Este sábado proseguirán en Abu Dabi, la capital de Emiratos Árabes Unidos, las conversaciones entre representantes de los gobiernos de Rusia, Ucrania y Estados Unidos que comenzaron este viernes, enfocadas en poner fin a la guerra que comenzó en febrero de 2022 con la invasión de las fuerzas de Moscú en territorio ucraniano.

El inicio del contacto directo entre los beligerantes y los mediadores estadounidenses que fueron recibidos por el presidente del país árabe, Mohamed bin Zayed Al Nahayan, son muy significativas porque constituyen la cumbre de más alto nivel conocida entre las tres partes desde el comienzo de la guerra.

Si bien en ocasiones anteriores ya habían existido contactos directos entre funcionarios rusos y ucranianos, la finalidad en esos casos fue acordar intercambios de prisioneros y de cuerpos de soldados caídos en combate, y en cambio ahora está sobre la mesa encontrar una fórmula que ponga fin al conflicto, que ya costó la vida de centenares de miles de personas, en su gran mayoría, militares de ambas partes.

Las conversaciones en Abu Dabi se dan, además, en un contexto particular, mientras las recurrentes demandas del presidente estadounidense, Donald Trump, de apoderarse de Groenlandia lo distanciaron como nunca de las potencias europeas.

Al mismo tiempo, y mientras las partes dialogan, Rusia prosigue bombardeando de manera constante la red energética de Ucrania, provocando que millones de personas estén padeciendo recurrentes cortes del suministro en el período más duro del invierno boreal, en el que son habituales las temperaturas bajo cero.

El gran hermetismo que rodeó las conversaciones de este viernes dio lugar a especulaciones, pero lo cierto es que las partes siguen conversando, con la postura inflexible de Moscú de lograr el reconocimiento de su soberanía sobre la región del Donbás, compuesta por las provincias ucranianas de Lugansk y Donetsk.

La realidad en el frente de batalla es elocuente, y la imposibilidad ucraniana de revertir esta situación en el plano militar los llevó a una mesa de negociación en la que se encuentran claramente en desventaja.

De todas maneras, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó antes del comienzo de las conversaciones que las tres partes se reunían a “nivel de negociadores” y que este “formato se está llevando a cabo por primera vez en mucho tiempo”.

La delegación de Kiev “sabe qué hacer”, afirmó Zelenski en un mensaje consignado por agencias internacionales.

Por su parte, Rusia envió a Abu Dabi una delegación encabezada por el jefe de la Dirección General del Estado Mayor del Ejército ruso, el almirante Igor Kostyukov, una señal de que el foco en las negociaciones en curso está más puesto en cuestiones militares que políticas. El equipo negociador de Ucrania fue liderado por el secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa, Rustem Umerov, reafirmando el tenor militar de las conversaciones.

De parte de Estados Unidos, los designados por Trump fueron el enviado especial Steve Witkoff, su yerno Jared Kushner, quienes se reunieron el jueves en Moscú con el presidente ruso, Vladimir Putin, además de jerarcas militares del Pentágono.

Según declaró una fuente al sitio oficial de noticias ruso TASS, luego de los contactos preliminares del viernes, “ninguna de las partes dio un portazo”, dejando abierta la posibilidad de que finalmente se pueda llegar a encaminar un acuerdo de paz.

El viernes, antes del comienzo de las negociaciones en Abu Dabi, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, había declarado a medios locales que, en caso de ser necesario, las conversaciones iban a proseguir durante el fin de semana. “El trabajo continúa y ha avanzado. Es fundamental implementar la fórmula acordada en Anchorage”, explicó Peskov, refiriéndose al pacto al que llegaron Trump y Putin cuando se reunieron en agosto del año pasado en la mencionada ciudad situada en Alaska, donde el estadounidense se comprometió a no exigir un alto al fuego a Moscú para comenzar a hablar sobre el fin de la guerra.

El portavoz presidencial ruso agregó que estos parámetros fueron revelados por su colega, el asesor del Kremlin, Yuri Ushakov, tras una reunión entre Putin y el enviado especial estadounidense Witkoff.

Más temprano el viernes, Ushakov compartió que en las conversaciones del Kremlin con los emisarios estadounidenses se reiteró que “no se debe esperar una solución a largo plazo, a menos que la cuestión territorial se resuelva con base en la fórmula acordada en Anchorage”.