El fiscal especializado en Crímenes de Lesa Humanidad, Ricardo Perciballe, definió el archivo de la denuncia realizada por familiares de los militantes del Movimiento de Liberación Nacional que fueron asesinados el 14 de abril de 1972 en dos casas de Buceo y Malvín. La decisión de Perciballe responde a que quienes fueron identificados como responsables de los crímenes fallecieron.
En el documento de archivo, al que accedió la diaria, Perciballe plantea que las seis personas fallecidas en los operativos en los que las fuerzas conjuntas ingresaron a las casas utilizadas por el MLN, ubicadas en Amazonas 1440 y Pérez Gomar 4392, fueron ejecutadas, y no hubo disparos contra la policía.
“Muy por el contrario a lo afirmado en aquella instancia, que hace relación a un enfrentamiento, lo que ha quedado acreditado es un ostensible desborde institucional. Habida cuenta de que las fuerzas policiales y militares participantes actuaron sin orden judicial alguna, sin encontrarse en una hipótesis de flagrancia y sin haber sido atacadas previamente (...), las víctimas fueron ejecutadas por sus victimarios”, señala el dictamen de Perciballe.
La denuncia que determinó el archivo de la causa fue presentada en setiembre de 2024 por familiares del militante del MLN Gabriel Schroeder, quien fue asesinado en la casa de Pérez Gomar, junto a los también tupamaros Horacio Rovira, Armando Blanco y Alberto Candan Grajales. La denuncia fue apoyada por familiares de todas las víctimas, mientras que la fiscalía contactó a familiares de Luis Martirena, escribano y periodista perteneciente al MLN, y su esposa Ivette Giménez, ambos dueños de la Amazonas 1440, donde en el momento del ataque se escondían Eleuterio Fernández Huidobro y David Cámpora.
Los hechos ocurrieron sobre las dos de la tarde del viernes 14 de abril de 1972. Esa mañana, tres comandos del MLN asesinaron a Armando Acosta y Lara, Oscar Delega y Ernesto Motto, signados por el fotógrafo de inteligencia Nelson Bardesio como integrantes del Escuadrón de la muerte, responsable de los asesinatos de los tupamaros Héctor Castagneto, Abel Ayala y Manuel Ramos Filipini. También fue ejecutado Carlos Leites, agente de segunda que oficiaba como chofer de Delega. El dictamen fiscal señala que “más allá de su gravedad”, los homicidios de los integrantes del Escuadrón de la Muerte en manos de militantes del MLN son delitos políticos que están fuera del marco de acción de la fiscalía, que investiga crímenes de lesa humanidad, lo que implica que sean perpetrados por el Estado y parte de una persecución política sistemática. Para evitar represalias contra los tupamaros detenidos, dos días antes del 14 de abril, la organización concretó la fuga del penal de Punta Carretas de quince integrantes del MLN, entre ellos José Mujica, Jorge Zabalza, Héctor Amodio Pérez, Efraín Martínez Platero.
Las investigaciones sobre los hechos
Perciballe señala que, pese a tratarse de uno de los días más violentos en la historia del país, con estos diez fallecidos, más otros dos militantes MLN durante un enfrentamiento con las fuerzas conjuntas en Cerrito de la Victoria, no hubo ninguna investigación exhaustiva sobre los hechos por ningún organismo del Estado. Tras los hechos, ocurridos antes del golpe de Estado, no intervinieron ni la justicia ordinaria ni la Justicia militar. Precisamente, fue después del 14 de abril que se declaró el estado de guerra interno y se habilitó a la Justicia militar a juzgar a civiles. En 2003, las hijas del matrimonio Martirena-Giménez, que en el momento del asesinato de sus padres en Amazonas 1440 tenían 8 y 16 años, presentaron una denuncia ante la Suprema Corte de Justicia, logrando que el juez Rolando Vomero tomara declaración a varios de los implicados y dispusiera el archivo por el fallecimiento de los responsables.
