“Este es el mejor gobierno que hemos hecho”, pero en las encuestas de intención de voto “la población brasileña está muy dividida”, dijo el senador Humberto Costa, secretario de Relaciones Internacionales del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil. Por lo tanto, todo indica que la elección de presidente no se resolverá el 4 de octubre, sino en la segunda vuelta del 25 de ese mes, y la definición por Luiz Inácio Lula da Silva o Flávio Bolsonaro estará en manos de “una parte muy pequeña de la población”, concluyó.
En ese escenario, cualquier ofensiva que incida en los votantes se vuelve más riesgosa, y el PT ha visto varias señales de que Estados Unidos impulsa ese tipo de acciones. Desde la guerra arancelaria, promovida por el exdiputado Eduardo Bolsonaro desde Estados Unidos, hasta la declaración en la que Washington clasifica a grupos criminales de Brasil como organizaciones terroristas.
Costa, que visitó Montevideo para participar en Congreso Panamericano de progresismo, conversó con la diaria sobre estos asuntos y también sobre la voluntad del PT de contar con una “observación política” de las elecciones por parte de partidos progresistas de la región, que se sume a la observación electoral habitual.
¿Con qué expectativas llega a este encuentro regional de partidos de izquierda o progresistas?
Por la situación de Brasil y la proximidad de las elecciones, este es un encuentro muy importante para nosotros. Vamos a buscar un apoyo para que podamos enfrentar una elección que yo pienso que es la más importante para la vida del pueblo brasileño. Puedo decir con toda certeza que tenemos el mejor de todos los gobiernos del presidente Lula y del PT.
Por ejemplo, ha reconstruido todas las políticas sociales que han hecho transformaciones en Brasil y que los dos gobiernos anteriores, de Jair Bolsonaro y de Michel Temer, habían destruido totalmente. En dos años y medio tuvimos la posibilidad de retomar cosas como el programa Bolsa Familia, el SAMU [Servicio de Atención Móvil de Urgencia], que es un servicio de atención de urgencia médica prehospitalaria, la Farmacia Popular, que garantiza medicamentos gratuitamente para la población brasileña, todas las políticas en el área de educación, el programa de vivienda Minha Casa, Minha Vida.
Hicimos nuevas políticas públicas, nuevos planes, como uno que se llama Pé-de-Meia, que es una beca para jóvenes que están en la enseñanza media, para que puedan seguir escolarizados. En Brasil tenemos una situación muy difícil de los jóvenes que tienen que dejar la escuela media para trabajar o se dedican a actividades ilegales. Esta beca ha sido muy importante.
También fue creada una política para que las personas que no pueden pagar el gas para cocinar puedan acceder a usarlo, y ampliamos la cantidad de personas en Brasil que no pagan por la energía eléctrica.
Adoptamos una medida muy importante para disminuir la situación de desigualdad, que es muy grande en Brasil: las personas que perciben hasta 1.000 dólares de ingresos por mes no pagan más el impuesto sobre la renta. Esta propuesta es muy específica para los trabajadores que tienen empleos formales, que ya no tienen que pagar un impuesto que no es pequeño. Es importante.
La situación económica de Brasil es muy buena hoy en día. Tenemos una inflación baja que está controlada, el país ha crecido mucho más de lo que los economistas brasileños y no brasileños imaginaban y el desempleo es el menor de toda la historia de Brasil. Es el mejor gobierno que hemos hecho. Brasil ha ocupado un lugar importante en el mundo con su política exterior. Es el mejor.
Pero cuando vamos a las encuestas vemos que la población brasileña está muy dividida. Es una situación de polarización. Gracias a Dios no tienen acá una extrema derecha muy fuerte, pero esto que ocurre actualmente en Brasil ocurre en todo el mundo.
Este hijo de [Jair] Bolsonaro, [el candidato presidencial Flávio Bolsonaro], que es una persona sin ninguna calificación, tiene casi la mitad de la votación en Brasil. Estas fuerzas conservadoras, así como otras que hay en Estados Unidos, en Europa y ahora en América Latina, son muy fuertes.
Frente a esta situación, estos encuentros son muy importantes, porque son situaciones en que podemos buscar apoyo y solidaridad de los partidos progresistas del mundo para nuestra elección. Pienso que es una elección muy importante para intentar disminuir la fuerza de la extrema derecha. Brasil es un país grande en América Latina, y hoy tenemos una verdadera ola de la extrema derecha que pasa por todos los países. Si en Brasil nosotros conseguimos mantener [el gobierno de] Lula, el PT, nuestras políticas, yo pienso que es una ayuda importante para que en otros países las fuerzas progresistas puedan avanzar.
¿Tienen expectativas de que salga de este encuentro alguna acción específica?
Sí, nosotros tenemos muchas relaciones políticas con partidos a nivel internacional. Pero este es un momento único, muy específico. La semana pasada hicimos una gran reunión de manera remota con más de 50 o 60 partidos de todo el mundo, y lo que estamos haciendo ahora es como una especie de vigilia, en la que estamos transmitiendo todo lo que ocurre en Brasil para que nuestros compañeros de otros países puedan denunciar lo que debe ser denunciado, que puedan decir lo que está ocurriendo, nuestras posibilidades de victoria. También estamos invitando a estos partidos para que puedan participar de una observación política de la contienda electoral.
En Brasil tenemos un sistema electoral que es muy seguro. Incluso una de las condenas que recibió [Jair] Bolsonaro se debe a que intentó transmitir a los embajadores de otros países que podría haber un fraude en las elecciones [de 2022].
