El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a amenazar a Irán, país que en el inicio de este año atravesó una serie de protestas masivas contra del régimen religioso gobernante, que dejaron un saldo de miles de muertos.

En el marco de las tensiones entre Teherán y Washington, la semana pasada trascendió que Trump dispuso que una “flota enorme” se dirija a las aguas de Irán. “Tenemos muchos barcos dirigiéndose en esa dirección. Por si acaso, tenemos una gran flotilla yendo hacia allá y veremos qué sucede”, expresó el mandatario republicano.

En este contexto, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) publicó el lunes varias fotos que muestran a marineros a bordo del portaaviones nuclear USS Abraham Lincoln (CVN 72) realizando tareas de mantenimiento en aguas del océano Índico. “El Grupo de Ataque del Portaaviones Abraham Lincoln está actualmente desplegado en Medio Oriente para promover la seguridad y la estabilidad regionales”, consignó en un mensaje en X.

Según el portal web de la Marina de Guerra de Estados Unidos, es “el quinto portaaviones estadounidense de la clase Nimitz”, serie que representa a “los buques de guerra más grandes del mundo”.

A este se refirió este miércoles Trump en un mensaje en la red Truth Social, en el que dijo que el conjunto “masivo” de embarcaciones “se mueve rápidamente, con gran poder, entusiasmo y determinación” rumbo a Irán.

“Liderada por el gran portaaviones Abraham Lincoln, es una flota mayor que la enviada a Venezuela”, advirtió Trump al comparar las acciones actuales con el sitio naval que aplicó sobre el país sudamericano durante los días previos a la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores.

“Al igual que lo ocurrido en Venezuela, está lista, dispuesta y capacitada para cumplir su misión rápidamente, con velocidad y violencia, si es necesario”, advirtió Trump, quien agregó que “el tiempo se acaba”, calificó de “realmente esencial” que Irán ocupe un asiento en la mesa de negociaciones para acceder a un “acuerdo justo y equitativo –sin armas nucleares– que beneficie a todas las partes” y recordó que la última escalada entre ambos países derivó en la operación Martillo de Medianoche, que implicó el bombardeo con aeronaves B-2 en puntos que presuntamente pertenecían a la industria nuclear iraní. “El próximo ataque será mucho peor. No permitan que eso vuelva a suceder”, advirtió.

El gobierno iraní considera “más probable la guerra que la negociación”

Desde Teherán, el viceministro de Asuntos Exteriores, Kazem Ghariabadi, consideró “más probable la guerra que la negociación”. “Nos preparamos para el peor escenario. La prioridad es defender el país”, dijo de acuerdo a la cita que recogió Efe durante un encuentro con periodistas extranjeros en la capital iraní. En ese sentido, adelantó que prevén una “respuesta contundente a cualquier agresión” y que, en caso de un ataque “limitado” de Washington, la “respuesta será adecuada”.

Cada sitio que se utilice para atacar “será un blanco legítimo para nosotros, y no todo el país desde el cual comenzó la ofensiva”, reiteró, en línea con una postura que también expresó su ministro de Defensa, el general de brigada, con relación a que “todas las bases de Estados Unidos y las bases militares de otros países de la región que ayuden a Estados Unidos en ataques contra suelo iraní serán consideradas objetivos legítimos”.

Sobre un posible diálogo, dijo que Estados Unidos “debe cambiar de enfoque y buscar una negociación real”, y que si busca “una negociación cuyo resultado no esté definido previamente, se puede evaluar la opción”.

Según la agencia de noticias, Ghariabadi afirmó que con el despliegue se busca presionar “para conseguir sus objetivos en las negociaciones”, pero aseveró que “no lo lograrán” y si Irán va a los diálogos “será con autoridad y una postura firme”. Vinculado a lo anterior, Arabia Saudita tomó posición y el príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, aseguró al gobierno iraní que no pondrá su territorio a disposición para posibles acciones militares.

La agencia de noticias oficial, Saudi Press Agency, informó que el monarca mantuvo una conversación telefónica con el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, y adelantó la postura del reino respecto de no permitir que “su espacio aéreo o territorio se utilicen para ninguna acción militar”.