Entre homenajes, denuncias y acusaciones se cumplieron este lunes dos años de la muerte del líder opositor ruso Alexéi Navalni, a los 47 años, mientras estaba preso en una cárcel de Siberia.
Cinco países de Europa –Alemania, Francia, Reino Unido, Suecia y Países Bajos– manifestaron el fin de semana que, a partir de una investigación sobre muestras tomadas del cuerpo de Navalni, análisis científicos concluyeron que fue envenenado con una toxina mortal extraída de una especie de rana que únicamente se encuentra en América del Sur.
“Estos análisis han confirmado la presencia de epibatidina, una toxina que se encuentra en las ranas venenosas dardo en América del Sur. No se encuentra de forma natural en Rusia”, señala un comunicado conjunto de los cinco países.
Agrega que, según Rusia, el dirigente murió de causas naturales, pero que las autoridades de ese país ya emplearon distintos venenos contra opositores, incluso contra el propio Navalni.
En 2020 el dirigente había viajado a Siberia en una gira de campaña y al tomar un avión desde allí, se sintió mal y entró en coma. El avión aterrizó de emergencia y Navalni fue trasladado de inmediato a un hospital local y luego a otro de Alemania.
Al recuperarse, engañó en una conversación telefónica a un agente del Servicio Federal de Seguridad (FSB en ruso), Konstantin Kudryavtsev, y obtuvo así información que apuntaba a que fue envenenado con Novichok, un arma química que había sido colocada en su ropa interior durante su estadía en un hotel de Siberia.
El agente le informó que si el vuelo que había tomado en Omsk, que duraba tres horas, no hubiera aterrizado de emergencia, “el efecto habría sido diferente y el resultado habría sido distinto”.
En todo momento, Moscú negó haber envenado a Navalni.
Pese a todo, el dirigente opositor volvió a Rusia en 2021. Allí fue arrestado de inmediato y, tiempo después, trasladado a una cárcel en Siberia, en la que murió.
“Navalni murió mientras estaba detenido en prisión, lo que significa que Rusia tenía los medios, los motivos y la oportunidad de administrarle este veneno”, afirman en su comunicado los cinco países que divulgaron los análisis el fin de semana y que acusan a Moscú de asesinar al dirigente.
El anuncio sobre el resultado de la investigación se hizo mientras transcurría la Conferencia de Seguridad de Múnich, a la que asistió la viuda de Navalni, Yulia Navalnanya.
“Hoy, junto a su viuda, Reino Unido arroja luz sobre la brutal trama del Kremlin para silenciar su voz”, dijo en la ciudad alemana la ministra de Relaciones Exteriores de Reino Unido, Yvette Cooper, en un comunicado.
“Este es el verdadero rostro de la Rusia actual”, afirmó a su vez la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. “Cinco naciones europeas han determinado que Rusia envenenó a Alexéi Navalni. Fue un acto cobarde de un líder atemorizado”, afirmó, y acusó a Rusia de actuar “como un Estado terrorista que recurre a métodos terroristas: envenenar a opositores políticos, silenciar a periodistas, invadir a vecinos pacíficos”.
La embajada de Rusia en Londres también emitió un comunicado, en el que afirmó que “el método elegido por los políticos de Occidente, la necropropaganda, despierta verdadero estupor” y que estas acusaciones “no son una búsqueda de justicia, sino un ultraje a muertos”.
También la portavoz de la cancillería rusa, María Zajarova, se refirió a estas acusaciones, a las que consideró una “campaña informativa para distraer la atención de los graves problemas de Occidente”.
Dijo que en su momento Rusia pidió a Europa los resultados de análisis que apuntaran a Moscú como responsable de los envenenamientos de Navalni y del exespía ruso Serguéi Skripal, asesinado en Londres, pero no se los brindaron.
Este lunes, cuando se cumplieron dos años de la muerte de Navalni, sus seguidores le rindieron homenaje. Desde la mañana, pese al frío y la nieve, cientos de personas llevaron flores y notas que dejaron junto a su tumba en el cementerio de Borísovo, en Moscú. Allí tuvo lugar una ceremonia religiosa en la que participaron la madre y la suegra de Navalni.
La esposa del opositor está exiliada en Alemania y no pudo asistir ni siquiera a su entierro. El sábado, Yulia Navalnaya, afirmó en un video: “Yo estaba convencida desde el primer día de que mi marido fue envenenado, pero ahora tenemos las pruebas de ello”.
La ex primera ministra de Estonia Kaja Kallas, actual jefa de la diplomacia europea, también afirmó este lunes que el gobierno ruso es “plenamente responsable” del envenenamiento de Navalni y advirtió que la Unión Europea “continuará usando su régimen de sanciones” contra Moscú.