Después de una primera vuelta con 35 candidatos a la presidencia de Perú, el domingo competirán en balotaje los dos dirigentes que reunieron más votos en abril. Pese a que no llegaron ni al 20% de apoyo, Keiko Fujimori y Roberto Sánchez parecen haber logrado desde entonces cierta polarización en el país.
El jueves cerraron sus campañas, cada uno con un acto masivo en Lima, tratando de captar los últimos votos, cuando las encuestas muestran un empate técnico. El último sondeo que se conoció fue el de Ipsos, presentado el jueves, que midió una intención de voto casi idéntica para los dos candidatos: de 43,8% para Sánchez y de 43,2% para Fujimori.
En la primera vuelta, la candidata de Fuerza Popular reunió 17,1% de los votos y Sánchez, de Juntos por el Perú, 12%. Desde esos mínimos de apoyo se dirigen hacia el balotaje en un ambiente político difícil, en un país que tuvo diez presidentes en solo ocho años.
Una muestra de este clima fueron los problemas que tuvo Sánchez para hacer su acto de campaña en Lima. El alcalde de la capital, Renzo Reggiardo, del partido de extrema derecha Renovación Popular, le negó el permiso para que cerrara la campaña en el Paseo de los Héroes Navales, donde lo había planeado.
Reggiardo argumentó que era una zona declarada protegida. Sin embargo, desde la primera vuelta electoral se hicieron allí varias movilizaciones del excandidato a la presidencia por Renovación Popular Rafael López Aliaga, que una y otra vez convocó a sus partidarios para denunciar un fraude electoral, del que nunca presentó pruebas, e insistió en que era él quien debía haber pasado al balotaje y no Sánchez.
El candidato de Juntos por el Perú le pidió a Reggiardo que cambiara su decisión “con sentido democrático”, pero finalmente optó por trasladar su acto final a la Avenida de la Peruanidad, también en la capital.
Al igual que López Aliaga, Fujimori tiene antecedentes de denunciar fraude. Así lo hizo en las elecciones pasadas, cuando fue derrotada por Pedro Castillo en la segunda vuelta, y consultada sobre las elecciones del domingo no aseguró que vaya a avalar los resultados.
Con la imagen de Alberto Fujimori y Pedro Castillo
Un elemento que caracteriza a los candidatos a la presidencia peruana son las figuras que reivindican. En el caso de Sánchez, defiende el liderazgo de Pedro Castillo, el presidente que surgió de las últimas elecciones. Castillo, que quiso representar a las clases populares y campesinas, terminó por dar un autogolpe cuando anunció que disolvería el Congreso, que se encaminaba a destituirlo. En ese momento, Sánchez, que era su ministro de Comercio Exterior y Turismo, renunció y ocupó la banca de congresista que había obtenido. Este año hizo campaña con el sombrero blanco que caracteriza a Castillo y reivindicó al expresidente encarcelado por el autogolpe, aunque toma distancia de esta acción.
Fujimori, a su vez, asume como propio el legado de su padre, Alberto Fujimori, exdictador condenado por matanzas y violaciones a los derechos humanos, que impulsó una política neoliberal en Perú en los años 2000.
Los que piden el voto para Sánchez
Otro dato para conocer a los dirigentes que aspiran a la presidencia peruana puede encontrarse en los apoyos políticos que reciben. Una referente de la izquierda peruana, la excandidata a la presidencia Verónika Mendoza, que en estas elecciones apoyó en primera vuelta a Ronald Atencio, de la Coalición Venceremos, llamó a los indecisos a apoyar a Sánchez. “Solo recuerda que la señora K reivindica la dictadura de su padre, en la cual se hizo un golpe, con tanques y armas, se persiguió y asesinó a los opositores, se esterilizó a miles de mujeres sin su consentimiento, se compró a jueces, fiscales, congresistas, prensa, y se remató nuestra riqueza”, advirtió Mendoza en un mensaje en sus redes sociales. “Pero sobre todo, recuerda que la señora K ya gobernó. Desde 2016 ella y sus secuaces han tenido el control del Congreso, y desde ahí han sacado presidentes como si nada, contra el voto del pueblo soberano, generando inestabilidad y caos, y han ido capturando el Tribunal Constitucional, la Junta Nacional de Justicia, la Defensoría del Pueblo, etcétera, buscando controlar todas las instituciones”, señaló.