La versión oficial y la evidencia que la desmiente
La versión oficial que planteó que las muertes fueron el resultado de un enfrentamiento fue plasmada en el comunicado 73, emitido el mismo día de los hechos: “En un procedimiento realizado por las Fuerzas Conjuntas cerca del mediodía, fueron perseguidos varios delincuentes que se desplazaban en una camioneta “Indio”, los cuales lograron refugiarse en una finca de la calle Perez Gomar, desde el interior de la cual comenzaron a hacer fuego contra sus perseguidores; en el tiroteo ocurrido a continuación resultaron muertos cuatro de los maleantes integrantes de un grupo asociado para delinquir, entre los cuales se encontraba presumiblemente el criminal. Alberto Jorge Candan Grajales. En otro enfrentamiento que tuvo lugar en la finca de la calle Amazonas 1444 (Sic), se resistieron varios facciosos integrantes del mismo grupo, resultando muertos un hombre y una mujer y heridos otros dos”.
Tras los asesinatos de los integrantes del escuadrón de la muerte y el fallido ataque contra el empresario e integrante del grupo parapolicial, Miguel Sofía —hoy condenado por la desaparición forzada de Héctor Castagneto—, el director de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII), Victor Castiglioni, y el subcomisario Hugo Campos Hermida decidieron ir contra las casas del MLN sobre las que las FFAA tenían interceptadas las comunicaciones. Para los operativos, sin dar cuenta a la Justicia ni solicitar órdenes de allanamiento o detención, pidieron apoyo al Batallón de Infantería N.º 1. A la casa de Amazonas 1440 —donde estaba el matrimonio Martirena-Giménez, Fernández Huidobro y David Cámpora— llegaron unos 40 militares al frente del capitán Carlos Calcagno y oficiales de los departamentos 5 y 6 de la DNII a cargo de Campos Hermida. A la casa de Pérez Gomar, donde se encontraban militantes de la columna 15 realizando una reunión de evaluación de los atentados de la mañana, llegaron decenas de militares a cargo del capitán de corbeta Jorge Nader. Por otra parte, Castiglioni y otros agentes de la DNII fueron a una casa del MLN ubicada en Orinoco y Río de la Plata y, al constatar que estaba vacía, se sumaron al operativo de Amazonas, según la investigación de Fiscalía.
La casa de Pérez Gomar pertenecía a Carlos Rovira y su esposa Filomena Grieco. En el momento del ataque, su hijo Horacio Rovira, de 18 años, estaba almorzando junto a otros integrantes del MLN: Alberto Candán Grajales, de 30 años, Armando Blanco y Gabriel Schroeder, ambos de 21 años. Carlos Rovira estaba llevando a la reunión de evaluación a Adolfo Wasem, quien pocos minutos antes de las dos dejó la casa de Amazonas para ir a la reunión, a la que, según los testigos de la causa, habían acordado asistir desarmados para mejorar su posición ante un eventual allanamiento. Wasem y Rovira no pudieron ingresar a la casa porque ya estaba el operativo montado. 37 años después de la muerte de su hijo, Rovira y Grieco se quitaron la vida en un hotel de Tres Cruces, dejando una carta en la que expresaban que no habían podido superar el hecho.
“Candán, Blanco, Schroeder y Horacio Rovira fueron sorprendidos por sus agresores cuando se encontraban almorzando. Los agentes militares y policiales abrieron fuego contra la casa, derribaron su puerta e irrumpieron en la misma sin dar posibilidades a los atacados de ensayar alguna defensa. Tras el ingreso, las víctimas fueron acribilladas y las que sobrevivieron al ataque fueron rematadas por los atacantes”, señala el dictamen del fiscal.
Entre los testimonios que avalaron que en la casa no ingresaban armas está el de Héctor Amodio Pérez y Rodolfo Wolf, además del de Graciela Yardino, quien contó que antes de ir a la reunión, Gabriel Schroeder le pidió que guardara su revólver: “Él saca el revólver que tenía y me lo da y me pide que lo lleve a la casa de un compañero que era dentista (...) Entonces, yo le dije: “Pero mirá que está muy brava la cosa, están matando gente” No te quedes desarmado, llévate un arma, por las dudas. Mirá que pueden ir y atacarlos o algo y él le dice: “No, porque nosotros resolvimos que es una reunión que vamos a estar limpios”. Yardino escuchó la radio policial desde la casa del dentista “En una de las comunicaciones decían: “Bueno, hay muertos y hay dos heridos que no murieron, que no sé qué”, y les decían: “No queremos heridos, solo muertos”, como que los rematara, ¿no? Y fue lo que hicieron”.
