La creciente presión que está ejerciendo el gobierno de Estados Unidos sobre el israelí parece surtir efecto, ya que diversas fuentes informativas ven cercana una tregua en los combates que sostienen desde hace más de un mes las fuerzas israelíes con la milicia chiita libanesa proiraní Hezbolá.

Entrada la noche de este miércoles, el gabinete de seguridad del primer ministro Benjamin Netanyahu estaba reunido para discutir un alto el fuego temporal en Líbano, una posibilidad que no es la deseada por el Ejecutivo israelí, pero sí por la administración estadounidense que encabeza el presidente Donald Trump.

“Nuestra evaluación es que, en pocos días, no tendremos más remedio que cesar el fuego por completo en Líbano”, declaró una fuente política israelí de alto rango al Canal 12 de la televisión local.

De acuerdo con lo que informó el diario The Times of Israel, Estados Unidos está presionando a Israel para que acepte un alto el fuego temporal de una semana con Hezbolá, con la esperanza de que esta medida facilite las negociaciones entre Israel y Líbano, auspiciadas por Estados Unidos, así como los esfuerzos de Washington por alcanzar un acuerdo con Irán que ponga fin a la guerra en ese país.

La posibilidad de que se produjera una tregua en los combates había sido difundida por la cadena televisiva libanesa Al-Mayadeen, vinculada a Hezbolá, que informó, citando a un alto funcionario iraní, que se esperaba que la tregua comenzara a regir en las próximas horas, una alternativa que en principio había sido rechazada por Israel.

Este miércoles prosiguieron los enfrentamientos entre los israelíes y militantes de Hezbolá en varios puntos del sur de Líbano, zona que está parcialmente ocupada por Israel, que pretende establecer allí de forma definitiva un área de protección. De hecho, este mismo miércoles Netanyahu ordenó el reforzamiento del lugar con la presencia de más combatientes.

La ocupación israelí obviamente es rechazada por el gobierno libanés, que está lidiando con una confrontación militar de la que no es parte, al tiempo que dentro del país se está generando una complejísima situación humanitaria, con centenares de miles de desplazados.

Mientras Washington trata de frenar la escalada en territorio libanés, también trabaja para volver a la mesa de negociaciones con Irán, pese a que las tensiones siguen latentes en el estrecho de Ormuz, donde la situación no termina de aclararse.

A pesar de la fuerte presencia militar en la zona, la tregua se mantiene vigente y este miércoles llegó a Teherán una delegación de negociadores paquistaníes que tenían como misión entablar diálogo con altos funcionarios iraníes para reactivar las conversaciones directas entre Estados Unidos e Irán.

También en la esfera diplomática, la Casa Blanca negó que Estados Unidos haya pedido “formalmente” una extensión del alto el fuego con Irán, que finaliza el miércoles de la semana que viene. De todas maneras, la portavoz presidencial Karoline Leavitt sí hizo referencia a “la posibilidad de reuniones presenciales” que, de darse, se llevarán a cabo en Pakistán, país al que Leavitt reconoció como el “único mediador en esta negociación”, de acuerdo con lo que informó El País de Madrid.