El fiscal federal adjunto, Anthony T. Aminoff, presentó una nueva acusación contra el narcotraficante uruguayo Sebastián Marset en el Tribunal del Distrito Este de Virginia, donde se desarrolla el juicio en su contra.
La acusación incluyó tres nuevos cargos respecto de la que se había presentado inicialmente en marzo de 2024: además de la conspiración para lavar dinero, se agregaron los delitos de “conspiración narcoterrorista”, “conspiración para poseer cocaína con intención de distribuirla a bordo de una embarcación sujeta a la jurisdicción de los Estados Unidos” y lavado de dinero, informó este lunes Búsqueda.
Fuentes judiciales de Estados Unidos explicaron a la diaria que la nueva acusación reemplaza a la anterior, que solo incluía cargos por conspiración para lavar dinero, y, por lo tanto, cambia la pena prevista, que inicialmente era de 20 años de cárcel y tres años de libertad vigilada. Con los nuevos cargos, la pena máxima es la cadena perpetua y la mínima son 10 años de penitenciaría.
En la nueva acusación, a la que también accedió la diaria, se señala que la organización de narcotráfico y lavado de dinero liderada por Marset obtenía “cocaína de países productores de la región andina de América del Sur, entre ellos Perú, Colombia y Bolivia” y, posteriormente, “trasladaba la cocaína desde laboratorios ubicados en esos países de origen hasta puertos, principalmente en Brasil, Paraguay y Uruguay”.
“Por lo general, la cocaína era enviada en contenedores marítimos a distintas partes del mundo, especialmente a Europa Occidental y, en particular, a Portugal, España, los Países Bajos y Bélgica, para su posterior distribución. Algunos de esos cargamentos contenían diez toneladas de cocaína o más”, se especificó.
También se señaló que la organización transportaba cocaína en embarcaciones sin bandera, “es decir, buques que no exhibían bandera ni nombre y que carecían de nacionalidad”.
Los hechos investigados
En la acusación se señaló que desde 2018 hasta 2026, Marset “deliberada e intencionalmente se asoció, conspiró y acordó con otras personas, conocidas y desconocidas” para poseer y distribuir cocaína con la intención de proporcionar “directa o indirectamente” valor económico a organizaciones que participen en actividades terroristas, entre ellas, el Primer Cartel Uruguayo, “teniendo conocimiento de que dicha organización ha participado y participa en actividades terroristas y actos de terrorismo”.
En cuanto al delito vinculado al barco de jurisdicción de Estados Unidos, se señala que el 16 de junio de 2024, Marset “conspiró con un integrante del Clan del Golfo de Colombia y con otras personas para transportar aproximadamente 1.700 kilogramos de cocaína desde Colombia hasta Costa Rica a bordo de una embarcación, que fue interceptada por las autoridades colombianas en el mar Caribe”, y que no tenía nombre ni bandera.
En la acusación se señala que el uruguayo Federico Ezequiel Santoro, quien el año pasado se declaró culpable en Estados Unidos del delito de lavado de activos provenientes del narcotráfico, y otro cómplice -cuyo nombre no es divulgado- “utilizaron múltiples métodos para lavar dinero en nombre de Marset”. En particular, se introducía “el dinero de origen ilícito en el sistema bancario internacional utilizando diversas empresas europeas para presentar las ganancias provenientes del narcotráfico como ingresos legítimos”.
Los encargados de llevar adelante el lavado de dinero ocultaban “la ubicación y la titularidad de los activos objeto del lavado mediante el uso de empresas sin vinculación entre sí, todas registradas como si desarrollaran actividades comerciales en distintos sectores económicos no relacionados. Asimismo, la organización ocultaba el origen de los fondos mediante la elaboración de facturas falsas para justificar las transferencias bancarias electrónicas”.
Luego Santoro ordenaba “que esos fondos fueran transferidos internacionalmente en dólares estadounidenses mediante transferencias bancarias electrónicas. La gran mayoría de estas operaciones se realizaba con la participación de bancos corresponsales con sede en los Estados Unidos, que facilitaban las transaccione”.
Otro mecanismo para lavar dinero fue la utilización de criptomonedas, en concreto la USDT (Tether). A modo de ejemplo, se señala que el 25 de enero de 2021, Santoro envío 1.000.000 de euros a retirar a otro cómplice, que posteriormente le confirmó la recepción de los fondos y envío el comprobante a Santoro.
El uso de “amenazas y actos de violencia”
En la acusación también se destaca que la organización criminal de Marset “amenazó con ejercer violencia, intentó cometer actos violentos, conspiró para cometerlos y efectivamente los llevó a cabo”. “Estas actividades violentas, que implicaron el uso de armas, artefactos peligrosos, armas de fuego y explosivos, fueron realizadas con fines que trascendían el mero beneficio económico personal de Marset”, se agregó
Entre los casos mencionados, se destaca el atentado con una granada a la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas en mayo de 2020 y la orden de Marset de “enviar un mensaje de texto amenazante” a la ahora fiscal de Corte Mónica Ferrero, por ese entonces fiscal de estupefacientes. “En lo sustancial, el mensaje expresaba que las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley debían mostrar respeto hacia el Primer Cartel Uruguayo (PCU) para evitar nuevos actos de violencia por parte de esa organización, y que, si las autoridades dificultaban las actividades del PCU, el PCU haría lo mismo con las autoridades”, se detalló en la acusación.
Otro hecho que se menciona es de setiembre de 2020 cuando Marset “disparó personalmente y dio muerte” a un integrante de la organización criminal “porque creía que este estaba conspirando en su contra y en contra de la organización de narcotráfico y lavado de dinero”. También se lo responsabiliza de organizar el asesinato de otro colaborador en setiembre de 2021 en Paraguay porque creía que estaba filtrando información a la Policía.
El caso más reciente que se mencionó fue el 26 de marzo del año pasado, cuando un agente especial de la DEA se puso en contacto con Marset para instarlo a que se entregara a las autoridades. “En respuesta, Marset amenazó al agente especial de la DEA”, se destacó.
