El 8 de febrero, el candidato apoyado por el Partido Socialista, Antonio José Seguro, y el ultraderechista André Ventura, líder del partido Chega (Basta en español), se enfrentarán en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales portuguesas, cuya primera vuelta se celebró el domingo.

Este será el segundo balotaje en la historia del país desde la dictadura que gobernó durante más de cuatro décadas el país (1933-1974), y el antecedente más inmediato se remonta a 1986, cuando el socialista Mário Soares le ganó al demócrata cristiano Diogo Freitas do Amaral.

A raíz de lo anterior y en línea con lo que ocurrió en otras naciones europeas, medios internacionales dieron cuenta de la polarización y la fragmentación que registra el país con el auge de la extrema derecha.

El viraje tiene cimientos en las elecciones parlamentarias de mayo, cuando la coalición conservadora Alianza Democrática (AD) se hizo con la mayoría de los votos, mientras que el Partido Socialista (PS) y Chega compartieron segundo lugar, con el 23% de las adhesiones.

En las elecciones del domingo, Seguro consiguió el 31,10% de las adhesiones, y el extremista Ventura el 23,52%, superando con amplitud a quien se situó en el tercer puesto, el liberal João Cotrim de Figueiredo, quien captó el 16% de los votos.

De esta manera, Seguro y Ventura pugnarán por sustituir al conservador Marcelo Rebelo de Sousa, que pertenece al Partido Social Demócrata (PSD) y acumula diez años de gestión.

Según establece la legislación portuguesa, el presidente no tiene poderes ejecutivos, que recaen sobre el primer ministro, y su rol es “ceremonial”, pero funciona como un “árbitro” de la vida política y, entre otras funciones, puede promulgar o vetar leyes, disolver el Parlamento, declarar el estado de sitio o nombrar embajadores.

El actual primer ministro lusitano Luís Filipe Montenegro —también del PSD— deberá coexistir con un presidente ajeno a su agrupación política y todavía no adelantó si él o su formación se decantarán por apoyar a alguien.

Tras salir primero en las elecciones del domingo y de cara al balotaje, Seguro se mostró como integrador y moderado, de acuerdo a declaraciones que fueron recogidas por la agencia Efe.

“Invito a todos los demócratas, progresistas y humanistas a que se unan a nosotros para que unidos derrotemos el extremismo y a quien siembra el odio y la división entre los portugueses”, dijo Seguro.

Por otro lado, Ventura expresó: “La derecha se ha fragmentado como nunca, pero los portugueses nos han otorgado el liderazgo”, dijo, según la cita que recogió Swissinfo con información de la AFP.

El citado medio consignó que las encuestas lo posicionaban como favorito para la primera vuelta, puesto que su partido creció consistentemente, al menos desde que disputó las elecciones de 2021 y obtuvo el 11,9% de los votos, pero simultáneamente los sondeos alertaron que tendría pocas posibilidades de triunfar en un balotaje.

En contraposición a su rival electoral, el político ultraderechista proyectó la siguiente etapa como una lucha contra el socialismo y sus prioridades de campaña gravitaron en torno a una agenda contraria al establishment, la corrupción y la inmigración.