Este domingo, funcionarios de los gobiernos de Estados Unidos e Irán, con la mediación de Pakistán y Qatar, entablaron conversaciones en Suiza en el contexto de los 60 días de plazo que Washington y Teherán se dieron en el memorando de entendimiento que firmaron el miércoles para terminar la guerra, que comenzó el 28 de febrero.
Bürgenstock, un complejo turístico de montaña propiedad de Qatar, situado muy cerca de la ciudad suiza de Lucerna, fue el escenario al que llegaron las delegaciones para intentar hace durar la frágil tregua. De hecho, este domingo fue el primer día en largos meses en que no se reportaron ataques israelíes en el territorio de Líbano.
La gran presión que puso el gobierno del presidente estadounidense sobre el israelí que encabeza el primer ministro Benjamin Netanyahu pesó decisivamente en ese sentido, según expresaron voceros militares de Israel. El cónclave en Suiza se dio en un contexto de mucha aspereza entre estadounidenses e iraníes, en el encuentro no hubo foto conjunta y, además, los enviados de Teherán se retiraron del complejo durante un momento de las negociaciones, plagadas de dificultades, entre ellas, la decisión iraní de mantener cerrado el estrecho de Ormuz en protesta por la incapacidad de Donald Trump para obligar a Israel a cesar de manera permanente su guerra con los chiitas libaneses de Hezbolá.
El vicepresidente estadounidense, James David Vance, al frente de la delegación estadounidense, al igual que lo había hecho en la primera instancia negociadora en Islamabad, la capital de Pakistán, declaró a su llegada al lugar del encuentro que se agregaba Líbano a la agenda, que originalmente se había concebido para centrarse en la apertura del estrecho, el levantamiento de las sanciones estadounidenses a las exportaciones del petróleo iraní y el descongelamiento de los activos iraníes en el extranjero.
La primera cláusula del memorando de entendimiento publicado la semana pasada exige un alto el fuego en todos los frentes, incluido Líbano, pero aparentemente el tema no fue abordado directamente entre las partes, aunque, al parecer, el conflicto entre Israel y Hezbolá y las amenazas de Trump respecto de este tema provocaron que la delegación iraní abandonara el lugar de las negociaciones.
No quedó claro si la retirada de Irán de las negociaciones sería permanente o una protesta simbólica, pero antes de abandonar las conversaciones presenciales Irán alcanzó un borrador de acuerdo sobre cómo Estados Unidos emitirá una exención para levantar las sanciones a las exportaciones del petróleo iraní, una de las condiciones clave antes de que Irán inicie las conversaciones sobre su programa nuclear.
“La delegación de la República Islámica de Irán, tras reunirse con la delegación catarí, una de las partes mediadoras, abandonó el edificio donde se celebraban las negociaciones”, informó la agencia estatal de noticias IRNA. “Al mismo tiempo que comenzaban las conversaciones en Suiza, Donald Trump publicó un mensaje en X en el que reiteró sus amenazas y declaraciones contra Irán”, agregó la agencia.
El mensaje publicado por Trump fue el siguiente: “Irán debe impedir de inmediato que sus agentes a sueldo en Líbano causen problemas. Si no lo hacen, volveremos a golpear a Irán con mucha fuerza, igual que la semana pasada, ¡pero aún más!”. El mandatario estadounidense dijo también que su país “tomaría el control del estrecho si fuera necesario”, y agregó: “Los haré volar por los aires” si no abren el estrecho de Ormuz.
Pero, más allá de la retirada anteriormente mencionada, los dichos de Trump fueron respondidos por el presidente del Parlamento iraní y jefe negociador, Mohammad Bagher Ghalibaf, quien desestimó las amenazas estadounidenses, afirmando que Teherán está preparado para responder si fuera necesario. “¿Acaso no piensan que, si sus amenazas tuvieran algún efecto, no habrían llegado al punto de desesperación en el que se encuentran hoy? No contamos con las amenazas estadounidenses”, publicó Ghalibaf en X.
“Más les vale tener cuidado con sus comentarios; nuestras fuerzas armadas están listas para responder de otra manera. Digan lo que digan, seremos nosotros quienes actuaremos”, finalizó el alto funcionario de Teherán.
