El gobierno brasileño anunció este lunes un paquete adicional de medidas para contener el aumento de los precios de los combustibles, impulsado por la guerra en Medio Oriente.

Las acciones incluyen subsidios directos, reducciones de impuestos y apoyo financiero a sectores estratégicos, con el objetivo de preservar el suministro y aliviar los costos para consumidores y empresas. El conjunto de iniciativas se formalizó mediante una Medida Provisional (MP), un proyecto de ley y decretos que fueron firmados por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

De acuerdo con lo que informó el portal Brasil 247, las medidas abarcan desde la cadena de suministro de combustibles hasta el sector de la aviación, con un impacto directo en la dinámica de precios y la logística nacional. En el segmento del diésel, el gobierno puso un subsidio de 1,20 reales por litro para la importación de este combustible, en colaboración con los estados y el Distrito Federal, que deberá asumir la mitad del costo.

Esta iniciativa se suma a los incentivos existentes y busca garantizar el suministro del producto en el mercado interno. Además, se creó un subsidio de 80 centavos de real por litro para el diésel producido en Brasil, que será financiado íntegramente por el gobierno federal.

La medida tendrá una duración inicial de dos meses y podrá prorrogarse, obligando a los productores a trasladar el beneficio al consumidor final.

El paquete también incluye la exención de impuestos sobre el biodiésel, un combustible renovable que representa el 15% de la mezcla de diésel. Se espera que estas medidas se traduzcan en una reducción directa en el precio final en las estaciones de servicio.

Para el gas licuado de petróleo (GLP) el gobierno autorizó un subsidio de 850 reales por tonelada para la importación del producto. La medida busca igualar el precio del GLP importado con el producido en el país, reduciendo el impacto en el costo del gas para cocinar, especialmente para la población más vulnerable.

En el sector de la aviación se anunciaron líneas de crédito que podrían alcanzar los 9.000 millones de reales, algo más de 1.750 millones de dólares. Estos recursos se destinarán a la reestructuración financiera de las empresas y al financiamiento del capital de trabajo. También se determinó la exención de impuestos federales sobre el queroseno de aviación, lo que debería reducir los costos operativos de las empresas.

Otro punto relevante es el aplazamiento del pago de las tasas de navegación aérea correspondientes a abril, mayo y junio, que ahora se pagarán en diciembre, lo que facilitará el flujo de caja de las empresas aéreas.

La medida provisional también prevé la adopción de mecanismos para suavizar las fluctuaciones de precios a lo largo del tiempo y refuerza la supervisión de las prácticas abusivas.

En escenarios de crisis, como conflictos geopolíticos, se ampliarán las sanciones por aumentos de precios injustificados o por la negativa de suministro.

Además, un proyecto de ley presentado al Congreso con carácter de urgente crea un nuevo tipo de delito para castigar los aumentos abusivos de precios, con una pena de dos a cinco años de prisión.

Estas medidas forman parte de una estrategia más amplia para reducir los efectos de la volatilidad internacional en la economía brasileña, garantizar el suministro y contener las presiones inflacionarias que existen en Brasil.