Cuando se acercaba el final de la tregua que había sido acordada entre Washington y Teherán hace dos semanas, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el martes, de manera unilateral, la extensión del alto el fuego, sin mencionar la fecha límite para dicha prórroga.
Horas después de anunciar que “esperaba bombardear” nuevamente el territorio iraní, Trump adoptó un tono radicalmente diferente en una publicación en Truth Social, diciendo que extendería el alto el fuego hasta que los negociadores iraníes presentaran una propuesta de paz.
“Debido a que el gobierno de Irán se encuentra gravemente dividido, y a petición del mariscal de campo Asim Munir y del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, suspendemos nuestros ataques contra Irán hasta que sus líderes y representantes presenten una propuesta unificada”, escribió Trump en su mensaje.
“Ordené a nuestras Fuerzas Armadas que continúen el bloqueo y, en todos los demás aspectos, que permanezcan preparadas y capacitadas, y por consiguiente, prorrogaré el alto el fuego hasta que se presente su propuesta y se concluyan las conversaciones, de una forma u otra”, agregó el mandatario.
El gobierno de Pakistán, que está oficiando como mediador entre las partes, agradeció de manera pública la decisión del mandatario estadounidense, que se dio en un momento de enorme incertidumbre, porque Washington y Teherán no habían acordado retomar las negociaciones directas en Islamabad, la capital paquistaní.
“Espero que ambas partes sigan respetando el alto el fuego y puedan llegar a un acuerdo de paz integral durante la segunda ronda de conversaciones programada en Islamabad para poner fin definitivamente al conflicto”, expresó el primer ministro Sharif en su cuenta en X.
El martes, el vicepresidente estadounidense, James David Vance, estaba a punto de tomar un vuelo hacia Pakistán, pero finalmente no lo hizo después de que Irán no confirmara la ida a Islamabad de su delegación. Sobre este punto, el diario estadounidense The Wall Street Journal, citando fuentes oficiales, informó que los iraníes comunicaron que no volverían a hablar con los representantes del gobierno de Trump hasta que se levante el bloqueo de los puertos iraníes.
De todas maneras, oficialmente Irán no se había expresado hasta entrada la madrugada del miércoles sobre la decisión tomada por Trump. Numerosos altos funcionarios iraníes no ocultaron en sus declaraciones públicas de los últimos días su desconfianza con Estados Unidos, y por ello se mostraron evasivos respecto a reanudar las negociaciones.
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, vinculó la continuación del bloqueo naval con la posibilidad de avanzar en cualquier tipo de negociación o diálogo. El jefe diplomático de Teherán también había calificado el bloqueo como un acto de guerra y una acción de piratería.
De todos modos, Irán no cierra la puerta a las negociaciones, pero quiere que se celebren bajo determinadas condiciones que por el momento no se están cumpliendo.
Igualmente, la tensión en la zona persiste, y en ese sentido, el general Majid Mousavi, jefe de la división aeroespacial de la Guardia Revolucionaria iraní, amenazó con poner fin a la producción de petróleo en Medio Oriente si su país sufría ataques lanzados desde el territorio de sus vecinos del Golfo.
“Los vecinos del sur deben saber que, si su geografía e instalaciones se utilizan al servicio de los enemigos para atacar a la nación iraní, deben despedirse de la producción de petróleo en Oriente Medio”, declaró Mousavi, de acuerdo a lo que consignó la cadena qatarí Al Jazeera.