En un informe presentado este miércoles de manera conjunta, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) afirmaron que las olas de calor son cada vez más frecuentes, intensas y prolongadas, lo que perjudica a los cultivos, el ganado, la pesca y los bosques.

Según el estudio realizado por las agencias de la ONU encargadas de la alimentación y el clima, el calor extremo está llevando al límite a los sistemas agroalimentarios mundiales, lo que pone en peligro los medios de vida y la salud de más de 1.000 millones de personas.

Los agricultores podrían encontrarse con la imposibilidad de trabajar de forma segura hasta 250 días al año en regiones que ya de por sí son calurosas, como gran parte de India y el sur de Asia, el África subsahariana tropical y muchas zonas de América Central y América del Sur.

“El calor extremo está reescribiendo las reglas sobre lo que los agricultores, pescadores y silvicultores pueden cultivar y cuándo pueden hacerlo. En algunos casos incluso está dictando si aún pueden trabajar”, dijo Kaveh Zahedi, jefe de la oficina de cambio climático de la FAO, cuyas declaraciones fueron recogidas por la agencia Reuters. “En esencia, este informe nos dice que nos enfrentamos a un futuro muy incierto”, agregó el funcionario.

Los datos climáticos más recientes muestran que el calentamiento global se está acelerando, con 2025 entre los tres años más calurosos de los que se tiene registro, lo que está generando fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes y severos.

Al actuar como un multiplicador de riesgos, el calor extremo intensifica las sequías, los incendios y los brotes de plagas, y reduce drásticamente el rendimiento de los cultivos una vez que se superan los umbrales críticos de temperatura.

El informe señala que el aumento de las temperaturas está reduciendo el margen de seguridad del que dependen las plantas, los animales y los seres humanos para funcionar, y que el rendimiento de la mayoría de los principales cultivos disminuye una vez que las temperaturas superan los 30 grados.

Durante la presentación del informe, Zahedi citó el caso de Marruecos, donde seis años de sequía fueron seguidos por olas de calor sin precedentes. “Esto provocó una caída de más del 40% en el rendimiento de los cereales. Arrasó la cosecha de aceitunas y cítricos. Básicamente, esas cosechas se perdieron”, afirmó. Las olas de calor marinas también son cada vez más frecuentes, lo que agota los niveles de oxígeno en el agua y amenaza a las poblaciones de peces.

En 2024, más del 90% de los océanos del mundo sufrió al menos una ola de calor marina, según el informe.

Los riesgos aumentan drásticamente a medida que se acelera el calentamiento. Se prevé que la intensidad de los episodios de calor extremo se duplique aproximadamente con un calentamiento de 2 grados y se cuadruplique con 3 grados, en comparación con 1,5 grados, según el informe.

Zahedi señaló que cada aumento de un grado en las temperaturas medias globales reduce el rendimiento de los cuatro principales cultivos del mundo –maíz, arroz, soja y trigo– en aproximadamente un 6%.

La FAO y la OMM señalaron que las respuestas parciales están resultando insuficientes y pidieron una mejor gestión de los riesgos y sistemas de alerta temprana meteorológica para ayudar a los agricultores y pescadores a tomar medidas preventivas.

“Si se puede poner los datos en manos de los agricultores, estos pueden ajustar cuándo siembran, qué siembran y cuándo cosechan”, afirmó Zahedi.

Sin embargo, el informe señala que la adaptación por sí sola no es suficiente, y sostiene que la única solución duradera a la creciente amenaza del calor extremo es una acción coordinada para frenar el cambio climático.