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Mundo Medio Oriente
Ataque israelí, el 15 de junio, en Nabatieh, en el sur de Líbano. Foto: Mahmoud Zayyat, AFP

Ataque israelí, el 15 de junio, en Nabatieh, en el sur de Líbano. Foto: Mahmoud Zayyat, AFP

Más dudas que certezas sobre el acuerdo al que llegaron Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra

La tregua de 60 días entró en vigor, pero quedan muchos asuntos por resolver, entre ellos la guerra en curso entre Israel y Hezbolá.

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El anuncio realizado el domingo por Estados Unidos e Irán sobre la firma de un memorando de entendimiento para poner fin a la guerra que comenzó el 28 de febrero tranquilizó en parte la convulsa realidad mundial y también a los mercados, aunque todavía quedan muchos pasos para poder decir que efectivamente Teherán y Washington alcanzaron un acuerdo de paz.

La tregua de 60 días que entró en vigencia tras la firma virtual del memorando de entendimiento, que será firmado de manera presencia el viernes en Ginebra, ya está poniendo a prueba si los gobiernos de Estados Unidos e Irán son capaces de convertir el alto el fuego en una solución más amplia, comenzando con el estrecho de Ormuz y luego abordando la cuestión mucho más compleja del programa nuclear iraní.

Según lo que declararon funcionarios estadounidenses al portal Axios, la prórroga del alto el fuego por dos meses está en vigencia, sin embargo, no se espera que el estrecho de Ormuz comience a reabrirse hasta después de la ceremonia formal de firma que tendrá lugar el viernes.

Gran parte de la confusión que existe se aclararía si las partes o los mediadores publicaran el texto completo del memorando de entendimiento, cuyo contenido se conoce, por ahora, de manera muy fragmentada. Pero esto puede llegar a ocurrir recién después de que se firme el acuerdo en Suiza.

Sí se sabe que el acuerdo prevé la reapertura del estrecho de Ormuz, controlado en gran medida por Irán desde el inicio de la guerra, lo que se espera que estabilice los mercados energéticos, gravemente afectados. A cambio, Estados Unidos levantará el bloqueo naval a los puertos del sur de Irán, lo cual afectó a la ya golpeada economía iraní.

Pero el clima de desconfianza entre las partes es muy grande, particularmente entre los funcionarios iraníes, que con base en su experiencia argumentan que los estadounidenses incumplieron sus promesas en anteriores instancias en las que un acuerdo parecía inminente.

Este lunes, poco después de arribar a la localidad francesa de Évian-les-Bains, –muy cercana a la frontera con Suiza, donde desde este lunes hasta el miércoles se celebrará la cumbre del G7– el presidente estadounidense, Donald Trump, declaró a la prensa que el acuerdo con Irán estaba “completamente firmado”.

De acuerdo a lo que informó el diario británico The Guardian, el mandatario estadounidense, que el domingo cumplió 80 años, dijo además que el estrecho de Ormuz estará “completamente abierto” a partir del viernes, pero persisten las dudas sobre las tarifas de navegación que pretende imponer Teherán y más aún sobre la guerra que persiste entre Israel y la milicia libanesa chiita de Hezbolá.

Además, quedan por abordar muchos asuntos importantes y delicados, como qué pasará con el uranio enriquecido que Irán tiene en su territorio, las sanciones estadounidenses y los activos congelados de Teherán. Es probable que estos temas se pospongan, lo que genera pesimismo entre muchos iraníes respecto a la posibilidad de que se alcance una solución definitiva a largo plazo.

Otro tema que genera enorme preocupación es la guerra en curso, principalmente en el territorio libanés, donde las fuerzas israelíes siguen presentes en el sur, en el contexto de su combate a Hezbolá, que esporádicamente lanza algún ataque sobre el norte de Israel.

Este lunes el presidente libanés, Joseph Aoun, y el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, mantuvieron una conversación telefónica en la que discutieron sobre la actualidad en la región. Según un comunicado publicado por la Presidencia libanesa, Aoun recalcó que “la estabilidad, la seguridad y la soberanía de Líbano siguen siendo una prioridad nacional”, y expresó su esperanza de que el entendimiento entre Estados Unidos e Irán “constituya un paso positivo hacia la reducción de tensiones y la apertura de soluciones diplomáticas”.

“Araghchi también reafirmó la importancia de que todas las partes respeten la soberanía de Líbano y la unidad de sus territorios, y declaró su deseo de que “el clima positivo generado por este entendimiento contribuya a la estabilidad en Líbano”, se expresa, además, en el texto difundido por Beirut.

El acuerdo al que llegaron estadounidenses e iraníes está recibiendo críticas de todo el espectro político israelí, a menos de cuatro meses de las elecciones. Esto se debe, en parte, a que exige que Israel respete un alto el fuego en Líbano.

Al respecto, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, fue enfático al declarar que su país no se retirará de las zonas del sur de Líbano que ocupa ni renunciará a su capacidad para responder a los ataques de Hezbolá. “Si Irán ataca a Israel por la guerra en Líbano, Israel responderá con toda su fuerza”, expresó el jerarca del gobierno que lidera el primer ministro Benjamin Netanyahu.

Pero al contrario de lo que argumenta Teherán, un alto funcionario estadounidense declaró que el acuerdo no exige una retirada israelí del sur de Líbano y no crearía un “alto el fuego unilateral”, lo que significa que Israel podría responder si Hezbolá ataca. Sin embargo, a las autoridades israelíes les preocupa que su libertad de acción en Líbano se vea drásticamente restringida.

En relación con Líbano, Netanyahu dio una conferencia de prensa este lunes a medios locales en la que afirmó que Israel “tomó el control de zonas centrales” desde las que Hezbolá lo amenazaba. “Permaneceremos en las zonas de seguridad, cueste lo que cueste”, declaró; y agregó: “Nuestra lucha aún no ha terminado”.