El sistema es muy seguro. Nosotros no creemos que pueda suceder nada. Pero tenemos la certidumbre de que vamos a enfrentar un intento de intervención política del exterior por parte de Estados Unidos. Han declarado a algunos grupos criminales de Brasil –que son criminales, no son políticos– como grupos terroristas. Esto abre la posibilidad de que Estados Unidos haga una intervención incluso militar sobre estos grupos. Entonces tenemos una preocupación al respecto. Porque la intervención no es para combatir a estos grupos, es para intentar interferir en las elecciones.
También pensamos que las redes sociales van a ser un espacio muy importante para la extrema derecha. En Brasil ellos ya tienen una hegemonía en estas redes. Las utilizan para producir fake news, para producir discursos de odio. Nosotros pensamos que ellos van a utilizar muy fuertemente las redes sociales para difundir mentiras. Entonces estamos invitando a estos partidos a ir a Brasil para hacer una observación política.
En Brasil hay un sistema de observación que es organizado por la justicia electoral. Hay una Suprema Corte Electoral y hay una observación oficial. Están invitados observadores de la Unión Europea, del Parlasur [Parlamento del Mercosur], la OEA [Organización de los Estados Americanos]. Pero lo que nosotros queremos hacer es una observación política: que estos partidos vengan a Brasil y puedan sentir el clima político que hay en el país, que puedan transmitir a sus países lo que puede ocurrir.
Nosotros ya fuimos víctimas de las intervenciones estadounidenses. Con la suba de los aranceles que implementaron, hoy los productos brasileños tienen que pagar cerca de un 50% en tasas de comercio para entrar en Estados Unidos. Esto fue una cosa articulada por la oposición brasileña, que tiene relaciones directas con Donald Trump, con el Partido Republicano.
Esta fue una forma de intervención, y los Bolsonaro están diciendo que quieren más aranceles para Brasil. Entonces es una buena oportunidad de discutir con muchos compañeros, con muchos partidos.
Supongo que los demás partidos de izquierda también les deben transmitir a ustedes la importancia que tiene para ellos esta elección, justamente para contar con un gobierno de izquierda en un país que es el más grande de la región.
Sí, sí. Hay también una preocupación muy grande entre nuestros compañeros de partidos progresistas, porque todos pensamos que Brasil es como si fuera un pilar para hacer frente a esta extrema derecha. Obviamente que hay en este año otra elección que es muy importante, que es la elección estadounidense para el Congreso. Porque si se conforma una nueva mayoría demócrata, pensamos que puede haber un cambio en esta política de Trump, puede haber por lo menos un bloqueo a algunas cosas, como estos intentos de intervenciones incluso militares, como ocurrió en Venezuela. La de Brasil es una elección muy importante, así como la de Estados Unidos.
En las encuestas Lula aparece con ventaja sobre Bolsonaro. ¿Eso genera cierta tranquilidad en el PT o no es suficiente?
No, no se puede tener tranquilidad. Porque incluso con este gobierno que, como decía, es el mejor de todos nuestros gobiernos, en la sociedad hay una división. Hay encuestas en las que tenemos cuatro puntos de diferencia en la segunda vuelta. Hay otras en las que hay un empate y en otras tenemos dos o tres puntos de ventaja. Entonces estamos muy preocupados. Vamos a hacer una campaña de movilización importante para intentar ganar una ventaja un poco mayor.
Hubo un momento en que llegamos a tener siete, ocho puntos de diferencia en la segunda vuelta. También estamos muy preocupados porque otra vez la Justicia está haciendo un proceso para intentar desgastar al presidente con investigaciones.
¿Se refiere a las acusaciones contra el hijo mayor de Lula?
Sí, hicieron una investigación contra el hijo de Lula en una comisión parlamentaria, pero levantaron el secreto [bancario y fiscal] y no encontraron nada. Ahora están con otra cosa, lo acusan de tráfico de influencia, dicen que intentó presentar personas a ministros. Estamos muy preocupados con esto, porque como la diferencia [en intención de voto] es pequeña, también la cantidad de votos que van a definir la elección es pequeña.
Pensamos que hay un 10% o un 15% de los votos que no son ni bolsonaristas ni de Lula, son un centro, que van a definir la elección.
En el bolsonarismo hay una falta de contacto con la realidad. Por ejemplo, hubo un gran escándalo en Brasil, el caso que se conoce como Banco Master. Hay una participación directa de los Bolsonaro. Su hijo, que es candidato a la presidencia, ha recibido varios millones de dólares [los solicitó a su principal accionista, Daniel Vorcaro] para hacer una película. Nosotros pensamos que este dinero fue para fue para garantizar esta red de Estados Unidos, para utilizar en la campaña y también para volverse más ricos. Porque son muy ricos los Bolsonaro. Son ricos por la política.
También hubo un caso de dos personas que envió Estados Unidos recientemente como parte de su equipo diplomático, pero fueron rechazadas por Brasil por sospechas de que viajaban para incidir en la elección, no sé si mediante desinformación.
Sí, ellos están muy articulados. Por ejemplo, el consulado de Estados Unidos en San Pablo está haciendo muchas reuniones, encuentros con lo que nosotros en Brasil llamamos influenciadores. Son influenciadores de la extrema derecha. Les están dando plata, les están enseñando cómo hacer para generar fake news y cosas así. Y cuando se tiene una población muy pequeña que va a definir la elección, creemos que se puede crear un ambiente muy negativo.
¿Cuentan con apoyo de los demás partidos de Brasil, aunque sean minoritarios?
En el Congreso tenemos una situación muy difícil. Somos minoría. Pero ahora, en las elecciones, conseguimos hacer un frente más amplio de la centroizquierda, que se dividió en 2022, y los partidos de derecha y centroderecha, que son los que se llama en Brasil el Centrão, ninguno de ellos está con Bolsonaro.
