las autoridades fue otra: “Ese día la respuesta fue sacarnos al patio, quitarnos los teléfonos celulares, la ropa y los colchones. A las horas se dieron cuenta de que no estaba bien lo que estaban haciendo y nos devolvieron los colchones. Lo único que nos dijeron fue que no se puede tener dos por pieza”, relata Barrera.

Agrega que en la mañana del lunes, autoridades de la unidad se acercaron para intentar dialogar. “Querían entregar comisiones por limpiar algún salón e intentaban ponernos en contra entre nosotros, para que la medida se disolviera”, cuenta. “Lo que queremos es hablar con [el comisionado parlamentario Juan Miguel] Petit y con el ministro del Interior, llegar a alguien con quien podamos hablar de derechos humanos, y que no nos mientan como siempre”, resume.

Barrera entiende que el responsable de las principales órdenes y restricciones a las que están sometidos en el último tiempo es el director de la unidad, Omar Vera. “Con [el exdirector Martín] Quiró las cosas empezaron a empeorar, pero Vera es un dictador”, sentenció. “Él fue el que no dejó entrar más a [la asociación civil] Ombijam, los cambió por otro equipo de yoga, instaló un gallinero en el terreno donde se iba a construir la Escuela de Educación Emocional, y además, le da nuestra comida, la polenta que es para nosotros, a las gallinas”, explica.

En julio del año pasado, personas privadas de libertad de la Unidad N° 19 Florida también se declararon en huelga de hambre. Uno de los motivos de la medida fueron los malos tratos de Omar Vera, en aquel entonces director, hacia una reclusa que había sido trasladada a esa Unidad, desde el departamento de Montevideo.

Barrera informa que los funcionarios penitenciarios también tienen previsto un paro para este miércoles a partir de las 11.00. Uno de los motivos es que “hace unos días no querían dejar pasar el sindicato a la unidad, cuando ellos ya lo habían arreglado con el INR [Instituto Nacional de Rehabilitación]”. Barrera advierte que hablar tiene sus consecuencias. “Cuando se enteren de que hablé con la prensa seguramente me monten una persecución o me trasladen de unidad, pero estamos cansados”, concluye.

El comisionado parlamentario, Juan Miguel Petit, está hoy en el departamento de Rivera. En las primeras horas de la tarde hizo una videollamada con varias personas privadas de libertad, entre las que participó Barrera en representación del resto de los internos. Petit les dijo que concurrirá al lugar entre el martes y el jueves. A su vez, concurrieron a la unidad a dialogar dos integrantes de la Oficina del Comisionado Parlamentario.

Una primera reunión, sin respuestas

Fuentes del Ministerio del Interior comunicaron a la diaria que “en la tarde de este lunes se llevó adelante una reunión entre el director del INR, Luis Mendoza, el director de la Unidad N° 6 y voceros de los internos con el objetivo de que las autoridades penitenciarias recibieran las inquietudes de los privados de libertad”, detallaron que “en la instancia, el director del INR dialogó con los delegados y recibió sus planteos, resolviéndose un nuevo encuentro para el martes para dar respuesta a lo planteado”. Aun así, “los internos continúan sin participar en las actividades educativas y laborales de forma pacífica, al tiempo que se encuentran en las barracas y, si lo desean, pueden hacer uso del patio de forma habitual”.

Respecto de la alimentación, informaron que “el almuerzo fue elaborado normalmente para todos los internos, principalmente para aquellos que no se cocinan en su celda al no recibir paquete, pero las personas privadas de libertad decidieron no retirarlo ni distribuirlo”. Sin acuerdo hasta el momento, la huelga continúa.