La tensión y las expectativas políticas aumentan en Perú a medida que pasan los días sin que se anuncie oficialmente quién competirá con Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, en la segunda vuelta presidencial del 7 de junio.

Este miércoles, con más de 91% de los votos escrutados, el candidato Roberto Sánchez, del sector izquierdista Juntos por el Perú, pasó al segundo lugar al superar al ultraderechista Rafael López Aliaga, de Renovación Popular. El escrutinio oficial parcial de las elecciones del domingo arrojaba 17% de votos para Fujimori, 12,1% para Sánchez y 11,8 para López Aliaga.

Aunque su ingreso al balotaje todavía no es oficial y el recuento sigue, Sánchez agradeció en su cuenta de X “a Dios, a la Pachamama” y al “Pueblo Milenario” de Perú.

El candidato fue ministro de Comercio Exterior y Turismo durante los 16 meses que duró el gobierno de Pedro Castillo, el expresidente que fue condenado a 11 años de prisión por el fallido autogolpe de diciembre de 2022.

Después de ese episodio, Sánchez renunció al gabinete y volvió al Congreso. Cuando los legisladores votaron la destitución de Castillo, optó por abstenerse.

Durante su reciente campaña, Sánchez, que suele utilizar el sombrero de campesino que caracterizaba a Castillo, prometió indultar al expresidente. Además, sumó a su partido a seguidores y familiares del exgobernante que no llegaron a tiempo para inscribir una organización política propia.

Aunque use el sombrero de Castillo, Sánchez no proviene del campesinado, sino que es psicólogo. Como candidato a presidente abogó por un Perú plurinacional en el que se combata la pobreza y se protejan los recursos naturales ante el extractivismo y prometió convocar una Asamblea Constituyente.

Este miércoles, en su cuenta de X, pidió “justicia restauradora para los mártires del sur andino”, en referencia a los 50 muertos que dejó la represión a las protestas que surgieron cuando Castillo fue detenido y reemplazado por su vicepresidenta, Dina Boluarte.

Discursos y amenazas

Sánchez había adelantado el martes que tenía datos de proyecciones que le daban una votación del 12,8% y llamó a esperar los resultados oficiales “tranquilos y serenos”.

Todo lo contrario hizo ese día López Aliaga, que desde antes de las elecciones insistió en instalar sospechas de fraude. El martes, en un discurso ante sus seguidores, amenazó a las autoridades electorales. Dio un plazo de 24 horas al presidente del Jurado Nacional de Elecciones, Roberto Burneo, para declarar nulas las elecciones y dijo, sin pruebas, que hubo un “fraude electoral” que implicó “500.000 votos robados” a su partido.

Afirmó que en Perú se aplicaron tácticas de fraude e insistió en compararlas con una supuesta estrategia para alterar resultados electorales en Venezuela, llamada “plan Morrocoy”.

Dirigiéndose públicamente a Burneo, López Aliaga continuó: “Tiene hasta las ocho de la noche del día de mañana para declarar la nulidad de este fraude electoral [...]. Si a las ocho de la noche no declara nula esta porquería, señor Burneo, prepárese a su propio plan Morrocoy. Bien grandazo lo va a tener. Un Morrocoy enorme para que te comportes como hombre. [...] Morrocoy, se lo vamos a meter ya sabe por dónde”.

López Aliaga, exalcalde de Lima y numerario del Opus Dei, declaró a sus partidarios en “estado de emergencia” hasta que se publiquen los resultados oficiales definitivos y los llamó a sumarse a la “insurgencia civil si se termina de consumar el fraude”.

Entrevistada por en el canal de Youtube del diario limeño La República, una de las candidatas a diputada más votadas, Indira Huilca, del partido Ahora Nación, dijo que ver a López Aliaga “amenazando a autoridades electorales, usando además un lenguaje totalmente violento” y una “figura de abuso” y “violencia sexual contra el señor Burneo” supera “cualquier tipo de discrepancia política, cualquier tipo de diferencia y nos pone frente a un personaje que no debe ser considerado como parte del juego democrático”.

También Keiko Fujimori cuestionó las amenazas del exalcalde. “No voy a responder a los insultos del señor Rafael López Aliaga, pero lo que sí no podemos permitir es que se convoque a una insurgencia. En una democracia y en un Estado de derecho, quienes lideran partidos tienen el deber de preservar el orden”, dijo.