El Área de Estadística y Criminología Aplicada (AECA) del Ministerio del Interior (MI) publicó el anuario sobre los delitos de 2025. En esta edición se optó por difundir indicadores que hasta ahora no se publicaban, como los secuestros, las muertes dudosas, la “fuerza letal” ejercida por la Policía e información penitenciaria.

En el informe se hace un detalle pormenorizado de los delitos contra las personas durante 2025. Hubo 371 homicidios en 2025 (3,1% menos que en el año anterior cuando hubo 383) y, de ese total, 19 fueron de menores de 18 años (un número que se redujo 20,8%, ya que en 2024 hubo 24).

En el caso de los heridos de armas de fuego, se registraron 1.191 (prácticamente no hubo una variación respecto del año anterior). Asimismo, hubo 11.689 lesiones (-1,1% respecto de 2024) y 17.011 amenazas (-0,6%).

Con relación a los delitos vinculados a la violencia basada en género y sexuales, el informe distinguió que existieron 12 femicidios cometidos por parejas o exparejas (la misma cifra que en 2024), 18 femicidios por violencia basada en género (se redujo 18%), 43.445 denuncias de violencia doméstica (se incrementaron 1%) y 3.124 delitos sexuales (se redujeron 4,8%).

Por tercer año consecutivo se registró una baja de las rapiñas (15.656 en total, 10,5% menos que en 2024) y también en hurtos (100.337, una reducción de 8,3%). En el caso de las estafas y los fraudes informáticos, que desde la pandemia vienen en ascenso, hubo una reducción respecto de 2024, ya que la cifra fue de 26.281, lo que implicó una baja de 16,7%. En el caso de los abigeatos, hubo 970 denuncias, lo que equivale a un aumento de 11,9%.

Los cambios en la tipología de clasificación de homicidios

El Ministerio del Interior (MI) informó en el anuario que se había tomado la decisión de incluir “dos esquemas de clasificación de homicidios”. El primero responde a la “tipología tradicional”, que ha sido la utilizada históricamente por el MI, y el segundo se desarrolló con el objetivo de “caracterizar los hechos y captar con mayor precisión la diversidad de contextos y dinámicas subyacentes a la violencia letal”.

En particular, el MI reconoce que las tipologías utilizadas han sido “objeto de debate académico y técnico”, sobre todo en lo referente a la identificación y clasificación de los homicidios vinculados al narcotráfico. Frente a ello, se optó por una “estrategia dual” y la publicación de ambos esquemas de clasificación.

En ese marco, se publicó una tabla con la nueva tipología de clasificación, que muestra, por ejemplo, que de los 371 homicidios que hubo en 2025, 78 estuvieron vinculados al tráfico de drogas –el segundo motivo con mayor número de asesinatos, después del conflicto interpersonal entre conocidos, que asciende a 84– y 37 fueron entre grupos de narcotraficantes.

En cuanto a la tipología tradicional, se muestra que del total de homicidios de 2025, 213 fueron por “conflictos entre grupos criminales/tráfico de drogas/ajustes de cuentas”; en segundo lugar se ubicaron los homicidios por “altercados espontáneos (no domésticos); luego los que ocurrieron por “violencia intrafamiliar y situaciones relacionadas (38 homicidios); 15 por “rapiñas, copamiento y similares”; 36 por motivo desconocido y 23 por otros motivos.

La nueva difusión de algunos delitos

En el informe se incluyeron las estadísticas desde 2015 de diversos delitos, que se medían pero no se publicaban. Por ejemplo, se muestra que hubo un crecimiento importante de las extorsiones con la pandemia (se pasó de 56 denuncias en 2015 a 500 en 2020), pero entre 2024 y 2025 hubo una reducción de 16% (637 y 534, respectivamente). En el caso de los secuestros también hubo una reducción y se pasó de 15 denuncias en 2024 a siete en 2025.

En cuanto al uso de la “fuerza letal” por parte de la Policía, AECA registró 14 muertes por intervención legal en 2025 y una en el ejercicio abusivo de funciones.

Otro de los nuevos datos que se incluyeron en la publicación son las muertes dudosas, un indicador que registró un aumento (se pasó de 210 en 2024 a 225, lo que representa una tasa de 6,3 cada 100.000 habitantes). En el anuario se señala que “en los últimos años se observa un crecimiento sostenido en la cantidad y la tasa de fallecidos clasificados como muertes de causa dudosa, tendencia que se acentúa especialmente a partir de 2019”.

Al respecto, se apunta que dicho incremento puede generar “inquietud respecto de una eventual subclasificación de homicidios bajo esta categoría, por lo que resulta necesario contextualizar y analizar el fenómeno con mayor detalle”. En ese sentido, se señala que mientras que el mayor porcentaje de víctima de homicidios son varones jóvenes, en el caso de las muertes dudosas son “mayoritariamente” personas de “mayor edad, con una proporción significativa de casos en el grupo de 59 años y más, y una distribución por sexo más equilibrada”.

“Este patrón es consistente con la hipótesis de que una parte relevante de estos fallecimientos corresponde a muertes por causas naturales ocurridas sin asistencia médica, en contextos donde no es posible establecer de forma concluyente la causa del deceso”, se apuntó.

Por otra parte, “si bien no puede descartarse que, de forma excepcional, algunos homicidios se encuentren clasificados como muertes dudosas, eso ocurre precisamente porque la evidencia disponible no permite establecer científicamente una causa homicida. Estas situaciones suelen presentarse en contextos particularmente complejos, como el hallazgo de cuerpos en avanzado estado de descomposición o en escenarios con información fragmentaria o contradictoria, donde no es posible sostener con rigor técnico la hipótesis de homicidio”.

Cifras de la población carcelaria

Asimismo, en el informe se incorporan estadísticas sobre la población carcelaria. Se muestra que hay 16.498 personas privadas de libertad y que los diez delitos más frecuentes por los cuales están privados de libertad son los vinculados a estupefacientes (4.121), hurto (3.876), rapiña (3.414), homicidio (1.858), receptación (1.181), lesiones personales (780), porte o tenencia de armas (768), violencia doméstica (736), desacato (712) y asistencia en comercio de estupefacientes (617).

La mayoría de los presos tienen entre 28 y 37 años (6.657); le sigue la franja de 18 a 27 años (5.149) y luego los que tienen 38 y 47 años (3.085).

En 2025 se registraron 16 homicidios en centros penitenciarios y 15 suicidios.