El viernes, la diaria Radio recibió a la senadora colombiana María José Pizarro del oficialista Pacto Histórico (PH). Está en Montevideo por el IV Encuentro de la Red Futuro, organización que a la tarde la tendrá como oradora en una mesa que compartirá con el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y el ministro de Hacienda brasileño, Fernando Haddad.

Definió la iniciativa como “un espacio de conversación, de reunión y de diálogo entre las distintas fuerzas progresistas que existen en el continente”, con el objetivo de generar vínculos entre quienes “se irán consolidando como liderazgos importantes”. “Lo que buscamos es que cuando las izquierdas estén gobernando también puedan hacerlo en un diálogo con las fuerzas políticas”, resumió.

Señaló que el Frente Amplio (FA) es “un referente” regional por haber logrado consolidar “un espacio de unidad”. “Hemos logrado consolidar nuestras distintas fuerzas políticas, progresistas y de izquierda en un solo partido”, dijo. Se trata de algo inédito para Colombia, que incluye facciones históricas como el Partido Comunista Colombiano, el Polo Democrático Alternativo o la Unión Patriótica, pero requiere “mantenerse en el tiempo” y eso “implica un aprendizaje de lo que ya se ha construido”.

PH se juega “el todo por el todo” en mayo

Colombia tendrá elecciones el 31 de mayo. Pizarro es la jefa de debate de Iván Cepeda, el candidato de Petro que lidera las encuestas de intención de voto, seguido por Paloma Valencia del Centro Democrático y Abelardo de la Espriella del ultraderechista Defensores de la Patria. “2,7 millones de colombianos escogieron la candidatura única de Iván Cepeda”, reconstruyó sobre las internas que hicieron en octubre.

Sobre las parlamentarias de marzo, señaló: “Hace 35 años no se tenía una bancada parlamentaria tan grande como la que tenemos en este momento. Son más o menos 4,5 millones de colombianos que votaron por el PH y nos permitieron aumentar nuestra representación. Pasamos de 50 congresistas a 67 entre cámara y Senado”. Dijo que están “muy cerca” de obtener el 50 + 1% para un triunfo en primera vuelta, ya que se juegan “todo” e “inclusive la vida” para no dejar a Uruguay “solo en el continente”.

Afirmó que el PH trabaja en acuerdos programáticos para consolidar la coalición y buscarán recoger “el acumulado de lo que es el gobierno de Gustavo Petro, pero llevándolo mucho más allá”. Plantean una “revolución ética”, entendida como “cambio de conciencia”, y “un sistema contra la corrupción”, ya que según calculan “son más o menos 80 billones de pesos” los que se licuaron en décadas por ese motivo. También prevén profundizar la “revolución agraria” y reformar el sistema de salud.

Sobre el gobierno de Petro destacó las reformas sociales. Listó una acumulación del “60% de aumento del salario mínimo”, lo que llevó a que “se duplique” hacia los 700 dólares. También señaló el reconocimiento de las horas extras; la bonificación por el trabajo nocturno, domingos y festivos; y la reforma pensional, que “aunque se encuentra detenida en la Corte Constitucional”, hay una “decisión de gobierno”. “Hoy, todos los adultos mayores que no recibían ningún tipo de pensión, que estaban en la marginalidad, reciben una suma importante que casi triplica lo que recibía en años anteriores mensual”, acotó.

Por otro lado, enumeró bonificaciones monetarias para estudiantes, el salario mínimo para soldados y la reforma agraria: “Hemos no solamente entregado casi un millón de hectáreas, sino que además hemos formalizado 1.600.000 hectáreas de tierra, campesinos que hoy son propietarios de su tierra. Eso les permite acceder a créditos y ha permitido cambiar la matriz económica del país”, aseguró. En cifras, el desempleo está en 8,9% –las tasas “más bajas de los últimos 35 años”– mientras la inflación está en el 5%.

Petro tuvo cruces con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aunque mantuvieron una reunión en febrero durante la que “se ha establecido por lo menos un mínimo de respeto y una ruta clara entre los dos”, aseguró su correligionaria. “La amenaza de intervención norteamericana es una alerta que no podemos desatender y tenemos que tener siempre en el radar”, opinó Pizarro, y aclaró que no es solamente en términos políticos, sino también implican un flujo de dinero, intercambio comercial y cooperación militar históricas.