En su declaración, Amodio Pérez dijo que fueron ejecutados porque “no había armas en el lugar, todas las armas estaban en la calle. El integrante del MLN Marcelo Estefanell estaba yendo a la reunión con Rodolfo Wolf y, al igual que Amodio Pérez, interceptó la comunicación radial de la policía: “Sube conmigo, Wolf, y vamos escuchando el “captacana” y, a medida que vamos avanzando por Propios hacia el norte, cuando llego a Av. Italia, sentimos por el captacana el operativo de Pérez Gomar. “Los liquidamos a estos pichis, estaban comiendo asado los hijos de puta. Empezaban a hablar en clave y al final estaban tan desorbitados que hablaban común y corriente”, declaró.
Sobre las 14.15, los soldados y policías a cargo de Calcagno y Campos Hermida llegaron a la casa de Amazonas 1440 y abrieron fuego contra la casa. Según la investigación penal, los militares tenían fusiles Garand M1 y los policías carabinas M1 y M2. “Luego de un intenso tiroteo desde el exterior hacia la casa, Calcagno efectuó distintos
Tiros hacia el picaporte de la puerta e irrumpió en la finca con Campos Hermida, a los que sumó Castiglioni”, y luego ingresaron los integrantes de la DNII.
“Luis Martirena -que en todo momento gritó que no dispararan, que era una casa de familia y que estaban desarmados- fue alcanzado por las balas de quienes ingresaron a la casa, cuando se encontraba en la planta alta. Por su parte, su cónyuge Ivette Gimenez fue ejecutada por varios disparos en su rostro, cuando se encontraba en la planta baja”, relata el dictamen fiscal.
Al poco tiempo fueron encontrados Eleuterio Fernández Huidobro y David Cámpora: “A eso de las dos y cuarto de la tarde, sentí tres o cuatro detonaciones muy fuertes, que en un primer momento me parecieron como golpes de un ariete contra la puerta. De inmediato, oí tableteo de armas de repetición en forma continua y ruido de gente que entraba en la casa”, declaró Cámpora.
Fernández Huidobro, por su parte, dijo que “todo empezó con ráfagas de armas automáticas desde el exterior”. “Luego sentí que entraba mucha gente a la casa, y que mientras lo hacían, seguían tirando. En esos momentos me sentí herido en el cuello, e inmediatamente también en el pie”… “Inmediatamente después sentí que Martirena gritaba que no tiraran más, que estaba solo, desarmado y que se entregaba. Ni bien dijo eso, sonó dentro de la casa una nueva ráfaga de disparos y solo sentí un quejido de Martirena”.
En sus declaraciones, Fernández Huidobro dijo que al salir vio que le habían plantado una subametralladora a Martirena y agregó que en la casa “no podían existir armas y menos una metralleta, por una elemental razón de seguridad, dado que la casa nos daba cobertura a nosotros y, por lo tanto, debía estar limpia absolutamente”.
El juez Daniel Etcheverría, que llegó luego del operativo, también consideró que el arma había sido colocada sobre el cuerpo de Martirena: “Fue la única arma que vi, y aunque puede ser una opinión subjetiva, me pareció que había sido colocada deliberadamente entre sus manos”.
La investigación contó con los audios de las escuchas telefónicas que Castiglioni entregó el periodista Cesar di Candia, que incluye una conversación entre los agentes que estaban en Amaszonas y quienes estaban en la casa de Pérez Gomar, que explica por qué remataron a los heridos en Pérez Gomar. “No, déjalos, no. Dejalos, pero fritos. Heridos no. ¡Heridos graves no!”
El sociólogo Esteban Perroni, autor de los libros Amazonas 1440 y los audios del ocaso, dijo a la diaria que el dictamen “supone por primera vez” un reconocimiento de que Martirena integraba el MLN y destacó el trabajo de Perciballe y el hecho de que el fiscal “para investigar los delitos de lesa humanidad, tuvo que estudiar los delitos anteriores”. Además, opinó que el dictamen “permite desde la Justicia poner lo más parecido a un punto final”.
Perroni dijo que el impacto se vio menguado al no imputar a nadie “porque están todos fallecidos” y agregó que “la historia y la investigación periodística siempre van a llegar más lejos que las pruebas que pueda juntar un expediente”. Perroni advirtió que existe un audio, al que tuvo acceso, que no fue publicado, en el que Campos Hermida le informa a Castiglioni sobre lo ocurrido en Amazonas 1440, lo que considera una evidencia de que Castiglioni no estuvo en el operativo.