Mendoza dijo que, con ese poder, Fujimori y su partido, Fuerza Popular, beneficiaron a empresarios, “despreciaron la vida de 50 peruanos asesinados solo por ejercer su derecho a protestar”, en referencia a las manifestaciones que siguieron al encarcelamiento de Castillo, y “han blindado a su títere Dina Boluarte”, la expresidenta que asumió entonces. “Si no les ponemos el pare ahora con nuestro voto, la señora K y su coalición mafiosa van a terminar de secuestrar nuestras instituciones, destruir nuestra economía y desaparecer a cualquiera que se les ocurra”, advirtió Mendoza.
No solo la izquierda advierte contra Fujimori. También Salvador del Solar, que fue presidente del Consejo de Ministros durante el gobierno de Martín Vizcarra y ministro de Cultura en la presidencia de Pedro Pablo Kuczynski -además de ser actor y cineasta-, publicó en sus redes un mensaje a los indecisos. Destacó “la absoluta ausencia de entusiasmo” que percibe ante esta segunda vuelta. Dijo que las elecciones fueron ganadas por “los votos blancos y nulos”, que ni Fujimori ni Sánchez tienen representatividad y que él mismo pensaba votar en blanco, porque no le convence ninguna de las dos candidaturas. Sin embargo, en los últimos días antes de la elección, decidió votar a Sánchez. “No puedo darle mi voto a un partido como Fuerza Popular, que nos ha demostrado, por lo menos en los últimos diez años, cuál es su comportamiento: arrasar a los oponentes. Ahora pueden decir que les preocupa ‘el comunismo’, como dicen, exagerando, pero se trajeron abajo el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, que de comunista no tenía nada”, manifestó.
“No solo arrasan a sus oponentes sino que buscan copar las instituciones. Tienen ya control del Tribunal Constitucional, control de la Fiscalía, control de la Junta Nacional de Justicia, control de la Defensoría del Pueblo y por supuesto del Congreso. Darles además el control del Ejecutivo me parece un riesgo más grande” que votar a una opción que “también me inquieta y me preocupa, pero no tiene el poder de controlarlo todo”, concluyó.
El expresidente Vizcarra, que gobernó de 2018 a 2020, y que como otros exgobernantes peruanos cumple una condena por delitos de corrupción, también respaldó la candidatura de Sánchez. Dijo que, junto con su partido, Primero Perú, estarán “vigilantes para que el próximo gobierno trabaje en favor de todos los peruanos, priorizando a los más vulnerables y con estricto respeto de la democracia”. En las elecciones de abril, Primero Perú presentó como candidato a la presidencia al hermano de Vizcarra, Mario Vizcarra, que obtuvo solo 0,86% de apoyo.
Respaldo regional para Fujimori
La candidata de Fuerza Popular, que también enfrentó acusaciones de corrupción y que compite por cuarta vez por la presidencia de Perú, agradeció el miércoles el apoyo que recibió de 14 expresidentes y dirigentes iberoamericanos que integran el Grupo Libertad y Democracia, de derecha. Este grupo no tiene integrantes de Uruguay, pero en 2024, cuando organizó un homenaje al expresidente chileno fallecido Sebastián Piñera, el entonces presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, participó en ese encuentro y dio un discurso.
Entre quienes firmaron en apoyo a Fujimori se encuentran Mauricio Macri, de Argentina, el autoproclamado presidente de Venezuela en 2019, Juan Guaidó, Mariano Rajoy, de España, Iván Duque, de Colombia, Mario Abdo Benítez, de Paraguay, Vicente Fox, de México, y Jeanine Áñez, que gobernó Bolivia después del golpe de Estado de 2019 que derrocó a Evo Morales.
En un comunicado afirman que “América Latina ha sido testigo, en años recientes, del grave daño que los proyectos de izquierda radical han infligido sobre las democracias de la región”, y advierten que “Perú tiene este domingo la oportunidad histórica de elegir un camino distinto: el de la certeza jurídica, la apertura económica y la gobernabilidad democrática”. Para los firmantes, “la candidatura de Keiko Fujimori es precisamente esa alternativa”.
La dirigente peruana consideró “un honor recibir el respaldo de 14 expresidentes iberoamericanos” a su candidatura, y dijo que ese apoyo reafirma “nuestra convicción democrática y fortalece nuestro compromiso con la libertad, el Estado de derecho y el desarrollo de nuestro país”.
Dentro de Perú, Fujimori recibió el respaldo del tercero en votos, el ultraconservador López Aliaga, que, pese a haber denunciado fraude, manifestó que, ante una segunda vuelta que “está muy empatada”, apoya a la candidata de Fuerza Popular, a la que considera “la única opción democrática”.
