La boya petrolera de Ancap, ubicada frente a José Ignacio, estuvo inactiva desde el 3 de agosto debido a desperfectos que provocaron el vertido de unos 40 litros de crudo. Volvió a funcionar el martes 26, pero la operativa quedó nuevamente suspendida este jueves por la tarde. “Las tareas de reparación deberán continuar, ya que se requieren ajustes adicionales para garantizar su plena efectividad”, informó la empresa estatal, en un comunicado.
Luego de una primera reparación realizada por personal técnico, “con todos los elementos disponibles en el país”, este jueves se hicieron pruebas para determinar la efectividad del trabajo. “Al realizarse la prueba de presión, previa a la descarga, se detectó una mínima presencia de producto que fue rápidamente absorbido. Esto indica que el desperfecto persiste y, por tanto, no se puede proceder con la descarga de crudo de manera segura”, detalló Ancap.
Se espera que esta semana lleguen extranjeros que se sumarán al equipo de la empresa estatal para trabajar “en una nueva fase que asegure que la boya quede totalmente operativa”. Durante este tiempo, el sistema de la boya quedará nuevamente cargado con agua.
Ancap reafirmó su “compromiso con la seguridad de las operaciones, la transparencia, y la continuidad del servicio de suministro a la población” y prometió actualizar la información “conforme se avance en los trabajos y se confirme que las condiciones están garantizadas”.
Preocupación de organizaciones ambientales
La boya permaneció inactiva desde el 3 de agosto, cuando se produjo un vertido de unos 40 litros de petróleo debido a una fisura en un ducto submarino que transporta el crudo desde la boya a tierra, en la Terminal Este de Ancap. La descarga de petróleo desde el buque angoleño Eagle San Francisco se detuvo de inmediato y, según el ente, se aplicaron los protocolos de contingencia ambiental.
Coincidentemente, una traza de hidrocarburo se detectó días después en Sauce de Portezuelo y luego en otras playas de Maldonado. La situación generó alarma entre las organizaciones ambientales costeras, que reclamaron información “clara y completa” a Ancap, y también motivó un pedido de informes del diputado blanco Federico Casaretto. No obstante, Ancap descartó que estuviera vinculado con los trabajos en la boya o con otras tareas que estaba realizando en el oleoducto de Solís Grande.
Trascartón, debido a la falta de crudo, el 17 de agosto pasado se resolvió detener las unidades de producción en la refinería de La Teja hasta que se retomara el bombeo a través de la boya de José Ignacio. Ancap afirmó, entonces, que “el suministro a la población está asegurado mediante inventarios e importación de producto refinado”.
La empresa explicó que la zona a reparar fue localizada en el PLEM (Pipeline End Manifold, por sus siglas en inglés), “una estructura submarina ubicada en el fondo, que conecta los manguerotes que descienden de la boya con el ducto submarino que permite la transferencia del crudo a la planta”. Tras esta constatación, los técnicos intervinieron y esta semana se resolvió que la boya volviera a estar operativa.
Por el momento, no se informó cuánto crudo se derramó en las maniobras de este jueves que determinaron, nuevamente, la interrupción de las descargas. La Red Unión de la Costa tampoco ha recibido la información que requirió sobre el derrame del 3 de agosto y sobre los análisis de los restos de hidrocarburo encontrados en las playas de Maldonado.