El Complejo Bulevar, un conjunto de viviendas cooperativas en Montevideo, ha sido un faro de resistencia durante ya 50 años. Hogar de 332 familias y abierto al barrio que lo rodea, se mantiene como un ejemplo de vida colectiva desde su creación. Surgió justo antes de una época de represión política e incluso, aunque se sitúa frente a un cuartel, ha mantenido siempre un firme posicionamiento ideológico. Desafiando el aislamiento y el miedo, la cooperativa se ha convertido en un espacio vibrante de pertenencia, solidaridad y creatividad, contrarrestando la soledad y el aislamiento de la vida moderna y estimulando diversos tipos de amistades.
Actividades del grupo Renacer.
Ejemplos de esto son Piti, que tiene 90 años, y Juan, que tiene 3; los amigos del fútbol de cada sábado; amistades longevas como la de Lucía, Teresita, Ofelia y Beatriz, quienes desde hace más de 40 años mantienen su encuentro semanal; los parrilleros siempre alojando a grupos de amigos y la cantidad de grupitos de niños y adolescentes que se ven todo el tiempo habitando los patios, los pasillos y las canchas o merendando en casas ajenas.
Fútbol en la cancha común. Bordado: Valentín Medina Bissio y Alfonsina López.
Los icónicos ladrillos rojos y el cemento visto del Complejo, con sus pasillos elevados y patios diversos, han sido el escenario de una utopía tanto arquitectónica como social: un lugar donde los apartamentos se completan y cobran sentido en el patio, en los espacios comunes y en el encuentro. Lo colectivo se filtra en la intimidad: las ventanas abiertas, los cumpleaños compartidos, las guerras de agua y una vecindad que deviene amistad.
Guadalupe Álvarez, Juana Brum y Bruna Aristeguieta en la casa de Juana. Las tres son hijas de amigos que crecieron en el Complejo, se fueron y luego volvieron a vivir allí con sus familias.
Esta serie utiliza intervenciones colaborativas, como bordados y dibujos sobre fotografías, para unir las voces y las historias de residentes del Complejo en esta narrativa visual. Estos elementos hechos a mano buscan reflejar la identidad colectiva del lugar, los juegos, la imaginación y las ideas, celebrando la resistencia contra la desconexión y abrazando la libertad y la comunidad.
Celebración de los 49 años del Complejo.
Federico, Santiago y Guillermo con niños del Complejo.
Alfonso y sus amigos en el jardín del Complejo. Bordado: Paula Hastoy.
Beatriz Abraira y Lucía Albano en la casa de Lucía, después de su juntada de todos los viernes.
Teresita Palomeque, Beatriz Abraira, Ofelia Baraciarte y Lucía Albano, amigas y vecinas, en la casa de Lucía.
Un grupo de niñas después de la primera guerra de agua del año.
Niños durante una tarde de primavera en el jardín común. Bordado: Lola.
Juegos para la celebración del 49º aniversario del Complejo. Bordado: Malena.
Este fotorreportaje es parte del proyecto Construyendo Mundos Dignos (Building Dignified Worlds), una iniciativa colaborativa desarrollada por la fundación Magnum, el Fundo Imobiliário Comunitário para Aluguel y el Laboratorio de Diseño para la Innovación Social y la Sostenibilidad de la Parsons School of Design de la universidad neoyorquina The New School, con el apoyo del programa Democracia, Ética y Confianza Pública de la fundación Henry Luce. Las fotos se tomaron durante 2024.
Mariana Greif es fotógrafa documental y narradora visual uruguaya, basada entre Brasil y Uruguay. Su trabajo se centra en explorar los tejidos comunitarios, tanto rurales como urbanos, y en temáticas como medioambiente, género y discapacidad. A través de una mirada que prioriza el vínculo y la permanencia, busca documentar historias de resistencia y comunidad. Trabaja de forma independiente como fotógrafa y videógrafa para medios locales e internacionales y desarrolla proyectos personales de largo aliento en los que integra metodologías colaborativas.