Tras el receso, la Junta Departamental de Maldonado retomó su actividad esta semana y, en la primera sesión ordinaria del martes 3 de marzo, la edila del Frente Amplio Agustina López hizo una reflexión sobre el rol de las mujeres en el ámbito político y la convicción de que “la democracia solo puede ser plena si hay igualdad real y efectiva”. En este sentido, subrayó que cuando una mujer llega a la política institucional, “no llega sola, sino con una historia colectiva de exclusión, de lucha, de organización y de resistencia”, y con el objetivo de “disputar sentidos, prácticas y reglas que no fueron pensadas para nosotras”.
Señaló que “la exclusión de las mujeres del pacto político, el desplazamiento al ámbito privado y la naturalización de su ausencia del espacio público, como explica Carole Pateman [teórica política y feminista británica], es una herencia que sigue operando hasta hoy, aun cuando formalmente tenemos derechos políticos reconocidos”. Esto se vincula con “la asignación de las tareas de cuidados, la crianza y el sostén cotidiano de la vida”, mientras que a los varones “se les reserva el espacio público, la política y la toma de decisiones”. Aseguró que esta división “es social, cultural y profundamente política”.
A su vez, informó que “en América Latina y en Uruguay las mujeres dedican entre el doble y el triple de tiempo a las tareas de cuidado no remuneradas respecto de los varones”, y afirmó que esta “sobrecarga” implica “menos tiempo para militar, menos disponibilidad para sostener cargos, menos redes y mayores costos emocionales y materiales”. Por ello, remarcó que “muchas mujeres abandonan la participación política”.
Más edilas mujeres por ser un cargo “de menor status y no remunerado”
En cuanto a la representación política, subrayó que en la última década “se ha normalizado la presencia de mujeres en altos cargos de poder político en la región”, y mencionó los casos de Argentina, Brasil y Chile, que tuvieron presidentas mujeres “electas y reelectas”. Sin embargo, Uruguay aparece en este marco como una “anomalía”, ya que “nunca tuvo una mujer presidenta”, aunque sí hubo vicepresidentas a partir de 2017. También señaló que el número de ministras “alcanzó un máximo de cinco en 2015, durante la presidencia de Tabaré Vázquez”, pero esa cifra “cayó a tres durante el gobierno nacionalista [2020-2025]”. Aunque en el actual mando son cinco, “sigue siendo un número que no conforma”.
A diferencia de las intendencias departamentales, donde “recién en 2010 fueron electas mujeres como titulares al cargo de intendenta”, con Ana Olivera en Montevideo, Patricia Ayala en Artigas y Adriana Peña en Lavalleja, subrayó que en los órganos legislativos departamentales la presencia “ha sido notoriamente mayor que en el Parlamento” y resaltó que es porque “el cargo de edila es de menor estatus y no es remunerado”.
Sin embargo, indicó que las instituciones públicas “siguen estando pensadas para varones sin responsabilidades de cuidado”. Como ejemplo, dijo que en la Junta Departamental de Maldonado “no existe una sala de lactancia”, que significa “no solo una carencia edilicia, sino una señal institucional y una evidencia de que la maternidad no fue contemplada en la planificación del edificio público y que el cuidado es considerado un asunto privado”.