El bloqueo estadounidense a los buques que utilizan puertos iraníes en el golfo Pérsico comenzó el lunes por la noche poniendo a prueba el alto del fuego acordado por las partes la semana pasada.

El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) no hizo ningún anuncio formal sobre el inicio del bloqueo, pero había indicado que entraría en vigor durante las primeras horas de la noche iraní y que se aplicaría a cualquier buque que entrara o saliera de puertos o zonas costeras de Irán, mientras que los buques que utilizaran puertos no iraníes no se verían afectados, de acuerdo a lo que informó el diario británico The Guardian.

El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que 34 buques habían cruzado el estrecho de Ormuz, la puerta de entrada al golfo Pérsico, el domingo, pero no había pruebas que respaldaran esta afirmación.

La situación que están afrontando los marineros que actualmente están cerca del paso estratégico situado entre las costas de Irán y Omán está generando preocupación en la Organización Marítima Internacional. Según declaraciones recogidas por The Wall Street Journal, desde la entidad se reafirmó la necesidad de proteger la libertad de navegación, poco antes de que comenzara el bloqueo naval estadounidense a Irán.

Mientras el bloque se estaba empezando a efectivizar, Trump dio declaraciones a la prensa este lunes en la Casa Blanca, donde el magnate republicano volvió a reiterar una de las ideas que más dijo desde que empezó el conflicto: que los iraníes se comunicaron con Washington con intenciones de negociar. “Nos ha llamado la otra parte”, dijo Trump, ya que según él “tienen mucho interés en llegar a un acuerdo”. Los dichos del mandatario parecen chocar de frente con la realidad, dado que el fin de semana en las conversaciones de más de 20 horas, que tuvieron funcionarios estadounidenses e iraníes en Pakistán, ni siquiera se plantaron las bases de un acuerdo de paz mínimamente sostenible.

La cuestión de la frágil tregua vigente también fue abordada este lunes en una conversación entre el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, y su par ruso, Serguéi Lavrov.

Según trascendió, en el diálogo entre los altos funcionarios el jefe diplomático del Kremlin le dijo al iraní que el conflicto no tiene solución militar y lo llamó a evitar el reinicio de las hostilidades.

Según informó en un comunicado el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Lavrov también confirmó la firme disposición del gobierno de Moscú a colaborar en la resolución de la crisis generada por los ataques coordinados del 28 de febrero de Estados Unidos e Israel sobre Irán.

La cancillería rusa agregó en su comunicado que Araghchi informó a Lavrov sobre los detalles de las extensas e infructuosas conversaciones celebradas en Pakistán entre representantes de Washington y Teherán.

Rusia e Irán son firmes aliados y tienen vigente un tratado de asociación estratégica integral firmado el año pasado, que incluye la cooperación militar, algo que se está viendo desde hace tiempo en la campaña militar rusa sobre Ucrania, donde las fuerzas de Moscú emplean con frecuencia drones de fabricación iraní, entre otros armamentos.

Al mismo tiempo, este martes en Washington representantes de los gobiernos de Israel y Líbano se reunirán para intentar llegar a una base de acuerdos que permitan terminar con la invasión del ejército a la zona sur del territorio libanés, hecho que se dio en el contexto de la guerra entre los israelíes y la milicia chiita libanesa proiraní de Hezbolá.

Esta organización manifestó su rechazo a las negociaciones en un discurso televisivo del líder de la entidad, Naim Qassem, que llamó al gobierno libanés a cancelar la reunión con los israelíes, calificando las conversaciones de inútiles.

Qassem expresó que su grupo seguirá haciendo frente a los ataques israelíes contra Líbano, al tiempo que el ministro de Relaciones Exteriores de la nación árabe, Youssef Raggi, aseguró que las conversaciones directas con Israel buscan avanzar hacia un alto el fuego, separado de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, marcando una separación entre ambos procesos diplomáticos.