Si bien estamos en temporada estival (pese a ómicron) y las noticias y las miradas van al este, el gobierno y sus laderos no paran. El máximo gobernante va y viene por el país, parece desesperado por ganar cámaras un día tras otro. Los ministros y demás figuras brillan por su ausencia (los dos que sabemos que están en lo público son el ministro de Ambiente, que debió aparecer por los incendios, y el ministro del Interior, que debe estar cruzando los dedos para solucionar los problemas de seguridad que día a día se continúan sumando).

En una noticia que no llega del este, a través del diario El Telégrafo (12/01/2022) de Paysandú nos enterábamos de que la intendencia de ese departamento “no autorizará actos públicos por el Sí, si no se retira de columnas, pavimento, aceras, calzadas, contenedores de residuos cualquier propaganda que estuviese fijada a favor del Sí”. Y el argumento en el que se fundamenta la decisión es el “buen decoro” que debe mantener la ciudad.

Esta iniciativa de censura se suma a la propuesta de la Intendencia de Rocha de retirar el apoyo a las murgas que se expresen mediante el canto. Sin duda lo que está detrás de esta propuesta también es el camino de la censura de la crítica al gobierno (de hecho, el intendente rochense lo reconoció). En las últimas horas se conoció también que Antel dejará de auspiciar a más de 30 murgas y que Vera TV tampoco transmitirá este evento popular.

En ambos episodios se busca y se apunta a cercenar la voz de las mayorías, se busca contener las críticas que los gobernantes y sus laderos son conscientes de que vendrán. Esto demuestra que saben que las políticas y su accionar son antipopulares y que, si bien controlan la mayoría de los medios de comunicación y son sus aliados, ese poder no llega a convencer a las mayorías. Es que la política que llevan adelante implica rebaja salarial, rebaja para jubilados y pensionistas, un apoyo casi ficticio a las ollas populares, donde cientos de miles comen día a día, implica el cierre de programas que prestaban atención a determinadas dificultades de salud, un inexistente apoyo tras dos años de pandemia que ha dejado consecuencias psicológicas y culturales tremendas y que para el gobierno cada ciudadano se debe arreglar como pueda, el desempleo y la falta de perspectiva para una real recuperación.

Y en paralelo todas las semanas aparecen gastos en oficinas gubernamentales (que prometieron austeridad), en Presidencia, en los ministerios. Y los gastos están relacionados con peluquería, mascotas, celulares, comidas con precios exorbitantes, etcétera. Y todo esto sumado a la entrada a discreción en diversos organismos públicos de familiares o allegados a cargos de confianza. Un párrafo aparte merecería el caso del exministro de Turismo Germán Cardoso, pero ya volverá este tema.

La experiencia vivida durante 2021 con la recolección de firmas no permitió obtener mucha experiencia a los gobernantes de turno. Las voces y los reclamos no se pueden ocultar.

Y mientras se dan estos derroches de los dineros públicos, se recorta en otras áreas que iban a parar a las mayorías. O se intenta controlar en qué gastan los que reciben una prestación social, o se quiere reducir las jubilaciones y las pensiones. Pero tampoco modifican la Caja Militar, que implica millones y millones de dólares de pérdidas por año.

Toda esta situación es la que hace dudar al gobierno y sus laderos de si triunfarán en el referéndum del 27 de marzo. No están convenciendo a la población y por eso buscan prohibir, buscan la censura de las mayorías. Incluso pretenden que no se pueda utilizar los espacios públicos.

La restricción a la libertad de expresión es un hecho muy grave, y más en un gobierno que vocifera ser el defensor de la libertad.

Lo vivido durante 2021 con la recolección de firmas no permitió obtener mucha experiencia a los gobernantes de turno. Las voces y los reclamos no se pueden ocultar. Y utilizar símbolos como la camiseta de la selección para hacer propaganda puede tener un efecto contrario al buscado. Deberían saber que, como sostiene Cornelius Castoriadis, “no estamos en el mundo para mirarlo o sufrirlo; nuestro destino no es la servidumbre”.

Héctor Altamirano es docente de Historia.