Los jefes de Estado de los países árabes se reunieron el martes en Egipto para presentar un plan para Gaza alternativo a la visión del presidente Donald Trump, que propuso transformar la Franja en la “Riviera de Oriente Medio” tras la expulsión de la población palestina. Los miembros de la Liga Árabe (organismo que ha organizado la cumbre junto a Egipto) rechazaron el desplazamiento forzoso de los gazatíes y reafirmaron su derecho a permanecer en el enclave costero, destrozado después de 15 meses de guerra de castigo israelí.

En la inauguración de la cumbre árabe, el presidente egipcio, Abdelfatah El-Sisi, se opuso una vez más a la expulsión de los gazatíes y aseguró que El Cairo no participará en ese “acto de injusticia”. Por eso, el mandatario presentó un plan alternativo para reconstruir Gaza que, tal y como ha defendido, deberá ir de la mano de otro plan de paz basado en la poco viable solución de los dos estados.

“Ha llegado el momento de presentar un camino hacia la paz que lleve al establecimiento de un Estado palestino de acuerdo con las resoluciones legítimas internacionalmente”, afirmó El-Sisi, y agregó que confía en que Trump puede lograr esa paz. Sin embargo, ningún representante de alto nivel de Estados Unidos estuvo presente en la reunión del martes.

El presidente Trump había sugerido que Egipto y Jordania pudieran acoger a los gazatíes, por lo que ambos países fueron los que se opusieron más frontalmente al plan del republicano, y Egipto fue el encargado de elaborar un plan en respuesta al estadounidense.

El rey Abdalá II de Jordania –quien confió en El-Sisi para diseñar el plan– también reiteró su postura en contra del desplazamiento forzoso de los más de dos millones de palestinos de Gaza y respaldó un “plan unificado” árabe para la reconstrucción del enclave palestino.

Ahmed Aboul Gheit, el secretario general de la Liga Árabe, afirmó que la reconstrucción de Gaza sólo es posible siempre y cuando sus habitantes permanezcan en la franja, y agregó que es necesario “preservar el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación”.

A la cumbre también asistieron el secretario general de la ONU, António Guterres, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa. “La Unión Europea [UE] rechaza firmemente cualquier intento de [aplicar] cambios demográficos y territoriales. En Gaza y en otras partes del mundo”, declaró Costa, quien mostró el apoyo de la UE al plan egipcio de reconstrucción, que requerirá una ingente financiación internacional.

Cinco años y más de 50.000 millones de euros

El plan egipcio establece varias fases para la reconstrucción de la franja en un período de cinco años por un total de 53.000 millones de dólares (poco más de 50.000 millones de euros). En los primeros seis meses, llamados de “recuperación temprana”, se empezará a retirar los escombros y a rehabilitar viviendas, además de construir 200.000 alojamientos temporales para alojar a 1,2 millones de personas. Esa primera fase costará 3.000 millones de dólares, según las estimaciones de Egipto con base en datos del Banco Mundial y otros organismos.

La segunda etapa necesitará un desembolso de 20.000 millones y tendrá dos años de duración, en los que se completarán las tareas de desescombro y se construirán 200.000 viviendas. Para la tercera fase, de dos años y medio, se necesitarán otros 30.000 millones de dólares y se levantarán otras 200.000 casas, además de un puerto comercial y pesquero y un aeropuerto. Los sectores pesquero, agrícola, industrial, de servicios y turístico serán desarrollados en el marco del plan egipcio, que estima que se crearán 500.000 puestos de trabajo durante la reconstrucción.

En cuanto a quién gobernará la franja –uno de los puntos más polémicos–, el plan egipcio propone la creación de un “comité administrativo” que se encargue de Gaza durante un período de seis meses y que sea independiente, compuesto por tecnócratas y figuras independientes, y que opere bajo la supervisión de la Autoridad Palestina (AP). El objetivo es que esa institución (con sede en Cisjordania y encabezada por el presidente Mahmud Abbas) vuelva a Gaza, tras casi 20 años de gobierno del movimiento islamista Hamas, que en 2007 expulsó a los representantes de la AP del enclave. Ambos grupos palestinos no se han reconciliado desde entonces.

La idea más amplia que recoge el plan egipcio es que la AP pueda gobernar tanto Gaza como Cisjordania, que son los dos territorios que formarían parte de un futuro Estado palestino, aunque la ocupación israelí y la realidad sobre el terreno imposibilitan que los palestinos tengan un estado independiente viable.

El martes, los países árabes y los representantes internacionales hicieron un llamamiento a seguir con las negociaciones para asegurar la continuidad del alto el fuego en Gaza, cuya primera fase expiró el domingo pasado. Israel no ha reanudado su ofensiva a gran escala contra el enclave, pero ya ha tomado medidas de castigo y amenaza con tomar más. El acuerdo de alto el fuego que sellaron Israel y Hamas el pasado enero contemplaba el comienzo de la reconstrucción de la franja en una tercera y última fase, después de la retirada total de las tropas israelíes y del fin de la guerra.

Este artículo se publicó originalmente en elDiario.es.