La cruz del cerro Pan de Azúcar, diseñada por el arquitecto uruguayo Guillermo Armas y construida entre diciembre de 1938 y noviembre de 1939 con mano de obra de las empresas Isola y Armas y los trabajadores de las canteras de Piriápolis, atraviesa hoy un prolongado abandono. “Nunca se le hizo mantenimiento”, advirtió a la diaria Ignacio Aznárez, bisnieto del diseñador y socio del estudio Armas. Por ese motivo, esta firma y la Asociación Civil para la Preservación del Patrimonio de Piriápolis (Acuppp) impulsan un proyecto para recuperar la cruz, con tareas de conservación e instalación de luminarias.
En diálogo con la diaria, Carlos Rivero, arquitecto y tesorero de Acuppp, explicó que la propuesta –que incluye la declaración de la cruz del cerro Pan de Azúcar como Patrimonio Histórico Nacional, además de su restauración e iluminación– fue presentada en agosto de 2024 ante la Comisión de Patrimonio Cultural de la Nación (CPCN). Sin embargo, el proyecto “está a estudio”, ya que restan realizarse “relevamientos con cálculos estructurales para generar una memoria constructiva de las obras a ejecutar, para poder presupuestarlas” y avanzar hacia su concreción.
En paralelo, la Asociación Civil Pro-Conservación del cerro Pan de Azúcar impulsa, desde 2024, el ingreso del cerro al Sistema Nacional de Áreas Protegidas, iniciativa que está bajo la órbita del Ministerio de Ambiente (MA) desde julio de 2025 y de la que “no hubo novedades”, según informó a la diaria su presidente, Manuel Asuaga.
Luminarias y conservación de la cruz
El plan propuesto por Acuppp, al que se sumó el estudio Armas, busca “frenar la pérdida de patrimonio histórico en Piriápolis”, dijo Rivero. Para ello, cree necesario incentivar su conservación, dado que “el paso del tiempo y la agresividad del ambiente avanzan más rápido de lo que el ser humano está dispuesto a invertir”.
Aznárez explicó que la estructura de la cruz, construida con hormigón por ser un material “duradero y capaz de soportar las inclemencias del tiempo”, hoy presenta “problemas en su exterior” que, aunque “no son graves, deben atenderse para evitar una recuperación más costosa”.
Informó que “varias empresas están interesadas en aportar materiales y los jornales de los operarios”, e indicó que “se evalúa el horario de trabajo para no afectar el hábitat de los murciélagos autóctonos del cerro”.
El proyecto también incluye la instalación de luminarias para que la cruz pueda apreciarse de noche, ideado por Aznárez y René Armas, hija del diseñador.
Según Aznárez, se plantean dos opciones: luminarias que se alimentan con paneles solares o una iluminación tradicional con conexión a corriente eléctrica. A su vez, informó que “hay tres empresas que están dispuestas a donar dinero para la iluminación de la cruz”, y que el objetivo es que “la cruz esté restaurada para fines de este año”.
La idea de un cura jesuita
La idea de construir una cruz en el cerro Pan de Azúcar surgió del padre jesuita Engelberto Wauters y fue transmitida a su confesora, María Angélica Lanza, esposa del arquitecto uruguayo Guillermo Armas.
Ella propuso que el arquitecto asumiera el desafío y, finalmente, hacia fines de la década de 1930, la cruz fue inaugurada en una misa oficiada por el padre Zorrilla de San Martín, hijo del escritor Juan Zorrilla de San Martín.
Armas asumió el diseño de la cruz y, junto con su socio Albérico Isola, lograron que Francisco Piria donara el terreno en el cerro Pan de Azúcar y facilitara su ferrocarril de vapor para el traslado de materiales y obreros, así como las instalaciones de su cantera. Las armaduras se construyeron en la herrería instalada en el galpón de piedra de la Estación de Cría de Fauna Autóctona (ECFA) del cerro Pan de Azúcar, donde hoy funciona el serpentario.
“Deterioro superficial generalizado”, según último informe
En febrero de 2025, un equipo, integrado por técnicos de Acuppp, de la Intendencia de Maldonado (IDM) y de la CPCN y el arquitecto uruguayo Ramiro Chaer de Souza, realizó una inspección en la cruz del cerro Pan de Azúcar, cuyo acceso permanece inhabilitado, ya que “hay sectores riesgosos para circular, como un pozo sin tapa que podría repararse para permitir el ingreso del público”, dijo Rivero.
Durante la recorrida, se realizaron ensayos químicos para “evaluar la calidad de protección del hormigón sobre la armadura metálica”, informó Rivero. El informe técnico estructural, elaborado por De Souza en febrero de 2025, al que accedió la diaria, concluyó que la estructura presenta un “deterioro superficial generalizado”, aunque descartó “señales de inestabilidad general del conjunto”.
De Souza, quien será contratado de forma directa para el estudio a realizar este año, según informó Aznárez, recomendó avanzar en medidas de recuperación, rehabilitación y mantenimiento, para “recomponer los elementos dañados” a corto plazo y además habilitar el ingreso del público.
Sugirió eliminar elementos de hormigón o acero en riesgo de desprendimiento, sanear elementos expuestos, reparar escalones, barandas, asientos, sustituir las tapas de acero corroídas de los orificios de acceso en el piso de los brazos de la cruz, entre otras. Para una segunda etapa, propuso recomponer piezas semidestruidas, sellar fisuras y un tratamiento superficial total que incluya la recomposición de recubrimientos y “genere una película de protección anti-carbonatación”.
A la espera de informe final para definir presupuesto
Aznárez indicó que desde febrero de 2025 no se realizó un estudio detallado, dada la “falta de claridad sobre quién tiene la potestad sobre la cruz, que fue motivo de que nunca haya un mantenimiento”. En este sentido, dijo que “no se ha avanzado” y que “se necesita un último estudio sobre las fisuras de la cruz, el estado de los hierros y las escotillas en los brazos, para realizar un informe”, en el cual, se conozcan las obras y los materiales a utilizar, así como el presupuesto final, explicó.
Rivero, por su parte, explicó que al estar la cruz dentro del predio municipal que alberga la ECFA, se requiere la autorización de la IDM para ejecutar obras, ya que es la entidad a cargo, afirmó. Además, aclaró que la Acuppp actúa como “articulador de acciones entre diversos organismos”, pero “no tiene potestad para invertir”.
Respecto a los fondos, Aznárez informó que un estudio de abogados trabaja en los estatutos para crear la comisión Amigos de la Cruz y “administrar las donaciones y bonos colaborativos de quienes deseen asociarse y aportar fondos para la restauración”. No obstante, aclaró que primero se debe “definir el presupuesto de las obras de restauración”, y señaló que la IDM “está abierta a colaborar”.